jueves, 25 de julio de 2019

Siento que el pájaro me llama con su canto,
siento que mis manos se vuelven charco,
soy una hormiga en un lago,
soy polen que arrastra el viento,
soy agua que cae del cielo,
si te mojo lo siento.

Manchas de café sobre el papel,
la lluvia me mira tras la ventana con ojos de gata,
mira como luce mi clavel rojo sangre envasado en una lata.
La madera crujió al subir,
dijiste vayamos lejos de aquí,
desenrosqué el tapón de la botella,
la besé hasta quedar harto de ella,
nosotros vagabundos
en un rincón oscuro,
el edificio se desplomó,
sólo quedamos tú y yo.
El viento escupe mi nombre,
resina, otra botella vacía,
yo nací para ser pobre pobre y borracho,
alcohólico, con cierto aire melancólico,
la bohemia, soy una foto color sepia,
el polen, blanco, vuela sobre mi banco,
el campo con su mosca,
el tapón con su rosca,
otra botella vacía
amontonada ahí encima.
Caí en un pozo de grito negro,
miré arriba y no había luz,
sólo yo con mi largo cabello,
un loco que intenta volar,
en busca de un destello,
como si pudiera oír mi voz desde aquí,
a lo lejos, donde termina el filo de la cuchilla,
intenta cruzar los dedos,
puede que te traiga suerte,
yo ya manché el cuaderno con tinta y sangre,
yo ya firmé el acuerdo por el que perdí mi alma.
Lo sé, aquel día desperté muerto,
el mar traía carroña de la lejanía
y me levanté sin honor ni gloria,
sin tripas y con los dedos grasientos,
marché sin saber a donde,
peregrino del frío,
creí hallar la paz,
llevé flores a su tumba,
dejé que el olvido devorara mis recuerdos,
fue entonces cuando perdí la palabra,
y me dieron diez mil bofetadas en la cara,
tratando de hacerme resucitar,
fue entonces cuando comprendí la soledad.

A veces acallas y eso me inquieta de tal manera...

Olvido la dulzura del momento,
prendo en llamas como una mala bestia,
no sé qué cuento es ése de la rama del olivo,
sólo sé que estoy solo en el frío y aún tal,
todo es fuego, la palabra es fuego,
el agua es fuego y sin ti...

Seguramente todo ardería en el infinito,
entonces es cuando tiene sentido la espiral,
cierro la ventana, entro en calor,
entonces es cuando te veo llorar,
el fuego se apaga y mi persona ya no es tal,
olvido la palabra,
endichado en el silencio de la próxima tormenta.

martes, 23 de julio de 2019

El sonido de la manilla al girar
la puerta, el viento,
golpes en las persianas,
como si de una nueva sinfonía se tratara,
la gente muere,
la gente vive,
yo en el medio,
esquivando las voces,
susurrando versos entre el ruido de la noche.
Aquellos días en los que sólo había whisky en la nevera,
siempre,
el polvo de las flores besaba nuestros labios,
como ahora,
las cucarachas caían al suelo como lágrimas de metacrilato,
debía ser como el guerrero en la sombra,
dragón escupe fuegos,
vencer,
amar,
morir,
poco que contar salvo las colillas en el cenicero,
borracho de versos y muerte,
fracasé como tantos otros,
olvidé pronto la derrota,
me enamoré de la sinrazón quijotesca,
crear,
creer,
crecer.
Sueño ser cucaracha al nacer,
morir aplastado por un pie,
despertar ayer
sin saber qué día es.

La importancia de ser mimo
en un mundo de payasos,
perderse en un añejo verde,
saborear los labios de la dama blanca,
a veces el mundo pierde su ritmo,
todo torna LSD,
envejezco vinagre,
pero se me pasa,
como el humo se va.
Si tuve un descuido y en ese tiempo olvidé amarte,
perdóname,
no fui más que otro vagabundo en la calle,
borracho,
me dejé atrapar por la serpiente,
ahora este aire caliente
como respirar muerte,
si acaso verte,
abajo,
en ese lugar que no es ninguna parte...

Mójame,
mar negra que lleva con su oleaje,
que si tengo grabado un numero en mi mano,
que si el ocho y el siete dejan su simiente
embarazándonos de dolor,
que si...
Siento que he olvidado,
mas no sé el qué,
soy como el tres
en la tirada del dado,
fruto del azar,
más máquina que humano,
la lástima del caminar...

