Ella, de blanco vestida,
era como una margarita,
mujer que la vida me quita,
me quería, no me quería.
Tal era mi desdicha...
Me abandoné al tormento,
al caminar del tiempo,
puedo, pero no quiero,
quiero, pero no puedo.
Olvidé mis años de caballero...
Y en el rincón oscuro lloraba
tus cuentos de hada,
y volé sin alas
porque aún soñaba.
Tan lejos como la imaginación abarca...
era como una margarita,
mujer que la vida me quita,
me quería, no me quería.
Tal era mi desdicha...
Me abandoné al tormento,
al caminar del tiempo,
puedo, pero no quiero,
quiero, pero no puedo.
Olvidé mis años de caballero...
Y en el rincón oscuro lloraba
tus cuentos de hada,
y volé sin alas
porque aún soñaba.
Tan lejos como la imaginación abarca...
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