martes, 23 de junio de 2020

El cristal grita,
el viento silba,
la luna me mira
con extraña sonrisa.

Silencio,
siempre silencio,
yo esperando al ruiseñor,
la blanca flor.

Me miras con ojos mermelada,
mi carne está helada,
silencio,
siempre silencio.

Una vez fui árbol,
la brisa en mis hojas hacía cosquillas...

Yo no me parto, me doblo al viento,
dejo que la lluvia me empape,
me muevo hacia cualquier parte,
veo siempre el cielo.

Yo sé más que las bibijaguas,
llevo aquí una eternidad,
he visto la maldad
antes de que tú salieras del agua.

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