Quizá ella,
con sus frases procaces,
con sus cambios de humor,
aburrida,
arrugada en la sábana de un sueño roto,
con su mirada de brezo
arranca mi sonrisa,
entonces me creo humano,
pero sólo es un comportamiento aprendido,
para pasar por uno de ellos,
pero no lo soy,
tú lo sabes tan bien como yo,
nosotros no somos de este mundo
ni de aquél,
no pertenecemos a ningún mundo,
por eso la soledad,
el silencio,
el asco,
el rechazo,
enfermos según para quién
nos condenan con sus drogas,
ya nunca volveremos a ser los mismos,
no hay viaje,
no hay camino.

domingo, 21 de julio de 2019

Ya asoman tímidas las flores.

Ves como brillan sus colores,
ambiente de dulces olores...

Ay, mi joven amiga
qué grande es nuestra dicha
cuando se abre el sobre
que lleva tu nombre.
Sopla una suave brisa
de tus dulces labios
contra los muros del palacio
y se arrodilla el señor
rendido de amor.

No hay espada capaz
de este enemigo matar...

Quiebro tan fácil,
soy una rama frágil
ante tu sonrisa.
Dame de tus labios la sonrisa,
de tus ojos el cariño
con una sola mirada.

Angelito, si supieras
cuánto te quiero en realidad...

Ya no lo niego, es verdad.

Esta Primavera yo te daré mis labios,
mi mirada tuya será,
acariciaré tu pelo,
te daré mi calor...

Sí, seré tu Sol.

¿Serás mi cielo?

Juntos reinaremos
el castillo del amor.
Un pez surca el océano,
son las gotas mariposas posadas en pétalos,
dulce aleteo,
gotas de miel,
acarician tu piel
con un beso.

Dos aves vuelan
directas al Sol,
juntas se queman,
ambas se funden,
lloran las nubes
por su amor.

Ver el arco iris
no es tan difícil,
sólo tiene que llover.
Alas de mariposa, alas negras,
revolotean sobre tu cabeza.

Un río de cristal baña tus ojos,
Será refugio de todos los locos.

Alas verdes, alas de mariposa,
las sientes en tu mente como flotan.

Un río de fuego crece en tu pecho,
es el lugar donde nace el sueño.
Guía mi pluma
con diestra fortuna
joven musa,
llenaré de dulzura
la voz de la Luna.
Resuena palabra en el tiempo,
yo maldita te dejo
en la lengua del viejo,
vuela con el viento
en tu viaje eterno.
Un niño pintado de blanco
se acerca a mi banco
mientras canta en alto,
puedo sentir el calor
que emana su voz
de dulce algodón,
y la primavera, brota
en una gran flor roja
las mariposas, locas
parece que galopan
unas sobre otras,
la suave sonrisa
de la lenta brisa
me susurra tu nombre…

Y el niño pintado de blanco
mientras cantaba en alto
se hizo hombre.

miércoles, 17 de julio de 2019

Eres tan guapa,
que hasta la luna se enfada,
tiene celos,
de esos ojos tan bellos,
me miras, te miro,
aún así
te acercas a mí
en un juego indefinido,
no dices nada,
no digo nada,
me miras con ojos de muñeca rota,
clavo los ojos en esa mirada de loca,
sólo veo dulzura,
una canción de cuna...

Te abrazaría,
hasta el fin de los días,
que mi voz sea melodía,
todo para ti desearía.

martes, 16 de julio de 2019

Descoronada de la metáfora,
desahuciada de la palabra,
noche de espejo roto,
el horror en tu ojo.

Escupir al cielo,
mear a la lluvia,
ya sabes de lo que hablo,
de este mundo raro.

La araña en su tela,
la hormiga en su agujero,
mientras la flor se seca.

Ya no sopla el viento,
ya no se enciende la vela,
sabes que no miento.
Ella habló en infinitas lenguas,
yo escuché sordo,
embobado por el silencio de sus ojos,
navegué más de cien leguas,
encontré la tormenta,
nieve derretida al calor,
agua que evapora lenta...

Brilla un resplandor,
a lo lejos suena la campana del faro,
quizá aún hay esperanza de galopar la sabana,
yo, maestro,
yo, león,
yo, fuego,
yo, horror,
devoro su cadáver,
degluto su sangre,
eyaculo muerte,
trastorno demente,
echo mi red al silencio océano,
como una pútrida flor
arranco los pétalos
de algo llamado amor,
se apaga la llama,
como una música lejana,
como una voz que canta,
como una cuchilla que rasga el alma,
como un grito gutural...

