domingo, 6 de septiembre de 2020

Ya no rugen los leones,
el tantán tampoco llama al lobo,
veo al oso,
perdido en el bosque,
intenta no extinguirse
mas no sabe dónde dirigirse...

En la púrpura noche
gobierno el barco fantasma
tras la luna plateada,
sin brújula ni ancla,
libero mi alma
cortando de la mar el roce...

Allá donde llegue
espero verte,
lejos, lejos de aquí,
donde recuerde vivir.

lunes, 31 de agosto de 2020

Sueño con vos
y nuestro amor,
el dolor
del fuego que os quema,
mis heridas de guerra...

No temas,
no tengo miedo,
soy eterno.

viernes, 21 de agosto de 2020

En mi andadura
te llevaré en el corazón
chica ruda,
para no guardar temor,
para ahuyentar la locura.

jueves, 20 de agosto de 2020

He de marchar,
lejos,
muy lejos,
debo llegar
donde el verso quema,
donde el poema hiela,
y escapar,
escapar
del ave carroñera
que en círculos vuela,
espera
y espera
que me pierda.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Mi pena es amarga,
la flor, pisoteada,
se seca
sobre la acera,
ojalá pudiera sanarla,
mas mi lágrima es demasiado salada.

martes, 18 de agosto de 2020

Y entonces pienso
que quizá nunca nos veremos,
caigo en un desierto de pena,
la sangre se me envenena,
tanto entristezco
que morir creo...

La esperanza del verso,
beber tus besos
en un oasis de amor,
divina salvación,
el futuro, aunque negro,
siempre será incierto.

sábado, 15 de agosto de 2020

No quiso el pájaro cantar,
mas el gallo nos ha de despertar,
cada mañana
al alba,
me asomo a la ventana,
cuando miro
y veo ese rocío
me gustaría estar contigo,
al otro lado del arcoíris,
donde nada es demasiado difícil.

jueves, 6 de agosto de 2020

Ahí está,
con su blanca cabellera,
con su mirada negra
a punto de estallar,
recuerdo de era pasada,
de batalla lejana.

Entre el murmullo la anciana reza,
la cruz deja su sombra sobre mi pechera.

Todo está escrito,
tú has sido testigo.

Coges una lanza de la pila,
atraviesas a la bestia,
su sangre es veneno,
te corroe el cerebro,
ves la lengua de la serpiente,
empiezas a descender por su vientre
en un bucle infinito...

martes, 4 de agosto de 2020

Recito versos en silencio,
mientras duermo y no duermo,
poco a poco los olvido,
mientras, caigo en los brazos de Morfeo,
cuanto más caigo
más los olvido...

Te sueño...

Y despierto,
azucena y lavanda
respiro en la almohada,
y me evoca tu cabello,
tu rostro,
no sé si todavía sueño
o en tu mirada me arropo,
voy por ti,
amor, a vivir.

Cansado de la muerte
resucito nuevamente,
arraigo a la vida fuerte
en un abrazo perenne.

Hay amores que duelen,
ay, ahí, en el corazón,
mas no hay cosa que el poeta más anhele,
el amor.

domingo, 2 de agosto de 2020

Olvidé como llegar a tu casa,
tuve que desandar el camino.

Demasiado vino,
y cerveza en lata...

No recordaba el camino,
para volver a tu casa.
Ya estás cansada,
harta de luchar.

Te sientes engañada,
quieres gritar.

Grita, grita...

¡Grita!
Ella rompió las cadenas,
me invitó a lo alto del castillo,
me hipnotizó con sus palabras,
me emborrachó de poder,
desde la torre más alta
me arrojó al vacío,
me estrellé
contra la roca filosa,
duele,
creo que se me van a salir las tripas,
intento sujetarlas como puedo,
pero un perro rabioso sale de mis entrañas,
Ella lo llama,
lo acaricia,
es su criatura,
Ben Aslam me mira,
devora mi carne,
le miro,
me levanto,
le pregunto qué hace,
no estoy muerto,
sólo corren tiempos oscuros,
sólo llueven animales muertos del cielo,
sólo nadan animales muertos en el agua,
sólo se levantan los muertos en la tierra...

Lamía la humedad de un charco
como un perro atado a una verja,
me emborrachaba por la noche
para poder tocar la flauta,
quizá estamos condenados
a pudrirnos en el infierno,
pero aún no.
No soy nadie,
no he vivido nada,
sigo el rastro de hojas secas
que dejó el otoño,
sigo los pasos del lobo...

El cristal está sucio,
apenas veo tras de él,
intento mirar a lo lejos
pero solo hay polvo,
la palabra se hace vieja,
la lengua está muerta,
traté de mirar,
pero todo era borroso,
(demasiado orgulloso
negué ser ciego)
traté de mirar,
pero no vi nada.

viernes, 31 de julio de 2020

Desprendo el hedor de la muerte,
en mis manos solo hay sangre,
tú y yo sabemos que esto no lleva a ninguna parte,
no puedo enseñarte el as en la manga.

Una vez me dijiste que viste a las hadas,
puede que en algún momento
cambie nuestra suerte.
El viento mece la hierba,
acaricia mi piel
como una lágrima que resbala antes de caer,
viene la lluvia,
el olor a tierra mojada...

