Vi volar la ilusión,
el perro negro aúlla,
me asusta...
Baña el temor
todo mi cuerpo.
Corro, corro
hasta un precipicio,
hay que saltar,
salto al vacío...
En la oscuridad
siento haber muerto,
pero resurjo,
con tal fuerza
que parezco volar...
Ben Aslam conmigo,
agita la melena.
El concierto va a empezar.
Cálida armonía,
aire de bulerías,
inspiración ya...
Ben Aslam conmigo,
llena los pulmones.
Esto es la guerra.
Piano
el ritmo marca
cómo subir.
Alguien va a morir,
vuelan las balas,
me agacho.
Despacio,
me puede el cansancio...
Un vaso vacío,
otro...
Pego un tiro,
otro...
Ben Aslam conmigo,
ruge con fuerza.
Bajo
ligero
voy a tocar el suelo.
Ben Aslam conmigo,
parte el tiempo.
Rayos en mis manos
crean sueños...
Atrapo uno.
Una mujer pelirroja
saca su navaja,
me viola.
Es mi primera vez
y sangro...
Me mira mal,
me grita,
ataca.
Es mi segunda vez
y sangro...
Mi mano golpea su cara,
el sueño se espanta.
Ben Aslam conmigo,
hay que atrapar otro.
Un vaso vacío,
pego un tiro.
Un rayo me atraviesa,
me eleva,
me doblo en un grito.
Ben Aslam conmigo,
disparo sin parar.
Cuerda fina
desgarra el alma,
el arma humea.
Alegría,
arranco,
me elevo
miro al cielo,
ya prende.
Ben Aslam conmigo,
escupe fuego.
Redoble
Nyahbinghi.
Otro vaso,
otro tiro.
Envuelto en llamas,
respiro paz,
mientras disparo
agito las manos,
vuelo.
Ben Aslam conmigo,
torna ceniza.
La cuerda cuelga,
cesa tensa,
indefensa,
último vaso, último tiro.
Soplo.
El sueño se desvanece.