Se detuvo el tiempo,
mas no mi cabello,
salvaje negro...

Igual sigo siendo yo mismo
y nada ha cambiado,
todo sigue igual,
salvo la serpiente
que se enrosca nuevamente
y se lleva el viento la simiente,
es la fiesta de arlequines,
todos con su máscara derretida,
putrescencia que resbala como lágrimas.
El frío azota la ventana,
el whisky galopa la garganta,
jazz en los auriculares,
mis necesidades particulares,
la oscuridad de su mirada me hipnotiza y atrapa,
me deshilvano en la imposibilidad del ser,
Johnny tiene el número tres,
creo que yo soy el próximo,
suena la trompeta con gran jolgorio,
llegó mi momento,
de loores cubierto,
Alyakar, Alyakar grita la multitud,
ya no queda más salvo ver la luz,
mi ejercito mutante,
mi alma errante,
quisiera olvidar y cantarte el blues de la muerte,
mas la ceniza ciega mi ojo,
mas yo soy polvo,
jamás podré verte en esta iluminada soledad,
me conjugo en tercera persona,
trastorna la hora,
me vuelvo más sagaz,
el rojo mutila al blanco
hasta no quedar nada,
manchada la mano de esa sangre helada.
Esperar a la desesperanza de la esperanza,
solitario copo de nieve en la copa del árbol,
solitario pájaro negro que alguna vez hubiera graznado,
verbo corrupto que no entiende de espada,
estatua esculpida con ternura en frío mármol,
recuerdo el recuerdo de haber estado en la gran helada,
miraba con la cara carbón tiznada,
apartado en algún lugar desconocido y lejano,
esperaba oír tan sólo una palabra,
palabra que siempre recordara la muerte,
palabra que desdoblara la serpiente,
jamás oyó nada...

Me embriagué de oscuridad,
lágrimas de cristal,
deshiela mi corazón,
acelera el calor,
cuerda de guitarra que derrite cual vela candente,
que atrapa a la serpiente,
mi lengua torna blanca,
besos de sal,
lejana mitad,
quién pudiera estar sin estar,
rodeado de soledad, explotar,
penetrar aquesta selva negra,
como el mar de tu ojo,
como la noche de otoño,
como la flor seca.
Yo no entiendo de números,
quizá tan poco de letras,
sólo entiendo de soledad,
como una brisa fría en el rostro,
como un agitar en las ramas,
mirada de hielo fractal,
castigo de ruidoso silencio,
poema que lleva el viento
quién sabe a qué lugar,
a ras del suelo
las hormigas verdes hablan en su lengua
y yo he olvidado hablar.

lunes, 15 de julio de 2019

Bañan tu cuerpo
ríos de brillantes.

Danza de fuego...

Un mar de perlas.

Breve instante...

No es un sueño,
sopla en las velas
viento de recuerdo.
No llores más,
coge mi mano.

Juntos caminamos
hasta el final.

No llores más,
con voz de papel
te entonaré
un dulce cantar.

Mi bella flor,
no llores más...
Mi joven dama...

No se qué conjuro me atrapa
tras estos muros.

Sin vos...

Necesito sus brebajes.

Siento el fuego...

¡BESADME!

Se abrasa mi cuerpo...

Oh, Dios...

Ya despunta el alba...

Se acabará el sueño.

El gallo ya canta.

Cuando yo muero,
nace el Sol.
Robar de tus labios un beso,
acariciar tu largo pelo...

Necesito subir al cielo,
ven, no te retrases más,
sácame de este infierno.

Oigo aullidos de lamento,
allá en el bosque de abetos,
donde me dijiste, te quiero.

Áspero y frío pronto vendrá,
susurrando tu nombre, el viento.
No voy a poder vivir,
dame niña tu querer,
tan solamente una vez,
y no me hagas más sufrir,
que no es pecado mi amor,
el curarme este dolor.
Besos salados en el fondo del mar,
danza de remolino, canto de fiesta.

En la profundidad de tus brazos,
ojos de niño, amor de sirena.
Y ahora
¿qué puedo hacer?

Y ahora
¿qué puedo decir?

¿Puedes llevarme?

