martes, 30 de junio de 2020

Sus ojos redondas galletas
que chorrean natillas,
sus labios mermelada de frambuesa,
su cabello el árbol de otoño.

Su imagen se dibuja en mi mente
como una creación infinita...

Yo solamente veo todo,
en todo nada no existe.

Mientras
la guitarra llora en un orgasmo sonoro,
hay quien sabe de lo que hablo,
también quien no tiene ni idea.

Hablo poco,
porque el que habla algo dice
y yo tengo mucho que decir
pero demasiadas pocas palabras,
aunque a buen entendedor
pocas palabras bastan.

El mundo es negro,
pero, aun así, prefiero verlo en color.

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