Todavía brilla el verde en la fría noche,
sé que nos hemos olvidado de la blanca,
sólo nos queda el ay del salir o no salir.
Tú muerta,
yo muerto,
cadáver putrefacto,
alimento de gusano,
dolorida y arrugada,
con voz tumefacta,
recita de rodillas la vieja
tus versos de muerte.
La llama ya no calienta la mano del enterrador,
todos me miran en este rito satánico
y el fulgor de sus ojos ciega la sombra.
Siento que voy a despertar
en esta otra realidad,
donde el no ser,
donde me miras desde la horca,
siento que estoy muerto
y tu voz es lejanía,
los borrachos apuran sus copas,
otra botella de vodka,
la ceniza en el viento.
Sabes que yo no miento,
tu sangre es mi sangre,
tu muerte es mi muerte
y me miras,
como si todo lo supieras.
No sé si sabré llegar,
allí donde es tu hogar,
en el hospital
atada en la cama
las cuerdas son tu prisión,
yo estoy loco
y sólo tú lo sabes
oh amor,
oh dolor,
en el olvido de la última mirada
como una zorra con la jeringuilla clavada.
sé que nos hemos olvidado de la blanca,
sólo nos queda el ay del salir o no salir.
Tú muerta,
yo muerto,
cadáver putrefacto,
alimento de gusano,
dolorida y arrugada,
con voz tumefacta,
recita de rodillas la vieja
tus versos de muerte.
La llama ya no calienta la mano del enterrador,
todos me miran en este rito satánico
y el fulgor de sus ojos ciega la sombra.
Siento que voy a despertar
en esta otra realidad,
donde el no ser,
donde me miras desde la horca,
siento que estoy muerto
y tu voz es lejanía,
los borrachos apuran sus copas,
otra botella de vodka,
la ceniza en el viento.
Sabes que yo no miento,
tu sangre es mi sangre,
tu muerte es mi muerte
y me miras,
como si todo lo supieras.
No sé si sabré llegar,
allí donde es tu hogar,
en el hospital
atada en la cama
las cuerdas son tu prisión,
yo estoy loco
y sólo tú lo sabes
oh amor,
oh dolor,
en el olvido de la última mirada
como una zorra con la jeringuilla clavada.
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