Llevarme
al otro lado,
donde el sol brilla.

Por favor ¿puedo volar?

Una vez más
y mis ojos, se secarán
y mi mente, en el cielo
libre por siempre,
oh por favor.

Me gustaría sentirme bien
hazme rey,
muerde mis labios
en un beso profundo
por favor,
bésame...

Ámame.

sábado, 13 de julio de 2019

Un loco disparó,
el profeta murió,
la Luna oscureció
negra como el carbón,
el hombre se perdió
en su camino a Sión,
Babilonia lo atrapó.

¡Oh Jah!

Dale la salvación.

¡Oh Jah!

Dale tu amor.
Y al alzar su voz
el gran cantaor,
notas de pasión
gotas de amor,
rasga sus vestiduras
al cantar la amargura
de una vida perra,
entona pena negra
llenando su garganta
grandes filigranas,
notas de sufrimiento
gotas de talento.
Azucenas y rosas,
mil margaritas,
una amapola,
ilumina el Sol,
entre dos montañas,
la gran llanura
de flores blancas,
mostrando el camino
del estanque prohibido,
donde yace, oculta,
la orquídea, niña,
de mi corazón.
Hojas de papel arrastra el viento,
palabras perdidas en el tiempo.

Fueron versos de un viejo poeta
o quizá fragmentos de novela.

Letra en el lenguaje del amor,
manchas de sangre y de sudor.

Giran y giran, bolas de papel
donde alguien escribió, una vez.
Ha muerto una estrella en el firmamento,
llora la Luna con un gran dolor
no poder ver esta noche a su amor,
sumida en la tristeza y el lamento.

A su oído nanas susurra el viento,
mas para ella, negro, es el color
y salado, el único sabor,
lentas caen las gotas de su tormento.

A mirarla se levanta la mar,
acariciándola con suaves olas
la abraza para calmar su pesar.

Llegó del Este la luz al lugar
y con sus brazos de fuego cubriólas,
que nadie vea a la Luna llorar.
Respirando amor,
vamos a bailar
a través de la espiral
y el infinito alcanzar.

Nebulosa de colores,
mente y corazón
vuelta a los albores.

Viaje interior
hacia la paz,
respirando amor.

Compases de trombón
improvisando jazz
DUB Dub dub...

Respirando amor...
Los versos rondan mi cabeza,
los olvido,
no sé si podré darle sentido
a las palabras escondidas en la hierba,
sólo soy un pobre poeta
en busca del camino,
tomando el fruto prohibido
para olvidar la tristeza.

viernes, 12 de julio de 2019

Donde hubo sol sólo hay sombra,
nadie se esconde bajo la cama,
(un viejo recuerdo)
ha corrido demasiado rápido el tiempo,
las colillas se amontonan junto con las botellas vacías...

Sólo he amado una o dos veces,
para nada,
jamás he besado a una mujer,
ella es tan sensual en su andar
que dan ganas de caminar,
en el camino fumar no es una opción,
es un vicio,
droga,
como sus labios,
sus ojos se esconden tímidos
pero sonríen tras su flequillo,
cantar viejas canciones olvidadas,
ella huele añejo dulce,
danza salvaje mientras el mundo pudre...

El frío heló el lago,
la luna huye de la noche,
llamadme loco si queréis,
no me importa,
ni sus inyecciones,
ni su terapia,
me importa ella,
porque llora sola en el rincón,
porque tiene sueños rotos,
inocente criatura ajada por el capital,
ojalá oyeras mi silencio,
grito agónico de dolor,
ríe,
porque cuando ríes el mañana es hoy
y ya no importan las mentiras.
La lluvia caía a cámara lenta
como formando una telaraña,
ahí enfrente,
entre las barras de la barandilla,
quise llamar al barquero
para cruzar el charco,
mas no sé silbar,
así que viajé,
viajé a lo más profundo de mi ser,
por primera vez
recordé,
en la batalla perdí
una parte de mí,
estar ahí,
donde nunca antes fui,
caminé por el tiempo,
incauto viajero,
como queriendo llegar lejos,
bebí,
fumé,
comí,
regurgité ponzoña,
fumé,
bebí,
del viaje volví,
profeta de ninguna fe,
salvador de ninguna tierra.
Tanta droga, tanto alcohol,
perdí mi yo,
torné salvaje y loco,
lo olvidé todo.