Yo tengo preparada mi espada.
Todo parece igual
en la espiral,
rápido,
rápido,
más rápido,
no hay vuelta atrás,
nunca saldrás,
fuiste árbol,
seremos bosque
esta noche,
en lo más alto
seremos bosque,
fuiste árbol
en lo más alto,
esta noche
en lo más alto
fuiste árbol,
seremos bosque
esta noche
en lo más alto,
nunca saldrás,
no hay vuelta atrás,
más rápido,
rápido,
rápido,
en la espiral,
todo parece igual.
Giran
y giran
cuando nadie mira
sobre curvas imposibles,
cuerpos inmóviles
consumen la noche,
idolatran al dios humano
vomitan charcos,
hombres,
mujeres,
mujeres,
hombres,
seres
y seres
consumen la noche,
cuerpos inmóviles
sobre curvas imposibles,
cuando nadie mira
giran
y giran.
Que el ciego lea la palabra,
que el sordo la oiga clara,
que llegue lejos.

Toda verdad
se conocerá.

El cuerdo
se volverá loco,
el loco
tornará cuerdo,
la luz
en oscuridad,
en luz
la oscuridad.

Quedará la mentira
perdida.

Entrega al viento
tu pensamiento.

Siembra los sabores.

En el jardín
crece la raíz
de todos los colores.

Se balanceaba en el trampolín
hacia un salto sin fin,
pasaban las horas muertas
acariciando sus tetas...
La luna refleja su rostro,
sobre mi mesa,
es hermosa en su deformidad
mi novia cadáver.

Los gusanos devoran sus despojos,
aún le queda un ojo,
se retuerce la serpiente
sobre mi vientre.

¡Amor!

Nuestros hijos juegan a matarse
y a nadie parece importarle.
He encontrado un nuevo camino,
seré más fuerte,
más poderoso,
seguiré la senda de la sombra
para contemplar vuestra caída.

Es la hora del Apocalipsis,
ven a la oscuridad
o muere...
Esta es la noche
que muere el hombre,
ya viene el lobo
aullando como loco.

El suelo cede,
el mundo se retuerce,
se nubla la vista
memoria perdida...

Echa a correr,
la bestia va a nacer.

jueves, 23 de julio de 2020

Perros en rabia
con cadenas de ignorancia,
tren de corderos
a Bocalobo directo.
A veces estás con la mierda hasta el cuello,
el olor es desagradable,
pero sabes que no puedes ahogarte,
es importante saberlo.
Rema, rema remero
de orilla a orilla
durante toda la vida,
sobre las aguas de fuego.
Cuando veo las telarañas de la luz,
cuando veo la muerte hecha plástico,
el mundo se vuelve un borrón,
todo parece ser más  e l á s t i c o,
me voy por la ventana,
a la sequedad de la inexistencia.

Por allí resopla la ballena,
cazarla es cuestión de paciencia,
me ahogo en un poco de agua,
me estallan los tímpanos,
aún parezco seguir vivo
en un cante cíngaro.

¡Ay, ay, ay!
A veces es difícil vivir,
en un charco de muerte,
donde los cristales son negros
y el sueño es mármol,
donde no hay árbol en pie
y el metal es óxido.
No oigo ninguna,
pero las voces se acumulan.

Las pistolas revientan la noche,
el cristal se rompe.

El hombre cuervo cuelga del techo,
se balancea como un muerto.

Cubriéndose de ceniza,
Ben Aslam resucita.
¿Y tú?

¿Dónde estarás tú
cuando el renacer de la luz
ciegue a la sombra?

Absorto en la esponja,
ahogado en la gota.

Conglomerado de lamento.

Se alza el puño
clamando diluvio...

¿Qué quedará
cuando llegue el final?

"Palabras atrapadas",
nada más...

martes, 21 de julio de 2020

Más que vivir
tratas de sobrevivir,
mas hagas lo que hagas,
vayas donde vayas
no pierdas tu mirada
salvaje de gata.

Aquí, encerrado en la cueva,
a duermevela,
trato de insuflar amor en mis versos...

Aunque solitario y salvaje como el lobo,
puedo ser fiel como el perro,
pero nunca me pidas que me arrastre por el lodo,
puede que esté loco,
pero de tonto no tengo ni un pelo.

Conozco la oscuridad,
eso no me convierte en un ser oscuro,
Aveces me gusta la claridad,
la luz es un camino duro,
pero si algo has de tener por seguro,
es que no me cegaré por el resplandor del oro...

Ya, ya, seguramente es porque estoy loco,
pero ante la necedad prefiero la locura,
que la ignorancia tiene difícil cura.
Desperté olvidado olvido,
rajé mi cara,
subí mi montaña,
volví con el hilo.

Mira mis entrañas,
alcantarillas,
carroña podrida,
filo de navaja.

Tuve mi perdón,
tuve mi dolor,
ya se fue el sol,
ya nos escondemos los dos.
Las niñas pisotean las flores.

"Mira ahí hay más,
aplastémoslas, aplastemos todas las flores."

Pero yo sé dónde hay más,
el campo está nevado de margaritas,
la abeja con cuidado liba,
pronto miel en mis labios.

Ya no quedan recuerdos,
sólo fuego
quemando retratos añejos.
Te di lo mejor,
mi corazón.

Lo dejaste caer,
más de una vez,
sin querer...

Mas lo pisaste
y me mataste.

Juntaste los trozos,
miraste a mis ojos
pidiendo perdón...

Pero nunca más latió.
Hay escrito un nombre, con polvo de estrella, más allá del cielo,
amante eterno perdido en el firmamento,
volaré a tu lado, ente intangible, hasta el fin del tiempo.
Pañuelos de seda te hipnotizan.

Elefantes de colores
caminan al redoble...

Pájaro de metal
entra y sal,
como el cierzo en la rendija,
vuela libre...

Tu canto estremece
a hombres y mujeres,
zombis a tus órdenes.

¡Vamos cógeles!

Serán tus siervos,
irán hasta el infierno.

lunes, 20 de julio de 2020

Ocultas tu locura,
tienes miedo,
lo presiento.

