Sopla una suave brisa
de tus dulces labios
contra los muros del palacio
y se arrodilla el señor
rendido de amor.
No hay espada capaz
de este enemigo matar...
Quiebro tan fácil,
soy una rama frágil
ante tu sonrisa.
de tus dulces labios
contra los muros del palacio
y se arrodilla el señor
rendido de amor.
No hay espada capaz
de este enemigo matar...
Quiebro tan fácil,
soy una rama frágil
ante tu sonrisa.
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