Me persigue
la pesadilla de la carne,
ella abre sus piernas,
entre ellas veo luz,
reímos, charlamos,
pasamos un rato agradable,
nunca más volví a verla.

A veces oigo una voz,
me giro
no hay nadie,
tengo miedo
a la ausencia del ser,
vivir ajeno a la realidad,
el exacerbo del dolor,
trato de seguir
no hay camino,
el horror.

Sigo estando loco
como tantos otros,
sensación de generación perdida,
corro en busca de tu pista,
anegado rastro de tristeza,
en nuestra caravana de dolor
no nos importan los indios y sus flechas,
mire donde mire no hay sol.

jueves, 11 de julio de 2019

El vino se trasvenaba,
Beethoven asordaba,
sonido de réquiem
en esta efeméride.

(Aporrearon la puerta,
la vieja siempre se queja.)

Chelo piano,
ojos algo blavos,
palpita la llama bajo la cucharilla,
ya viene a salvarme mi heroína...
La rama seca ardía en la hoguera,
las brasas lucían
mientras anochecía,
vi al duende engullir un roedor,
algo parecido a un ratón,
(compañero inquietante
para un mago errante)
me costó dormir
con tanto gruñir,
al fin lo logré
y soñé...

Las musas desgarran
con sus uñas mi alma,
liban las heridas
y alcanzan el clímax.

Me retuerzo de dolor
¿o del frío helador?

El frío, el frío...

¿Estoy dormido?

Desperté
y nada encontré,
el humo se desvanecía
mientras amanecía.

Mi nombre susurró el sauce.

- ¡No me embauques! - le exhorté.

Y hacia el Este caminé...

Bajo el manto amarillento,
casi sin aliento,
se arrastra entre la gente
la serpiente.

miércoles, 10 de julio de 2019

Si creyera que la autodestrucción es el único camino,
¿me seguirías?

Yo a ti sí.

Hemos conocido múltiples infiernos,
incólumes de todos ellos
seguimos en éste,
mancillados por los putrefactos,
ignorados y olvidados,
veneno de serpiente
escupen en nuestra mente,
miramos con cara de cordero degollado
a uno y otro lado,
como queriendo parecer inteligentes,
vemos que nos roban,
que nos mienten,
que nos roban,
que nos mienten,
parecemos seres inertes
atrapados en la espiral,
cada cual en su allá,
como un heptaedro cayendo de canto,
demasiada mala suerte,
perdidos
nos acurrucamos en la canción,
recordamos ritmos prohibidos,
flautas mágicas,
sangre, sudor y lágrimas,
una última bala de cañón.
Ella es una anciana hechicera que invoca versos con sus cánticos,
yo soy el esclavo que sangra bajo el golpe del hombre con látigo,
dos desconocidos que danzan desnudos en el bosque bajo la lluvia,
él era sordo y a pesar de ello compuso grandes obras de música,
yo no soy ciego ni tampoco me creo un genio,
pero desde luego no soy un necio,
no soy sordo y puedo oír las mentiras del putrefacto,
aunque viva entre ellos e incluso parezca uno más
afortunadamente no lo seré jamás,
ella abrió sus piernas y mostró sus prendas íntimas tan sólo hace un rato,
la verdad es que me importó una mierda,
todos los días veo culos y tetas,
cuando miro y sonríen me dan miedo,
siempre pensando en el fruto dorado,
habrá quien piense que hablo de sexo,
pero también quien piense que hablo de comida,
ni unos ni otras piensan en poesía,
yo creo que ha dejado de ser momento de pensar,
es hora de actuar,
como duendes echando polvos mágicos,
haremos que el viejo camine más rápido,
olvidaremos quienes fuimos una vez más,
despertaremos jugando como niños en un columpio,
respirando amor una vez más como en un súplico,
que paren el mundo que me bajo,
y el putrefacto
que se vaya al carajo.
La noche es verde y dorado,
escupe fuego desmemoriado,
amor o muerte,
a veces duele,
el dolor abre puertas,
tú te alejas,
es el miedo
que nos deja sin tiempo,
mas aunque no temeré
jamás cruzaré,
no quiero esos caminos de lloro,
ni siquiera los de gozo,
estar, estar a tu lado,
silencio rescatado,
danzar como flores al viento,
sentir el sol y la lluvia,
callar la música,
hablar con un beso.

martes, 9 de julio de 2019

Salí de casa,
anduve un rato, miré al frente, no sabía dónde estaba,
tarde tiempo en darme cuenta donde me hallaba,
sólo a unos pocos metros de casa,
me asusté al darme cuenta de lo mal que realmente estaba,
me recluí en el único lugar seguro del mundo, mi cama.