Tienes suerte,
eres fuerte,
pero vas camino
de acabar contigo.

Escondida en las sombras
te aíslas con drogas.

viernes, 17 de julio de 2020

La muerte es solo un sueño,
siempre volveré a la vida
de mis restos de ceniza,
soy un pájaro de fuego.
Aquella noche
brillaban tus ojos,
bailaron las flores
para nosotros.
¿Acaso se atragantará
la roca con el mar?

La espuma salpica,
el ojo gris mira,
se para el tiempo,
verde muerto,
sin aliento,
sueño,
a veces duermo.

Vulcano aviva la llama,
el metal se ablanda,
siento su filo
incandescente,
aprietan los tornillos
en busca de palabras,
penetran el cerebro,
fuego...

Cuatro cogollos secos
sobre la tumba del gaitero.

Quizá alguien espera
ahí fuera,
donde la ola coge fuerza
y se estrella contra la fortaleza,
imbécil,
mente estéril,
carcajadas en su lápida,
alma cándida,
bufón de feria,
cayó ante la bestia,
ganó el mejor.

Ben Aslam
atrapado en el laberinto
sigue vivo.
Chica psicodélica,
donde el hombre se corrompe
de forma casi molesta,
encontré su antigua belleza,
escultura inimaginable,
mirada surrealista,
labios dionisiacos,
atravesaría sus curvas arenosas,
desierto de cactus.

Chica psicodélica,
quizá sus curvas bailaran
al son de mis palmas,
me emborracho,
beso sus manos,
que la realidad no quebrante el sueño,
acaso tanto es lo que deseo,
déjame besar la idea
mientras quede en mi cabeza.

Chica psicodélica,
solo quedamos tú y yo
en el sendero vacío,
perdidos en ninguna parte,
transfigurados en arte,
palabras,
marmórea tapa de mi sueño,
la realidad me abofetea,
despierto duermo,
sueño despierto,
la verdad me golpea.

Chica psicodélica,
enséñame las dos lunas,
camino solo
en sangrienta batalla,
guíame a venus,
el arma está a punto,
disparo,
muerte,
vida.

jueves, 16 de julio de 2020

La hierba, seca, apacigua mi corazón
y callo, callo profundo,
veo otro mundo
donde no hay desprecio a la sinrazón.
Esferas de cristal contra la muralla,
manos ensangrentadas arrancan su cara.

Parece el sueño verdad,
incapaz de despertar,
vuelvo a la realidad.
Arrojada a la hoguera,
de rama seca,
el viento roba la idea.

Arropada en la rabia,
de persona sabia,
se ahoga la ignorancia.

El borracho se columpia,
actividad lúdica,
mientras escribe música.
En la más oscura agonía
transcurre el triste día,
sin alcohol...

Ni una gota,
tortura de mi alma rota.

El ojo izquierdo me llora,
el silencio me agota,
caigo en la anhedonia...

Sicalíptica monotonía
noche y día.
Coronado en espinos,
escurre la sangre por mi frente.

Rey borracho, amante de un sueño,
devorado por la plebe.

Ya no percibo los signos de Marte,
la carne muere.

Mis manos cubiertas de barro deforman tu cuerpo
en lo más profundo de mi mente...

¿Acaso las drogas transformarán mi agonía?

Quiero dormir...

Soñar que recorro el camino,
donde todas las puertas son verdes,
llamo a una y a otra,
toc-toc,
y ninguna se abre,
toc-toc,
cantando, bailando,
acabo perdido,
rodeado de estalagmitas
goteado de estalactitas,
y el gallo canta para mostrarme la salida,
donde todas las puertas son verdes.
Un pájaro de alas rotas
te cobija con su sombra,
pero tu cuerpo se seca,
la caída, es tan lenta...

Acerca tu oído,
escucha el sonido,
lo que un día fue canto
ahora solo parece llanto.
Me miró, con sus ojos de plástico,
con esa sonrisa de muñeca desfigurada...

La serpiente nos atrapa a todos,
el reflejo del anillo nos besa.

No podemos evitarlo,
que deje de alumbrar el faro,
que se estrelle el barco.

La voz de una prostituta,
el sonido del reloj nos asusta,
la sombra de una luna...

Necesitamos más práctica,
el viejo nos mira con sonrisa sádica,
somos apátridas.

La mirada de un psicópata,
sabes la verdad, afróntala,
somos apóstatas.

Voy y vengo como el humo al viento,
puede que estés en lo cierto,
vas y vienes en un mundo abierto.

miércoles, 15 de julio de 2020

¡Qué lástima!

Desgarró realidad
la tela mágica,
acabó el cuento ya.

¡Qué lástima!

No volver a volar,
qué lástima...

No soñar,
ser incapaz.
Ardió la flor,
perdió su olor,
negó el color,
ahogada en alcohol
muere sin dolor,
esta noche, la flor.

martes, 14 de julio de 2020

He visto tu piel marcada con el fuego de la locura,
como si de un animal salvaje te tratases,
indomable,
mira mi carne rota, bebe mi sangre, juntos aullaremos a la luna.
Mientras miráis ensimismados
su rostro angelical
la niña sapo devora vuestros ojos,
otros seres deformes nos rodean lentamente,
intentando inyectar sus larvas en nuestro cuerpo,
yo corro,
salto por la ventana al vacío,
al caer choco con el carro de un niño...

Es solo un muñeco,
pero mi pierna está rota.

El miedo puede al dolor,
corro con media pierna al aire,
llego al mar,
donde una lombriz gigante abre sus fauces,
un extraño ser me engancha la pierna con su larga cola,
trata de clavarme su pincho en el cerebro,
lo esquivo una vez,
otra,
consigo soltarme,
la lombriz gigante devora al ser
y casi a mí,
corro hacia ninguna parte,
porque ningún lugar es seguro.
Ella siempre vuelve...

