La noche es veneno,
la muerte escurre entre mis dedos.
Sabes qué, te veo,
aunque creas estar a salvo, lejos.
Hoy no toca morir,
esta noche vienen a por ti,
tienes que elegir,
orujo o anís.
Cuando la habitación es blanca,
te envuelves en una sábana,
miras a la cámara
y pones tu mejor cara.
Pierdes los sentidos,
es tu último grito,
pareces estar maldito,
crees estar proscrito.
Déjà vu...
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