miércoles, 1 de julio de 2020

Añoro esos olores añejos...

El espejo,
partido en mil trozos,
se clava en mis ojos.

Es como si llorase
lágrimas de cristal y sangre,
mas no duele,
quizá ni se siente,
forma parte del yo
como el amor...

Ahora sí,
animal salvaje
de honor baladí,
lejos de este lugar parte,
no mires atrás,
no vuelvas jamás,
que ninguno sea tu nombre,
ni mujer ni hombre
llevarán tu carga.

Que tus dientes
hagan sangre en mi mente
mientras mis brazos te rodean
y que este el final sea.

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