viernes, 31 de enero de 2020

Con la mirada perdida en una tormenta de rayos
proclama que está con todos los santos.

¿Cuánto? Me pregunta.

Diez, digo ante la duda.

Pero perdida en una sonrisa marcha a lo lejos,
y observo pensativo si fue acierto o yerro.

sábado, 18 de enero de 2020

Vi volar la ilusión,
el perro negro aúlla,
me asusta...

Baña el temor
todo mi cuerpo.

Corro, corro
hasta un precipicio,
hay que saltar,
salto al vacío...

En la oscuridad
siento haber muerto,
pero resurjo,
con tal fuerza
que parezco volar...

Ben Aslam conmigo,
agita la melena.

El concierto va a empezar.

Cálida armonía,
aire de bulerías,
inspiración ya...

Ben Aslam conmigo,
llena los pulmones.

Esto es la guerra.

Piano
el ritmo marca
cómo subir.

Alguien va a morir,
vuelan las balas,
me agacho.

Despacio,
me puede el cansancio...

Un vaso vacío,
otro...

Pego un tiro,
otro...

Ben Aslam conmigo,
ruge con fuerza.

Bajo
ligero
voy a tocar el suelo.

Ben Aslam conmigo,
parte el tiempo.

Rayos en mis manos
crean sueños...

Atrapo uno.

Una mujer pelirroja
saca su navaja,
me viola.

Es mi primera vez
y sangro...

Me mira mal,
me grita,
ataca.

Es mi segunda vez
y sangro...

Mi mano golpea su cara,
el sueño se espanta.

Ben Aslam conmigo,
hay que atrapar otro.

Un vaso vacío,
pego un tiro.

Un rayo me atraviesa,
me eleva,
me doblo en un grito.

Ben Aslam conmigo,
disparo sin parar.

Cuerda fina
desgarra el alma,
el arma humea.

Alegría,
arranco,
me elevo
miro al cielo,
ya prende.

Ben Aslam conmigo,
escupe fuego.

Redoble
Nyahbinghi.

Otro vaso,
otro tiro.

Envuelto en llamas,
respiro paz,
mientras disparo
agito las manos,
vuelo.

Ben Aslam conmigo,
torna ceniza.

La cuerda cuelga,
cesa tensa,
indefensa,
último vaso, último tiro.

Soplo.

El sueño se desvanece.
Más allá del humo y el viento,
vomitando palabras,
lejos de la sirena
con su canto de terror,
devoramos el cadáver del pájaro negro,
quebramos la silla y el pastor nos regañó.

Hubo un tiempo en que reímos y recibimos,
perdimos e incluso lloramos,
no, realmente no
alcanzamos la escarpada cima,
nuestro fuego derritió el hielo,
bebimos el trago del chamán,
danzamos con las moscas,
recuperamos el yo.
Me enamoré perdidamente de una loca,
maculado de odio su cuerpo
decidió el sueño eterno,
tuve que ser como una roca.

Ya no pertenecemos a este mundo
ni al otro,
a la vida o la muerte,
solo somos dos caminantes
sin camino,
sin hogar ni lugar.

Mientras
el tiempo se consume
como un cigarrillo a medias,
quizá nos quememos los dedos,
pero a nadie le importa.

jueves, 16 de enero de 2020

Ya lo decía Robe,
"necesito drogas y amor,"
ambos resultaron ser veneno,
"crucificado a base de pastillas,"
antes era Dios,
ahora un pobre enfermo.

Escollos en el camino,
solo eso,
nada más.

Al final,
volver a pecar.

Soy un demonio,
un ángel caído.

Por eso te quiero,
porque veo tu sufrimiento
y lo sé mío,
porque quedé desnudo al dolor
quiero tu amor.

Tantos sueños perdidos...

Parece que nunca duermo...

Despierto
cansado
sigo sin soñar.

jueves, 9 de enero de 2020

Créeme, amigo,
en verdad te digo
que el silencio es terrorífico,
más que las voces,
más que las tristes noches,
más, incluso, que tus muchos yoes.

Es la cuántica del camino.

El rojo invade el terreno...

Guerra en el cerebro...

Avanza pues, si todo lo ves tan claro.

Llegó ella,
con la tormenta
como cabellera,
con voz certera
y prosopopeya,
a declamar mi obra
sin temor o sorna,
quedó tanto en el tintero...

Mis sueños,
roban mis mejores versos,
todos para ellos...