Sus ojos de sapo miraban incandescentes,
la serpiente, lo engulle todo, la serpiente,
traté de bajar la escalera de Jacob,
hallé una anciana que oraba en voz baja,
su voz tantaneaba en mi oído,
las paredes sudaban su nombre,
las camisas eran de fuerza,
el jardín de azaleas,
la cuchilla, la ambulancia, la cicatriz,
sus labios de carmín
desmembran el racimo,
eyaculo muerte, resucito.
Sonó el cañón roto,
comenzaron los flashes,
todos querían el rostro de la muerte,
yo me conformo con el olor a verde.
la serpiente, lo engulle todo, la serpiente,
traté de bajar la escalera de Jacob,
hallé una anciana que oraba en voz baja,
su voz tantaneaba en mi oído,
las paredes sudaban su nombre,
las camisas eran de fuerza,
el jardín de azaleas,
la cuchilla, la ambulancia, la cicatriz,
sus labios de carmín
desmembran el racimo,
eyaculo muerte, resucito.
Sonó el cañón roto,
comenzaron los flashes,
todos querían el rostro de la muerte,
yo me conformo con el olor a verde.
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