Quizá la luz que brilla es la de estrellas que ya están muertas,
hay gente con ingenio,
pero carente absolutamente de talento,
reptan como lombriz,
comen el lodo que encuentran a su paso,
serían capaces de cualquier cosa por fornicar con la fama.
Me dan asco.
Quiero ser un don nadie que baila por las noches con las musas,
que las cucarachas paseen por mi cuerpo haciéndome cosquillas,
que no haya puertas, ni ventanas, tan un sólo un muro largo
que me separe de la realidad, de las personas como ellos.
Estoy ciego.
Soy incapaz de ver las cosas más simples frente a mí,
fue bonito entrepasar las páginas y ojear sus letras,
lo reconozco, preferiría estar muerto...
Pero aquí sigo, arrastrándome por el lodo que dejaron.
Solía pasear entre sus grises troncos,
a veces las ramas sonaban quejosas, era hermoso,
el rojizo color del óxido
dejaba manchas en forma de hojas.
Me sentaba cerca,
a escuchar la música de los coches al pasar,
a olfatear la goma quemada en el asfalto,
y hasta que la luna asomaba permanecía mi canto juglar.
Quizá algún día olvide todo, era otro tiempo,
pero habrá de llover de forma desconsolada
para que se cubra de rojo mi antigua memoria de viejo.
hay gente con ingenio,
pero carente absolutamente de talento,
reptan como lombriz,
comen el lodo que encuentran a su paso,
serían capaces de cualquier cosa por fornicar con la fama.
Me dan asco.
Quiero ser un don nadie que baila por las noches con las musas,
que las cucarachas paseen por mi cuerpo haciéndome cosquillas,
que no haya puertas, ni ventanas, tan un sólo un muro largo
que me separe de la realidad, de las personas como ellos.
Estoy ciego.
Soy incapaz de ver las cosas más simples frente a mí,
fue bonito entrepasar las páginas y ojear sus letras,
lo reconozco, preferiría estar muerto...
Pero aquí sigo, arrastrándome por el lodo que dejaron.
Solía pasear entre sus grises troncos,
a veces las ramas sonaban quejosas, era hermoso,
el rojizo color del óxido
dejaba manchas en forma de hojas.
Me sentaba cerca,
a escuchar la música de los coches al pasar,
a olfatear la goma quemada en el asfalto,
y hasta que la luna asomaba permanecía mi canto juglar.
Quizá algún día olvide todo, era otro tiempo,
pero habrá de llover de forma desconsolada
para que se cubra de rojo mi antigua memoria de viejo.
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