Me corté,
desperté,
coronado en espino,
sangrado en un grito.
Sólo yo y una pared,
acabé por empezar a caer,
sin vuelta atrás,
bebí hasta vomitar.
Sólo yo y una pared,
miré y recordé el ayer,
sentado en mi banco,
ahí en ningún lado.
La hierba está seca,
prende fuego,
el pájaro trina guerra,
arde mi cerebro,
el desierto,
otra vez no hay qué beber.
Salté la verja,
caminé sobre cristal roto,
busqué la luz de la vela,
bebí licor de gusano rojo,
quedé en un rincón oscuro
donde el aire era cianuro.
No pudiste curar mi herida,
era demasiado profunda,
soy una sombra nocturna,
en busca de la luz perdida.
El árbol, frondoso,
susurra en una lengua extraña,
ahí, dibujado, entre sus ramas,
puedo ver tu rostro.
La lluvia es ácido que quema mi ojo,
ahora veo más allá,
al otro lado de la oscuridad,
donde el viento es de color rojo.
Me preguntas quién soy,
a dónde voy,
como si no nos conociéramos ya,
como si el tiempo fuera real.
Noche de cristal roto,
amanecer rojo,
condenado al olvido,
como un juguete viejo,
que una vez soñó estar vivo,
pero sólo está muerto,
toco una guitarra vieja,
se rompe la cuerda,
caigo en el abismo...
desperté,
coronado en espino,
sangrado en un grito.
Sólo yo y una pared,
acabé por empezar a caer,
sin vuelta atrás,
bebí hasta vomitar.
Sólo yo y una pared,
miré y recordé el ayer,
sentado en mi banco,
ahí en ningún lado.
La hierba está seca,
prende fuego,
el pájaro trina guerra,
arde mi cerebro,
el desierto,
otra vez no hay qué beber.
Salté la verja,
caminé sobre cristal roto,
busqué la luz de la vela,
bebí licor de gusano rojo,
quedé en un rincón oscuro
donde el aire era cianuro.
No pudiste curar mi herida,
era demasiado profunda,
soy una sombra nocturna,
en busca de la luz perdida.
El árbol, frondoso,
susurra en una lengua extraña,
ahí, dibujado, entre sus ramas,
puedo ver tu rostro.
La lluvia es ácido que quema mi ojo,
ahora veo más allá,
al otro lado de la oscuridad,
donde el viento es de color rojo.
Me preguntas quién soy,
a dónde voy,
como si no nos conociéramos ya,
como si el tiempo fuera real.
Noche de cristal roto,
amanecer rojo,
condenado al olvido,
como un juguete viejo,
que una vez soñó estar vivo,
pero sólo está muerto,
toco una guitarra vieja,
se rompe la cuerda,
caigo en el abismo...
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