domingo, 2 de agosto de 2020

Ella rompió las cadenas,
me invitó a lo alto del castillo,
me hipnotizó con sus palabras,
me emborrachó de poder,
desde la torre más alta
me arrojó al vacío,
me estrellé
contra la roca filosa,
duele,
creo que se me van a salir las tripas,
intento sujetarlas como puedo,
pero un perro rabioso sale de mis entrañas,
Ella lo llama,
lo acaricia,
es su criatura,
Ben Aslam me mira,
devora mi carne,
le miro,
me levanto,
le pregunto qué hace,
no estoy muerto,
sólo corren tiempos oscuros,
sólo llueven animales muertos del cielo,
sólo nadan animales muertos en el agua,
sólo se levantan los muertos en la tierra...

Lamía la humedad de un charco
como un perro atado a una verja,
me emborrachaba por la noche
para poder tocar la flauta,
quizá estamos condenados
a pudrirnos en el infierno,
pero aún no.

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