Con la luna podrida,
con el maullido del gato negro...

Su compañía es soledad,
su palabra es silencio...

Ella siempre vuelve.
El tiempo es tenebroso,
la cafeína quema la garganta,
el humo ciega la mente,
tú crees que soy demente,
mas cuando brilla la plata
te miro a los ojos.

Tú de rodillas pides perdón,
como si tuvieses razón,
como si conocieses el dolor,
como si la serpiente tuviera color.

He visto el ojo del lobo lleno de sangre,
el niño lloraba porque no tenía madre,
ella clamaba por un padre,
todos querían matarme.
Húmeda soledad,
gotas frías caen
en tu rostro sin cesar.

Lluvia de paz
para tu cuerpo,
agua de azahar.

Sueñas felicidad,
encerrada en la cueva,
chispa fugaz.

Chocolate y sal,
una aventura
en tu paladar.

domingo, 12 de julio de 2020

He cambiado los días de mirar la pared
por los días de mirar la ventana,
todo sigue igual,
silencio,
un susurro,
¿puedes oírme?

La sombra,
la maldita sombra sigue ahí,
¿soy yo?

La palabra muda,
el trueno en la tormenta.

A veces me asusto,
amo demasiado la locura,
por eso fumo.

Las farolas amarillean,
esta noche no hay luna,
la calle está fea.

Necesito más humo...

Ser sin ser,
estar sin estar,
ya sabes, un pasillo blanco,
lleno de puertas verdes,
abro una, veo a la serpiente.

sábado, 11 de julio de 2020

El pájaro canta sobre la rama del árbol,
recuerdo cuando estuve al otro lado,
el hilo se rompió,
el laberinto me atrapó,
restos de cadáveres,
erupciones en los cráteres,
fuego, lava,
las putas arañas,
hormigas,
o algo que parecen hormigas...

La güija está dormida,
yo, en un punto sin retorno,
solo humo en los ojos.
La sombra es oscura,
en la esquina del techo aúlla,
como el humo se esfuma,
mi alma ya es suya.

El hielo azota mi cuerpo,
busco un agujero,
está demasiado oscuro,
encuentro mi tumba...

Despierto,
mi cuerpo tiembla sudoroso,
creo recordar que he olvidado,
me veo en la escalera de caracol,
abajo,
arriba,
derecha, izquierda...

El corazón late más lento...

El ojo mira hacia dentro...

Abro la puerta,
encuentro mis sesos junto a una bala,
bebo mi propia sangre...

Despierto,
cabalgo la serpiente,
yo soy A'lyakar.
La lengua del mentiroso en mi banco,
atrapado en el agujero negro,
sin salida,
una ventana a lo lejos se abre,
parece como si pudiera respirar el aire,
el sol abrasa mi piel.

Algún día volveré a ponerme en pie
y os arrepentiréis...
Las mentiras del viejo,
cómo nos engatusaban,
cerveza y vómito,
sexo sucio...

Y la música,
la primavera de Beethoven,
Rubinstein,
y yo sordo,
malditas sonatas,
claro de luna,
se ciegan las farolas,
humo y más humo.

miércoles, 8 de julio de 2020

No quiero nada
salvo la caricia de tus flores en mi piel,
si yo soy sol, me voy y llega tu momento...

Tú, luna de rostro perlado,
yo muñeco de viejos trapos,
sin ojos ni brazos...

Esperando un cosido
que me permita verte, abrazarte,
mientras, te sonrío.

lunes, 6 de julio de 2020

A veces me quedo mirando al sol,
como el árbol,
los pájaros se posan en mi sombrero,
lo picotean, lo llenan de agujeros,
el humo pasa por ellos,
se forman nubes de lluvia,
el arcoíris se dibuja ante mis ojos,
como un antifaz,
la piel me quema,
me crecen ramas que me protegen,
verde, flores blancas y moradas,
el viento susurra a mi oído cuentos de tierras lejanas,
A'lyakar
Ben Aslan.

domingo, 5 de julio de 2020

Intenta el vuelo alcanzar
una mariposa con el ala rota,
pobre, fue la más hermosa
y ya no puede ni volar.
Canta, hermosa sirena,
al arrecife me llevas.

Canta, que si logro verte,
más dulce será la muerte.
Otra mañana gris
para tus ojos tristes
que el llanto piden.

Pobre ser infeliz,
salta al vacío,
como si buscaras,
cual gota de rocío
que en la hoja resbala,
un nuevo destino,
y riega mi flor...
Otro día,
sale el Sol,
otro día,
los pájaros cantan,
otro día,
las flores sonríen,
otro día...
Me voy en el tren,
ya son las tres.

Dejo un jardín
tormenta de color...

¿Lo regarás tú?

Ya son las dos.

Vamos a soñar un planeta azul.

Espigas de trigo,
grandes prados verdes,
un sol amarillo.

Los frutos crecen
pintando árboles rojos.

El ojo de la montaña
sin cesar emana
agua para todos.

Pobre de mí
sin tu sonrisa...
Quedé dormido
con tu voz como abrigo,
no sé si cuando calles
he de despertarme,
no importará,
aunque para mí diosa,
eres persona
y necesitas descansar.

Soñé que eras árbol,
como yo,
nuestras ramas estirábamos,
no buscando el Sol
sino mutuamente tratando de alcanzarnos.

sábado, 4 de julio de 2020

Desperté, giré la cabeza,
no estabas.

Me levanté, abrí la nevera,
no había nada.

