jueves, 11 de julio de 2019

La rama seca ardía en la hoguera,
las brasas lucían
mientras anochecía,
vi al duende engullir un roedor,
algo parecido a un ratón,
(compañero inquietante
para un mago errante)
me costó dormir
con tanto gruñir,
al fin lo logré
y soñé...

Las musas desgarran
con sus uñas mi alma,
liban las heridas
y alcanzan el clímax.

Me retuerzo de dolor
¿o del frío helador?

El frío, el frío...

¿Estoy dormido?

Desperté
y nada encontré,
el humo se desvanecía
mientras amanecía.

Mi nombre susurró el sauce.

- ¡No me embauques! - le exhorté.

Y hacia el Este caminé...

Bajo el manto amarillento,
casi sin aliento,
se arrastra entre la gente
la serpiente.

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