jueves, 4 de julio de 2019

Desnuda bajo la túnica
en la rama te columpias
contemplando seres de piedra.

Sólo son polvo de lamento
bailando al son del viento,
ajenos a tu mirada.

Canta, mi joven dama,
con tu voz inmortal,
para que vuelvan a soñar.

Las hojas se secan
sin que vuelvas,
cáscaras de naranja
en la almohada,
¿volveré a verte
envuelta de verde?

Sólo quedan sueños
en blanco y negro.

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