Caminé, entre las sombras,
sin miedo a la oscuridad,
mi idea no era otra
que encontrarte al final...

Lejos de aquí,
en un mundo sin luz,
eres tú
quien me hace sonreír.

viernes, 3 de julio de 2020

Estuve esperando
con la mirada en un charco,
acabé desolado
pero al fin has llegado.

Anhelo tu sonrisa,
quizá nunca mía,
no importa nena,
solo rompe mis cadenas.

miércoles, 1 de julio de 2020

Añoro esos olores añejos...

El espejo,
partido en mil trozos,
se clava en mis ojos.

Es como si llorase
lágrimas de cristal y sangre,
mas no duele,
quizá ni se siente,
forma parte del yo
como el amor...

Ahora sí,
animal salvaje
de honor baladí,
lejos de este lugar parte,
no mires atrás,
no vuelvas jamás,
que ninguno sea tu nombre,
ni mujer ni hombre
llevarán tu carga.

Que tus dientes
hagan sangre en mi mente
mientras mis brazos te rodean
y que este el final sea.
El whisky aviva mi hambre de tu sexo.

Fracasó el propio fracaso en su intento de hacernos fracasar,
aun así,
estamos condenados.

No importa si su voz es bella...

Yo no soy Romeo
ni ella es Julieta,
somos como todos los demás.

Da igual.

Lo único que me ha molestado siempre es la mentira.

Los locos no suelen mentir,
como mucho omiten la verdad,
pero tú y yo ya sabemos todo eso
por lo que no me andaré con rodeos,
te quiero,
como todos los demás.
Ellos son como un virus
que devora el espíritu,
tanto odio
es ilógico.

Baila, colgada de la rama,
tan sola,
nuestra amiga la soga,
pende en la madrugada,
espera...

Al hombre entre rejas,
esta noche sopla la armónica,
una de las lentas
con peculiar tónica.

Tan triste...

Suena como un canario sin alpiste,
como un árbol sin agua.

El hombre, de barba filosófica,
sin mácula,
trata de contar su historia,
pero no le importa ni a su sombra...

Es la hora.
Ya no oigo,
las palabras se las lleva el viento,
odio.

Ya pasó nuestro tiempo,
todo está muerto,
no hay ningún puerto.

Solo la mar.
En el medio del claro,
no llueve a este lado
pero sí en el banco,
donde está otro yo,
escandalizado del frío humano;
da miedo la usura del manco,
ya lo dijo Lorca, los putrefactos,
siempre gana el ladrón.

Ya no queda whisky ni rock,
he olvidado la canción,
he perdido el calor,
pobre bastardo
afinado en un rincón,
atropellado por un camión,
creía ser el campeón
solo otro atrapado.

El viejo escribía poemas tristes,
qué sabio era,
la vida es una mierda
la pintes como la pintes.

Cantar la canción quise,
no pude,
tal vez no supe,
quizá ella me olvide.
Ya no bebo,
al menos, no como antes,
cuando la locura era verbo,
palabra susurrante.

Ah, la carne,
a veces olvido la carne.

Sueño despierto que sueño,
por eso no duermo.

martes, 30 de junio de 2020

Sonrisa de niña,
bala perdida,
los violadores
rondan la noche...

Tú, yo, embargados en la emoción
de tan extraña situación,
solos,
embebidos en nuestros rostros...

El loco destino
ha movido sus hilos,
como cuerda de guitarra,
en la noche plateada.

Labios salvajes,
provocadora imagen,
muerto,
resucito en tu cuerpo.

Magia, diamantes
baila hipnotizante.

Sédame, bésame,
muévete, préndeme...
Antes todo era de color,
ahora, en un frasco de formol,
aunque a nadie le importe,
todo es gris y deforme.
A la sombra de la soga
caen las hojas de mi copa.

Ya es la hora...

Paredes manchadas de sangre de la inocencia muerta,
cristales rotos florecen en la oscuridad,
rosas rojas marchitas al instante.
Probé a mirar tras el cristal opaco,
todo se veía tan borroso...

Y poco a poco me volví loco
mientras veneraba al viejo dios Baco.
No necesito seguir un camino,
andar sin destino,
huir del perro
opresor de borregos.

No necesito su amor,
mucho menos su perdón,
arrojarme al precipicio,
buscar el principio.

Tú que tanto sabes,
dime si alcanzará puerto mi nave,
un único lugar
una sola forma de pensar.

Ya estamos otra vez, huir de Babylon,
cantar la canción,
la tierra prometida no existe
es solo un chiste.
Yo no tengo el poder de la voz,
quizá de la palabra el don.

A veces, gritar
como animal salvaje,
sangrar
como ser de carne.

Yo inmortal
quise ser,
quemar el matorral
toser.

Volver a empezar,
cantar,
como niño soñar,
reír de felicidad.
Atrapado
en un mundo de sombras,
tengo miedo,
a veces, incluso tiemblo.

Entonces aparece ella,
con su risa de hiena,
y parece que hay luna llena
pues aúllo salvaje a esta.

No sé si son los años,
pero...

Me hago viejo,
sigo siendo un animal
aunque ya
ni corro ni salto,
olisqueo las flores,
como queriendo desentrañar su intimidad,
y solo atrapo catarros,
la humedad del rocío
que se me mete por el hocico.

Se me revuelve el estómago
cuando pienso en aquello tiempos,
momento de locura,
de la mano de Dios aplastando sus criaturas,
y luchar, en pos de una imposible victoria,
hay quien se cree héroe,
yo, más allá,
ni lucho ni camino,
tampoco busco,
no es que me regodee en la antigua gloria,
mis manos aplastaron a mis enemigos.
Vuela el tiempo
en este tren directo al infierno,
nadie sale vivo
ni escapa a su destino.

