lunes, 10 de diciembre de 2018

Me asomé, en busca de la luz del faro,
como si hubiera camino en algún lado.

Sólo perdí el tiempo,
el reloj corrió fiero...

Quizá el mar,
quizá llorar,
como cuando una espina se clava en el corazón,
recorrer a toda velocidad la escalera de caracol
y caer...

Caer encima de aquella mujer,
siempre tan petarda con su quiero y no puedo,
todavía estoy ahí,
atrapado entre tierra y cielo
como en un querer morir,
regurgitando viejos recuerdos,
sabiendo que no hay camino.

Puede que enfermo
o viejo cansino,
trato de avanzar,
mas no hay hogar
ni sitio al que llegar.

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