No nací para contar cuentos,
mucho menos para hacer el indio...
Paso mis versos a limpio,
me tomo mi tiempo...
Como el águila atrapa al conejo,
con sus garras filosas
atraviesa su piel sedosa,
como la cochambre se agarra a los edificios viejos,
contaminación en el aire,
olor a quemado,
goma y asfalto,
aquí no queda vivo nadie.
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