A veces sonrío,
cuando acompaña el tiempo...

Volver a ser niño,
como contar un cuento...

Ya no sé si respiro
o este humo me vuelve ciego,
si camino
o simplemente llevar me dejo.

De pájaros repletos,
los árboles, a lo lejos,
dejan caer sus hojas al suelo,
vuela el tiempo.
Su lengua calcinada por la mentira,
sus ojos negros de envidia,
su cuerpo corrompido por la ira,
esquirlas de odio incrustadas en sus uñas...

En el psiquiátrico conocí a una mujer,
intentó hundir su pincho en mi garganta,
miré a sus ojos y sonreí,
más tarde se desnudó para mí,
vi sus profundas cicatrices,
comprendí,
primero la habían intentado matar,
después ella intentó suicidarse,
me inspiró ternura,
no quise acostarme con ella,
después intentó suicidarse,
pobre insensata, la besé
comprendió que no me daba asco su cuerpo magullado,
nos cogimos cariño...

A veces me pregunto si sigue viva.
Ella es un recuerdo borroso...

Lluvia ácida,
corro un mortal peligro de deshacerme.

Demasiado verde...

Polvo cósmico...

Me corto el pelo,
me arreglo,
parezco un tipo formal,
un metamorfo en la orgía capitalista,
corro peligro de extinción.

Él no me habla,
yo no hablo,
las palabras se pierden en mi cabeza.

Soy carne putrefacta,
pero sigo vivo,
vagando entre los bancos,
escuchando algún pájaro
mirando al árbol,
llorando entre las flores muertas,
creando basura...

Las colillas se amontonan,
lástima de botellas vacías...

Demasiadas farolas iluminan el camino,
pero yo busco la oscuridad,
la agonía del ser,
respirar muerte,
droga,
el sol negro,
el devorador de mundos,
no despertar del sueño profundo...

Necesito más droga.

La ausencia de alcohol en sangre mata más lentamente.

La ceniza lo ensucia todo,
el humo me turbia el cerebro,
como en los viejos tiempos
pero sin el escocés.
Sus ojos redondas galletas
que chorrean natillas,
sus labios mermelada de frambuesa,
su cabello el árbol de otoño.

Su imagen se dibuja en mi mente
como una creación infinita...

Yo solamente veo todo,
en todo nada no existe.

Mientras
la guitarra llora en un orgasmo sonoro,
hay quien sabe de lo que hablo,
también quien no tiene ni idea.

Hablo poco,
porque el que habla algo dice
y yo tengo mucho que decir
pero demasiadas pocas palabras,
aunque a buen entendedor
pocas palabras bastan.

El mundo es negro,
pero, aun así, prefiero verlo en color.

lunes, 29 de junio de 2020

¿Qué pasa amiga?

Hoy no sonríe la Luna,
el miedo te abruma,
lo huelo en la brisa.

Brilla en tu ojo
lágrima de sollozo,
la nieve azota tu cara,
tormenta de rabia
sobre tu espalda...

Y nada cambia.

Pasa la vida,
mañanas grises,
te agotan los días,
tardes tristes,
se apaga tu risa,
noches infelices.

Ay, ay, ay,
es lo que hay.

Hoy toca perder,
mañana...

Vete a saber.
Me temen.

Porque crezco libre,
porque pienso por mí mismo.

Me temen.

La represión es su herramienta,
cadena sobre cadena...

Ilusos.

Jamás podrán someterme,
jamás podrán detenerme.

Resurjo del lodo,
me doblo, me desdoblo,
atado al potro
me transformo.

¿Me deformo?

Me transfiguro.

Soy el puño
que golpea el muro,
soy el mundo
con forma de cubo.

Multidimensional.

Se me olvidó sangrar,
se me olvidó llorar.

En la fría oscuridad
habla el charlatán...

Y su silencio, me da miedo.

Vuelve a las raíces,
rompe las reglas,
sobre el tejado
mira la luz.
Me han pinchado,
inyectado su droga,
malditos bastardos,
deberían colgar de la soga...

Puede que en algún momento perdiera la razón,
sueño muerte y destrucción,
el horror.
A veces, perro negro,
abandonado en el desierto
como queriendo deshacerse de mis heces...

Yo solo busco mi verde,
en el silencio solitario de la noche,
hacia la luz amarilla
como polilla,
me estrello contra el parabrisas de tu coche,
quizá te maree la impresión,
pero mejor morir así, en busca de una luz,
que en esta prisión,
atrapado en un alud,
incomprensión,
crucifixión,
ellos salvadores
con sus trajes de señores...

Puede que haya días en que la añore,
como la añoré a ella,
tan bella
con sus trajes de noche y podredumbre,
acurrucados en la lumbre...

Infinita locura
que todo lo cura.
Quise llorar la muerte del guitarrista,
mas no pude,
su voz era llanto,
sus notas cuchillas,
desgarré mi voz
en un triste canto,
cuando la música acabó
muchos lloraron,
yo vagué perdido
en busca de mi banco.
Ya caló, con sus entrañas verdes,
patas arriba,
deslenguado y procaz,
ya arrampló con el muerto
nuestro andante caballero,
descalzo o desnudo
acometerá su destino,
pues no hay camino.

martes, 23 de junio de 2020

La gota resbala en la hoja,
la lluvia,
música,
improvisa en tromba.

Voy caminando, húmedo,
sin rumbo,
sin número,
perdido en otro mundo.

La sombra está ahí,
qué decir,
qué hacer,
si todo ha de renacer.
El cristal grita,
el viento silba,
la luna me mira
con extraña sonrisa.

