La rama seca ardía en la hoguera,
las brasas lucían
mientras anochecía,
vi al duende engullir un roedor,
algo parecido a un ratón,
(compañero inquietante
para un mago errante)
me costó dormir
con tanto gruñir,
al fin lo logré
y soñé...
Las musas desgarran
con sus uñas mi alma,
liban las heridas
y alcanzan el clímax.
Me retuerzo de dolor
¿o del frío helador?
El frío, el frío...
¿Estoy dormido?
Desperté
y nada encontré,
el humo se desvanecía
mientras amanecía.
Mi nombre susurró el sauce.
- ¡No me embauques! - le exhorté.
Y hacia el Este caminé...
Bajo el manto amarillento,
casi sin aliento,
se arrastra entre la gente
la serpiente.
las brasas lucían
mientras anochecía,
vi al duende engullir un roedor,
algo parecido a un ratón,
(compañero inquietante
para un mago errante)
me costó dormir
con tanto gruñir,
al fin lo logré
y soñé...
Las musas desgarran
con sus uñas mi alma,
liban las heridas
y alcanzan el clímax.
Me retuerzo de dolor
¿o del frío helador?
El frío, el frío...
¿Estoy dormido?
Desperté
y nada encontré,
el humo se desvanecía
mientras amanecía.
Mi nombre susurró el sauce.
- ¡No me embauques! - le exhorté.
Y hacia el Este caminé...
Bajo el manto amarillento,
casi sin aliento,
se arrastra entre la gente
la serpiente.
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