lunes, 17 de junio de 2019

A veces me acuerdo de ella
cuando doblo la esquina,
esa en la que me seco las manos
por si me encuentro con Dios.

Fueron días extraños,
de locura
pasión y miedo,
casi nos matan
casi nos matamos...

Pero todo aquello pasó,
sólo queda el recuerdo de las cicatrices.

Después de todo,
aquella chica triste y solitaria
me sonrió,
y aunque incluso me ofreció su cuerpo
no lo tomé.

No hay duda,
fue fugaz
pero fue amor,
por eso la recuerdo con cariño
a pesar de que intentara matarme.

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