Silencio,
siempre silencio,
yo esperando al ruiseñor,
la blanca flor.

Me miras con ojos mermelada,
mi carne está helada,
silencio,
siempre silencio.

Una vez fui árbol,
la brisa en mis hojas hacía cosquillas...

Yo no me parto, me doblo al viento,
dejo que la lluvia me empape,
me muevo hacia cualquier parte,
veo siempre el cielo.

Yo sé más que las bibijaguas,
llevo aquí una eternidad,
he visto la maldad
antes de que tú salieras del agua.
La tarde sabe a descafeinado,
huele a cigarrillo quemado,
quizá, dentro de un rato,
vuelva a estar en mi banco.
Podéis morderme,
podéis incluso clavarme vuestras garras,
no sangraré,
pues no vivo,
y esta ausencia de vivir, me provoca arcadas.

He olvidado el sonido de las palabras,
puto silencio,
trona escandaloso en mi cabeza,
quizá el 36,
nadie recuerda,
los muertos no se levantan.

Sigo perdido,
ofuscado en la singularidad del plural,
detenido donde todo ha sido
como contemplando un mural,
no nos queda ni la mar,
cada vez más putrefactos,
nunca acabaremos.
Sucio y decrépito,
de corazón corrupto,
es el héroe de nuestro tiempo...

Siento asco de la realidad.

Como un fantasma al vagar
a veces estaba ahí,
donde nadie más puede alcanzar,
tras un muro impenetrable,
ahogado en la soledad del whisky
y fumar,
siempre fumar,
como si no hubiera un mañana en el que despertar...

En aquel tiempo,
cuando las flores me hablaban,
todo era de color.

Ahora regurgito recuerdos
como queriendo hallar algo,
algo que nunca está,
tu palabra.

Quizá llorar,
pero la vida es demasiado dura,
no hay tiempo
ni momento
y la droga se esparce,
lentamente,
por la sangre.

miércoles, 10 de junio de 2020

Quizá el odio,
la rabia,
quizá la peste del no llegar,
no hay donde llegar...

Me comprimo, como si fuera diamante,
no hay nada,
ayer, apenas un borroso recuerdo,
hoy, la muerte,
mañana...

Mañana la resurrección.
No quedan palabras,
ni entre tú y yo
ni entre yo y alguien,
solo arrastrarse por el fango del capitalismo.

Cuando despierte,
espero no seguir,
no ser,
no estar,
olvidar,
empezar.

No importa quién esté,
solo o acompañado,
seguiré sin camino.
No quiero ser
ni estar,
no quiero correr
ni trajinar.

Quiero manchar mis manos con el barro de tu pena,
soñar sueños vagabundos,
oler tus rosas de abril al abrir la alacena,
pensar que no somos uno,
somos legión
preparando la revolución.

domingo, 31 de mayo de 2020

El payaso viaja en globo a través de la espiral.

Un forzudo trata de volar hasta alcanzar el sol.

Animales en jaulas.

La jungla está cerca,
en la madera hueca.

Cabalga Mary Jane en el bosque de mármol.

Peces sin color.

Puertas luminosas,
auras cegadoras.

El coyote aúlla,
las flores rezuman frescura.

Será la luna.

Tengo el arma a punto, necesito disparar.

Ya no queda whisky,
no puedo dormir.

Necesito disparar.
Ansío palabras, que no encuentro,
me siento desnudo,
me siento verdugo,
están todas, demasiado lejos.

Ora estoy vivo, ora estoy muerto,
perro vagabundo,
espíritu inmundo,
dime tu nombre, ya no me acuerdo.
Carboncillos desgastados
oscurecen mis manos,
dibujo el olvido,
el rostro desconocido.

¿Será el destino?

Lo vi anoche,
vomitando entre dos coches.

Brillo de metal
sonido letal,
ayuda, pide el cojo,
sobre el suelo rojo.

Encojo los hombros.

Una botella de ron,
bebimos hasta las dos.

Teclas de piano
recorren mis manos,
demasiado bebido,
reconocer el sonido.

Sonido de olvido.

Despertar de resaca,
rodeado de cucarachas.

Haremos un trato
dijo el pobre santo,
en su voz única,
encuentro la enjundia.

Surgió la música.

Bebimos los dos,
otra botella de ron.

lunes, 18 de mayo de 2020

No tuve miedo a perder,
es por eso que te amé,
aunque forme parte del ayer,
no creas que te olvidé...

Remé, soñé,
caminé, desperté.

La vida es dura
cuando pierdes la cordura,
caer como fruta madura
en esto que llaman locura,
he aquí mi fortuna,
ser hijo de la luna.

viernes, 27 de marzo de 2020

Entre las rayas del piano
retumba el contrabajo...

Ya devoré a las serpientes,
subí bajé la escalera
(como atrapado en la telaraña,
queriendo escapar a algún afuera)
el horror solo está en nuestras mentes,
escapar de la guadaña...

Quizá no disponga del supón de suponer,
mas pon por un momento que estamos en dicho supón,
si todo es de color,
si a nadie más le ha de doler
que las verdes flores no huelen al arder,
que es de noche a las tres,
el cielo no tiene color,
no hay nada más allá,
mucho menos más acá,
entonces, es entonces cuando abrimos los ojos,
cuando nos llaman locos,
por vivir,
por respirar,
el dolor se vuelve nuclear
al vivir,
al respirar,
las drogas,
las drogas claman nuestro yo,
no hay yoes suficientes,
olvidar
recordar,
olvidar
respirar,
caminar,
despertar...