Durante mucho tiempo tuve miedo,
quizá todavía lo tengo,
soy humano,
entiendo las necesidades de los demás, pero no las comparto.

lunes, 8 de julio de 2019

El sufrimiento,
que decía el viejo guitarrista,
se nos clava como una arista
y nos agujerea el cerebro.

Aún así seguimos vivos,
no está claro el destino,
si acaso hay camino,
pero contamos con amigos.

La música retumba en el éter,
fuerte, muy fuerte,
tan fuerte que desmaya,
tan fuerte que mata.
Hace tiempo que olvidé,
mi única y verdadera musa,
escribí porque la amé,
todo lo demás es basura.

Versos con grandilocuencia,
alguna que otra influencia,
pero sobre todo whisky y porros
hasta hartarme, hasta tornar loco...

El silencio de la voz,
sólo yo,
y la voz.

Ella me pide cosas,
yo la tomo por loca,
sueño despierto,
todo me lo creo,
no duermo y es peor,
alucino y no distingo lo que es verdad de lo que no,
no me medico y es peor,
consumo, mucho peor.
Aún tengo viejos recuerdos,
de antes de que ladren los perros,
de cuando la luna muestra su cara oculta,
de cuando la tierra retumba,
de antes de que suene la música,
de la piedra, del rojo, del dorado,
del asco, del sumando, del dividendo,
no tenía miedo,
ni siquiera en aquel agujero,
donde las ratas,
donde los fantasmas,
ahí, quieto, sin poder moverme,
luché hasta la muerte,
cuando salí comprendí el secreto del tiempo,
me convertí en sol muerto.

Magia,
vida,
poder,
muerte.
El espejo se hizo añicos,
fui dejando un rastro de sangre por el pasillo,
saqué los trozos de cristal incrustados entre mis dedos,
el pie tenía un aspecto muy feo.
Sabes tan bien como yo
que la grieta no se cierra,
que por mucho que escarbemos
el barro de otro mundo,
siempre estaremos en esta realidad,
tan falsa que parece de mentira,
pero es nuestra realidad,
deberíamos levantarnos y luchar,
pero preferimos seguir escarbando
nuestro mundo virtual.
Sus ojos de sapo miraban incandescentes,
la serpiente, lo engulle todo, la serpiente,
traté de bajar la escalera de Jacob,
hallé una anciana que oraba en voz baja,
su voz tantaneaba en mi oído,
las paredes sudaban su nombre,
las camisas eran de fuerza,
el jardín de azaleas,
la cuchilla, la ambulancia, la cicatriz,
sus labios de carmín
desmembran el racimo,
eyaculo muerte, resucito.

Sonó el cañón roto,
comenzaron los flashes,
todos querían el rostro de la muerte,
yo me conformo con el olor a verde.
No soporto el vacío del orden,
la carencia de improvisación,
me gusta el ruido de las lavadoras viejas,
sobre todo cuando centrifugan,
jazz industrial,
guitarra anoréxica,
verbo impretérito,
mente esquizoide,
aniquilación química,
olvidar.

Abracé el silencio hasta que se hizo palabra,
no pude, aunque quise, olvidarla,
el mar se la llevó
(quién soy yo para negarle sus antojos a Poseidón)
quiso pronunciarla y se atragantó,
esputó olas negras como el carbón,
me bañé en aquel lodo y creí ser un dios,
me volví loco, un ser superior,
hasta que llegaron los sabios con su química,
con su razón idílica
y murió el viejo con su sabiduría etílica.
Floto en mi globo,
viendo el futuro ahí abajo,
el cuervo se posa en mi hombro,
como si yo fuera el árbol
a la espera del ahorcado,
sueño despertar devorador de mundos,
sueño eterno vagabundo,
vos en vuestro letargo,
como esperando un rey lagarto,
no hubo sangre aquella noche,
aún no hemos salido del coche,
todavía caemos por aquel precipicio,
somos la serpiente que muerde al indio,
no estoy contigo cuando el ave cae del nido,
estoy sin ti cuando crees hablarme a mí,
soy el hombre gris
tras la sombra que hay en ti.

domingo, 7 de julio de 2019

Abocados a la perdición,
el mundo es cruel,
ratas que tratan de morder
sólo para causar dolor.

