lunes, 8 de julio de 2019

No soporto el vacío del orden,
la carencia de improvisación,
me gusta el ruido de las lavadoras viejas,
sobre todo cuando centrifugan,
jazz industrial,
guitarra anoréxica,
verbo impretérito,
mente esquizoide,
aniquilación química,
olvidar.

Abracé el silencio hasta que se hizo palabra,
no pude, aunque quise, olvidarla,
el mar se la llevó
(quién soy yo para negarle sus antojos a Poseidón)
quiso pronunciarla y se atragantó,
esputó olas negras como el carbón,
me bañé en aquel lodo y creí ser un dios,
me volví loco, un ser superior,
hasta que llegaron los sabios con su química,
con su razón idílica
y murió el viejo con su sabiduría etílica.

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