Nunca me importó defender a los desvalidos,
en más de una ocasión acabé malherido,
incluso recibí pedradas en la cabeza,
pero a pesar de la sangre y estar dolorido
seguí, como siempre, el camino.
Me aparté de los ricos y su pobreza,
quizá por ello tenga vacíos los bolsillos,
y lo único que es verdaderamente mío,
es un puñado de poemas.
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