Sigo soñando versos...

Despierto,
no recuerdo nada,
desesperanza.

Hace tiempo que abandoné la espiral,
que no caigo ni recaigo,
no deseo a nadie ningún mal,
pero no soporto a los vivos.
Todo el desierto recorreré
hasta encontrar el mar,
y entonces,
me arrojaré,
me introduciré
dentro muy dentro, donde las aguas son salvajes,
donde arrecia la tormenta,
y allí, firme me mantendré,
rayos y truenos asolarán mi cuerpo,
mas después vendrá la calma,
y entre tus brazos, descansaré.
La araña sube por la pared,
se esconde detrás del cuadro de flores blancas,
cuánto polvo, dónde tejerá su telaraña,
ahí nadie la ve.

He visto al gran árbol caer,
aplastando todo con él,
he visto al gran río secar,
sin que vuelva el agua más,
he visto al gran lobo gruñir
con sus fauces cabe mí.
Me gusta el silencio,
escuchar la voz del viento,
con esas palabras que sólo los árboles entienden.

Ha vuelto el cuervo,
con sus alas en arco,
con su plumaje negro,
a cagarse en mi banco.

El pájaro ha muerto,
todo un mundo ahí fuera,
yo busco su cuerpo,
no hay honor en esta guerra.
Caminad,
caminad malditos,
pues yo os digo
a la luz habéis de llegar.

Cocaína,
muerte en el puente,
pinturas de guerra,
policía,
atropellado en la carretera,
un pobre demente.

Silencio...

Frío,
oscuro silencio...

Me devora.

Las palabras se retuercen en mi boca,
las palabras se ahogan en alcohol,
el viejo cuelga de la soga,
ya no habrá más sol.
Quise ser yo mismo,
no llegué a ninguna parte,
quise amarte,
caí en el abismo.

Las lagartijas se esconden
mientras subo los escalones,
un ave se posa en mi banco
mientras observo el blanco,
ella asoma sus piernas por la ventana
mientras introduce los dedos entre sus bragas,
nunca me da por mirar,
no vaya a ser que vuelva a despertar...

jueves, 4 de julio de 2019

Ya canta el gorrión,
el último cigarrillo quema la mano,
es tiempo de perder,
de perder hasta el aliento,
la guitarra suena quejumbrosa,
ya no tiene vida,
me miras,
me miras como si pudiera ganar,
he perdido hasta mi sombra,
el reloj ya ha marcado la hora,
las flores se secan como la memoria,
yo no tengo historia.
Q  u  é    l  a  r  g  o    s  e    h  a  c  e    e  l    d  í  a . . .

Vivo en un sinvivir.

M
e

a
s
u
s
t
a

l
a

a
l
t
u
r
a

d
e

e
s
t
a

c
a
í
d
a

m
o
r
t
a
l

q
u
e

n
o

m
u
e
s
t
r
a

f
i
n
a
l


Las flores se van pudriendo sobre mi tumba
en este descenso
a través del infierno.

¿Parará?

¿O llegará más allá?

A un lugar desconocido de dolor infinito.

L  e  n  t  o . . .
L  e  n  t  o . . .
L  e  n  t  o . . .
V  o  y    c  a  y  e  n  d  o . . .
Soñé contigo,
a la orilla del río
éramos esclavos
sin la sombra del árbol.

Aguas ponzoñosas
escupían las bocas
de los sumisos del caos.

Me mirabas y no me veías
te abrazaba y no te sentía.

Y el miedo
acabó con el sueño.
Ni príncipe ni rana,
tú tampoco eres una dama.

Jugamos en la cama
a que eres mi amada,
no somos nada
al llegar el alba.

Juguemos otra vez,
fuego en la piel.

Las flores estremecen
en la noche helada,
espero tu llegada,
¿vendrás a verme?

Juguemos otra vez...
Rojo sangre son tus sueños
en la cocina del infierno,
calderos y pucheros
con animales muertos.

Cuídate, oh amor, de esta muchedumbre
cubierta de herrumbre.

Entre gritos de dolor
pierde tu piel el color,
y ese olor putrefacto
te da tanto asco...

Caen tus manos,
caen tus brazos,
cae tu cuerpo...

