La luz baja del cielo
para mostrarnos la sombra,
la sombra se mueve,
lenta,
ella sabe quién soy.
Estuvo ahí,
tras la puerta verde,
y yo con ella,
vimos el pecado en su pura esencia.
Hay quien cree conocer el dolor,
que este es placer,
pobre ignorante.
Yo vi la sangre del inocente
derramarse sobre la carretera
y el gato negro la lamía
con su lengua de seda.
Estuve en la cavidad oscura,
solo,
y aún ahí estaba ella.
La bruja nos habló del negro,
nosotros dijimos saber,
hoy no creemos en la bruja
y seguimos sabiendo,
cuando suene la trompeta
seremos libres.
La flor está muerta,
la golondrina está muerta,
ya no queda nada,
solo espadas oxidadas.
Me miras con ojos hambrientos,
como si yo solo fuera carne,
me lames los huevos,
ya conozco esta parte.
Entonces todo fue fuego,
este fue cuerpo,
los dos muertos
tirados en algún vertedero.
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