viernes, 15 de marzo de 2019

Dejé que el arte saliera fuera con el humo
por la ventana,
en busca del frío,
de la soledad.

La noche tiñe de amarillo y nieve,
andar a tientas en la oscuridad
en busca del dragón o la bruja,
del honor.

Las letras se agolpan en el papel,
en diferentes colores y caligrafía,
en busca de un mensaje encriptado,
de la palabra.
No sé dónde he estado,
no sé si vengo o voy,
pero seguro que allá donde llegue
ya he estado antes.

No sé si estoy andando
o sigo sentado en la silla,
a veces salgo volando por la ventana,
soy un pájaro allá en el árbol.

Recuerdo mi barba,
pero cuando me miro a los ojos
siento miedo
porque no sé quién soy.

El silencio de Pinocho me aterra,
necesito sus mentiras,
Ella está seca
como la flor al sol,
Ella está escuálida
como un cadáver putrefacto.

Las niñas miran y lloran
mientras saltan a la comba.

Hay quien no cree,
pero las cosas suceden,
más allá de nuestra realidad,
hay quien sabe leer,
hay quien sabe hablar,
algunos incluso vemos más allá.

Hay quien sabe manejar los hilos,
tejer el universo,
las cosas suceden a su antojo,
yo he visto los hilos
el mundo quebrar,
he visto más allá del tiempo
en dimensiones ocultas,
he estado en lugares desconocidos por la mente humana,
no veo como el resto de los mortales,
no entiendo al resto de los mortales,
puedo imitar su comportamiento,
pero no lo comprendo,
soy antisocial,
soy homicida,
soy suicida,
creo que lo mejor que puedo hacer es emborracharme hasta morir.

Dicen que si bebes lo suficientemente rápido puedes provocarte la muerte.

Yo no puedo beber tan rápido,
por eso sigo vivo.