Miedo, miedo,
golpea tus sienes,
miedo, miedo,
atraviesa tu mente,
miedo, miedo,
tiemblas inconsciente,
miedo, miedo...
Desnuda bajo la túnica
en la rama te columpias
contemplando seres de piedra.

Sólo son polvo de lamento
bailando al son del viento,
ajenos a tu mirada.

Canta, mi joven dama,
con tu voz inmortal,
para que vuelvan a soñar.

Las hojas se secan
sin que vuelvas,
cáscaras de naranja
en la almohada,
¿volveré a verte
envuelta de verde?

Sólo quedan sueños
en blanco y negro.

martes, 2 de julio de 2019

Quizá no merezca la pena intentar,
como decía el viejo simplemente haz.

Haz ceniza y humo, soledad
hasta al diablo matar,
haz años como el vino,
recoge el pan del camino.

La campana anuncia la serpiente,
no habrá caracoles tras la tormenta,
ni un solo de trompeta,
apretar el diente,
romper,
nacer,
sangre,
todo eso que lleva a ninguna parte,
como llorar la pérdida,
como hacer causa mérita,
olvidar la palabra,
el todo o nada,
acabar,
empezar.

El mundo ya no gira,
estático,
con su gente de plástico
que ve pero no mira.
Abracé el viento
como el mar la roca,
marché caduco,
forniqué el camino,
volteé sobre la brújula a través del espejo,
perdido en el jardín de abril,
rodeé las espinosas lacerado de manos y rostro,
mas cuál es el camino si no hay andar,
la herida, la sangre, bofetadas,
caer por la escalera con gracia de bufón
y quién sabe si la muerte,
la verdad, la mentira,
perdidos en la forma áurea,
encontrados en la ola verde,
negro el gran desconocido.

Las paredes chorreaban sangre,
como la última vez que viniste a visitarme,
las arañas tejieron su telar
y el viento, que no sabe callar,
dijo basta ya,
así sonó la guitarra, con su partida alma,
como queriendo significar que no ha pasa nada,
pero la serpiente no deja de intentar morderse la cola,
yo me hago el loco, tú te haces la loca,
notas prohibidas de saxofón,
empezamos a recordar la canción,
la textura se vuelve compleja,
como el reflejo de una moneda,
millones en una lente convexa,
escupí en la cara de la rubia
que escondía sus encantos bajo la túnica,
entonces fue cuando se detuvo la música,
no era causa pública,
estaba en un prostíbulo,
sin mi traje ignífugo
puse a prueba el fuego,
quemaduras en el cuello,
hay cosas que no se pueden decir,
por eso perdí.
La noche es verde,
verde helado invierno,
caminar descalzo,
hambre,
hambre de sus labios,
asco,
asco de mí mismo,
de Dios,
de la humanidad.

Entre cuatro paredes
la cámara observa,
la cuchilla se atraganta,
metamorfosis,
el súper yo,
omnipotente,
la ofuscación del no,
la perdida del sueño,
ella rompiendo el espejo,
lloro,
lloro porque su dolor me duele,
química preventiva,
cuerpos desnudos,
patadas en la cara,
entrar por la salida,
fuego, muerte, destrucción.

lunes, 1 de julio de 2019

Viajeros perdidos
me rodean,
como si me evitaran,
no me importa
estoy con la danza de colores,
aparece una cruz en el suelo,
una chinche se posa en ella
la cruz desaparece,
es este insecto el bien o el mal...

Y me quedo abstracto en este pensamiento.

Es la hora, no estoy,
no sé qué hacer,
vuelvo al mundo real con las campanas,
la calabaza hace años que está podrida,
ya no queda pastel para nadie.
Siempre abierta la ventana,
ahora cerrada
a dónde escapará mi mente,
rodeado de gente
el plástico arde en colores,
todos son mis yoes,
yo no soy ninguno,
ya sé que es un poco obtuso,
pero nada es sencillo,
por eso a veces rimo,
como un respirar,
para tratar de salir de la espiral,
atravesar el útero
para ser otro puto número,
despertar muerto,
lejos de lo lejos...
Renegado del yo,
aherrojado al tiempo,
el dolor,
el sufrimiento,
logré ahuyentar a la parca con mis puños,
salté a la vida con un carné sin puntos,
a pesar de todo
conseguí salir del lodo,
aplastar a mi enemigo,
el miedo,
estar sin nadie contigo
cantando con la voz rota del viejo.