lunes, 10 de septiembre de 2018

Soy el lobo en el bosque, el trofeo del cazador,
mis manos rotas
luchan por permanecer en mi cuerpo, aún no ha salido el sol
las paredes sangran,
el techo habla,
el humo se va por la ventana, tú muerta
buscas comida en la basura,
han pisoteado tus rosas de abril
han arrancado las flores del jardín, fuego, fuego
el verde arde
la puerta arde,
tus ojos estallan sangre,
tu boca esputa putrescencia,
el dolor se vuelve insoportable, te llaman cobarde
mientras cuelgas del roble podrido.

He olvidado tu nombre, tu pelo,
tus ojos,
tus labios,
tu forma de decir si, he olvidado el cielo, el sol
las estrellas, las flores, el canto del pájaro.

Odio los ojos del sapo, la voz del pájaro muerto, el reflejo de la serpiente
la gran marea negra...

La palabra se pudre en tu boca, tu mirada es dolor o alegría,
la alegría de los muertos.

He de irme donde mueren los sueños,
donde el silencio es olvido, donde se rompen los huesos.

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