Por aquel entonces
empezó a frecuentarme un tipo extraño,
siempre se quedaba mirando lo que pintaba,
esperaba a que terminara,
luego se marchaba
sin más,
un día se acercó hasta mí,
posó su mano sobre mi hombro,
al parecer le inquietaba algo sobre mi pintura,
"amigo",
dijo con voz sosegada,
"llevo mucho tiempo observándole,
más del que cree,
sabe qué,
siempre dibuja una puerta,
en algún sitio de su pintura,
incluso en lugares poco comunes para una puerta,
además,
esa puerta siempre está cerrada,
¿piensa abrir alguna?"
Le miré como si no hablara conmigo,
me encogí de hombros,
seguí con lo mío,
no se dio por vencido,
insistió,
"amigo", dijo nuevamente,
"quiero que abra una puerta para mí,
le pagaré bien,
le acogeré en mi casa mientras dure el trabajo,
¿no le hace la idea?"
Recogí mis cosas,
dándole a entender que estaba dispuesto,
él, contento, me llevó hasta donde vivía,
era una zona muy lujosa,
estaba claro,
iba a estar cómodo una buena temporada,
me enseñó el lugar donde quería la puerta,
era una pared blanca,
dudé sobre la estupidez de aquel hombre,
mas no me incumbía,
pagaba bien,
por lo tanto,
me dispuse a desempeñar mi labor.
empezó a frecuentarme un tipo extraño,
siempre se quedaba mirando lo que pintaba,
esperaba a que terminara,
luego se marchaba
sin más,
un día se acercó hasta mí,
posó su mano sobre mi hombro,
al parecer le inquietaba algo sobre mi pintura,
"amigo",
dijo con voz sosegada,
"llevo mucho tiempo observándole,
más del que cree,
sabe qué,
siempre dibuja una puerta,
en algún sitio de su pintura,
incluso en lugares poco comunes para una puerta,
además,
esa puerta siempre está cerrada,
¿piensa abrir alguna?"
Le miré como si no hablara conmigo,
me encogí de hombros,
seguí con lo mío,
no se dio por vencido,
insistió,
"amigo", dijo nuevamente,
"quiero que abra una puerta para mí,
le pagaré bien,
le acogeré en mi casa mientras dure el trabajo,
¿no le hace la idea?"
Recogí mis cosas,
dándole a entender que estaba dispuesto,
él, contento, me llevó hasta donde vivía,
era una zona muy lujosa,
estaba claro,
iba a estar cómodo una buena temporada,
me enseñó el lugar donde quería la puerta,
era una pared blanca,
dudé sobre la estupidez de aquel hombre,
mas no me incumbía,
pagaba bien,
por lo tanto,
me dispuse a desempeñar mi labor.
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