miércoles, 10 de julio de 2019

Ella es una anciana hechicera que invoca versos con sus cánticos,
yo soy el esclavo que sangra bajo el golpe del hombre con látigo,
dos desconocidos que danzan desnudos en el bosque bajo la lluvia,
él era sordo y a pesar de ello compuso grandes obras de música,
yo no soy ciego ni tampoco me creo un genio,
pero desde luego no soy un necio,
no soy sordo y puedo oír las mentiras del putrefacto,
aunque viva entre ellos e incluso parezca uno más
afortunadamente no lo seré jamás,
ella abrió sus piernas y mostró sus prendas íntimas tan sólo hace un rato,
la verdad es que me importó una mierda,
todos los días veo culos y tetas,
cuando miro y sonríen me dan miedo,
siempre pensando en el fruto dorado,
habrá quien piense que hablo de sexo,
pero también quien piense que hablo de comida,
ni unos ni otras piensan en poesía,
yo creo que ha dejado de ser momento de pensar,
es hora de actuar,
como duendes echando polvos mágicos,
haremos que el viejo camine más rápido,
olvidaremos quienes fuimos una vez más,
despertaremos jugando como niños en un columpio,
respirando amor una vez más como en un súplico,
que paren el mundo que me bajo,
y el putrefacto
que se vaya al carajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario