jueves, 27 de junio de 2019

Te recuerdo,
como en un verso,
el verso se hace carne,
la ciudad se vuelve morada,
como si se aglutinaran las notas de un blues perverso,
entonces despierto,
trato de recordar, pero no puedo,
te vas como el humo,
tú siempre con los tuyos,
yo, contento de tenerte en mi sueño,
arrojo mi vara al despojo del verbo,
de repente los árboles cantan una canción que croan las ranas,
feliz de ver como corean los ciervos,
me arranco con loas a Jah,
purificación por fuego,
nada que masticar,
salvo los rayos del sol,
salvo el propio dolor.

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