E S T A L L A como helada hoja de otoño,
dispara, despacio, la cámara
lenta,
no hay espacio para el aire en los pulmones,
repletos de frío
duele el respirar,
más que el propio vivir,
frío,
frío,
como volver a nacer
a través del dolor.
Ahí enfrente,
agachada,
espera la serpiente.

A veces creo haberlo dicho todo,
pero siempre queda algo por decir,
aunque nada quiera decir,
tarde o temprano acabo diciendo algo.

Creo que la enfermedad acabo con mi vida,
pero es ahora cuando estoy vivo,
aquello no era vida,
atrapado en la reja
a pesar de mis logros,
todo es un viejo recuerdo.

Tengo recuerdos anteriores,
a cada cual más tremebundo,
creo que nunca he sido feliz,
que nunca lo seré,
anhedonia...

Solo nos queda la poesía,
las lenguas muertas,
llenar los pulmones de frío
y quizá declamar.
Ella, de blanco vestida,
era como una margarita,
mujer que la vida me quita,
me quería, no me quería.

Tal era mi desdicha...

Me abandoné al tormento,
al caminar del tiempo,
puedo, pero no quiero,
quiero, pero no puedo.

Olvidé mis años de caballero...

Y en el rincón oscuro lloraba
tus cuentos de hada,
y volé sin alas
porque aún soñaba.

Tan lejos como la imaginación abarca...


viernes, 31 de enero de 2020

Con la mirada perdida en una tormenta de rayos
proclama que está con todos los santos.

¿Cuánto? Me pregunta.

Diez, digo ante la duda.

Pero perdida en una sonrisa marcha a lo lejos,
y observo pensativo si fue acierto o yerro.

sábado, 18 de enero de 2020

Vi volar la ilusión,
el perro negro aúlla,
me asusta...

Baña el temor
todo mi cuerpo.

Corro, corro
hasta un precipicio,
hay que saltar,
salto al vacío...

En la oscuridad
siento haber muerto,
pero resurjo,
con tal fuerza
que parezco volar...

Ben Aslam conmigo,
agita la melena.

El concierto va a empezar.

Cálida armonía,
aire de bulerías,
inspiración ya...

Ben Aslam conmigo,
llena los pulmones.

Esto es la guerra.

Piano
el ritmo marca
cómo subir.

Alguien va a morir,
vuelan las balas,
me agacho.

Despacio,
me puede el cansancio...

Un vaso vacío,
otro...

Pego un tiro,
otro...

Ben Aslam conmigo,
ruge con fuerza.

Bajo
ligero
voy a tocar el suelo.

Ben Aslam conmigo,
parte el tiempo.

Rayos en mis manos
crean sueños...

Atrapo uno.

Una mujer pelirroja
saca su navaja,
me viola.

Es mi primera vez
y sangro...

Me mira mal,
me grita,
ataca.

Es mi segunda vez
y sangro...

Mi mano golpea su cara,
el sueño se espanta.

Ben Aslam conmigo,
hay que atrapar otro.

Un vaso vacío,
pego un tiro.

Un rayo me atraviesa,
me eleva,
me doblo en un grito.

Ben Aslam conmigo,
disparo sin parar.

Cuerda fina
desgarra el alma,
el arma humea.

Alegría,
arranco,
me elevo
miro al cielo,
ya prende.

Ben Aslam conmigo,
escupe fuego.

Redoble
Nyahbinghi.

Otro vaso,
otro tiro.

Envuelto en llamas,
respiro paz,
mientras disparo
agito las manos,
vuelo.

Ben Aslam conmigo,
torna ceniza.

La cuerda cuelga,
cesa tensa,
indefensa,
último vaso, último tiro.

Soplo.

El sueño se desvanece.
Más allá del humo y el viento,
vomitando palabras,
lejos de la sirena
con su canto de terror,
devoramos el cadáver del pájaro negro,
quebramos la silla y el pastor nos regañó.

Hubo un tiempo en que reímos y recibimos,
perdimos e incluso lloramos,
no, realmente no
alcanzamos la escarpada cima,
nuestro fuego derritió el hielo,
bebimos el trago del chamán,
danzamos con las moscas,
recuperamos el yo.
Me enamoré perdidamente de una loca,
maculado de odio su cuerpo
decidió el sueño eterno,
tuve que ser como una roca.

Ya no pertenecemos a este mundo
ni al otro,
a la vida o la muerte,
solo somos dos caminantes
sin camino,
sin hogar ni lugar.

Mientras
el tiempo se consume
como un cigarrillo a medias,
quizá nos quememos los dedos,
pero a nadie le importa.

jueves, 16 de enero de 2020

Ya lo decía Robe,
"necesito drogas y amor,"
ambos resultaron ser veneno,
"crucificado a base de pastillas,"
antes era Dios,
ahora un pobre enfermo.

Escollos en el camino,
solo eso,
nada más.

Al final,
volver a pecar.

Soy un demonio,
un ángel caído.

Por eso te quiero,
porque veo tu sufrimiento
y lo sé mío,
porque quedé desnudo al dolor
quiero tu amor.

Tantos sueños perdidos...

Parece que nunca duermo...

Despierto
cansado
sigo sin soñar.

jueves, 9 de enero de 2020

Créeme, amigo,
en verdad te digo
que el silencio es terrorífico,
más que las voces,
más que las tristes noches,
más, incluso, que tus muchos yoes.

Es la cuántica del camino.

El rojo invade el terreno...

Guerra en el cerebro...

Avanza pues, si todo lo ves tan claro.

Llegó ella,
con la tormenta
como cabellera,
con voz certera
y prosopopeya,
a declamar mi obra
sin temor o sorna,
quedó tanto en el tintero...

Mis sueños,
roban mis mejores versos,
todos para ellos...