Me enamoré perdidamente de una loca,
maculado de odio su cuerpo
decidió el sueño eterno,
tuve que ser como una roca.
Ya no pertenecemos a este mundo
ni al otro,
a la vida o la muerte,
solo somos dos caminantes
sin camino,
sin hogar ni lugar.
Mientras
el tiempo se consume
como un cigarrillo a medias,
quizá nos quememos los dedos,
pero a nadie le importa.
maculado de odio su cuerpo
decidió el sueño eterno,
tuve que ser como una roca.
Ya no pertenecemos a este mundo
ni al otro,
a la vida o la muerte,
solo somos dos caminantes
sin camino,
sin hogar ni lugar.
Mientras
el tiempo se consume
como un cigarrillo a medias,
quizá nos quememos los dedos,
pero a nadie le importa.
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