Créeme, amigo,
en verdad te digo
que el silencio es terrorífico,
más que las voces,
más que las tristes noches,
más, incluso, que tus muchos yoes.
Es la cuántica del camino.
El rojo invade el terreno...
Guerra en el cerebro...
Avanza pues, si todo lo ves tan claro.
Llegó ella,
con la tormenta
como cabellera,
con voz certera
y prosopopeya,
a declamar mi obra
sin temor o sorna,
quedó tanto en el tintero...
Mis sueños,
roban mis mejores versos,
todos para ellos...
en verdad te digo
que el silencio es terrorífico,
más que las voces,
más que las tristes noches,
más, incluso, que tus muchos yoes.
Es la cuántica del camino.
El rojo invade el terreno...
Guerra en el cerebro...
Avanza pues, si todo lo ves tan claro.
Llegó ella,
con la tormenta
como cabellera,
con voz certera
y prosopopeya,
a declamar mi obra
sin temor o sorna,
quedó tanto en el tintero...
Mis sueños,
roban mis mejores versos,
todos para ellos...
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