Busqué en el cielo y el mar,
estaba en la gris ciudad...
Maldita soledad.
La vieja con el martillo clava sus palabras,
Dios en su trono pasa de todo,
trato de olvidar los tiempos del lodo,
las risas a mis espaldas...
Llorar no es malo.
Un corazón dispuesto a amar
debe estarlo a sufrir,
porque el amor...
Es dolor.
El frío penetra por mi ventana
recordándome que no estás aquí,
¡qué silencio!
Anegado nuestro pecio,
¿dónde iremos?
No hay puerto ni isla
en esta inmensidad azul...
¿Por qué tú?
¿Por qué tu sonrisa?
estaba en la gris ciudad...
Maldita soledad.
La vieja con el martillo clava sus palabras,
Dios en su trono pasa de todo,
trato de olvidar los tiempos del lodo,
las risas a mis espaldas...
Llorar no es malo.
Un corazón dispuesto a amar
debe estarlo a sufrir,
porque el amor...
Es dolor.
El frío penetra por mi ventana
recordándome que no estás aquí,
¡qué silencio!
Anegado nuestro pecio,
¿dónde iremos?
No hay puerto ni isla
en esta inmensidad azul...
¿Por qué tú?
¿Por qué tu sonrisa?
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