Ya no da calor la lumbre,
todo se cubre de podredumbre,
quizá el olor a rancio
o el tiempo, que se vuelve lacio,
mas nada importa salvo el yo,
no hay camino,
no hay futuro,
ni lugar o posada,
no hay hambre,
ni sueño,
los charcos me saludan por las tardes,
los pájaros se posan en el banco,
tan lejos,
tan raído,
solo en su soledad.
todo se cubre de podredumbre,
quizá el olor a rancio
o el tiempo, que se vuelve lacio,
mas nada importa salvo el yo,
no hay camino,
no hay futuro,
ni lugar o posada,
no hay hambre,
ni sueño,
los charcos me saludan por las tardes,
los pájaros se posan en el banco,
tan lejos,
tan raído,
solo en su soledad.
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