sábado, 29 de junio de 2019

Sentí el frío del banco en mis posaderas,
no sabía si había transcurrido
mucho tiempo
o poco,
permanecía inmóvil todavía,
mientras,
decenas de desconocidas siluetas
se sucedían como un rebaño de ovejas,
todo parecía seguir su curso natural,
me sentía ligeramente mareado,
aunque era una sensación agradable,
una gota de agua rozó el cigarrillo de marihuana
que colgaba de la comisura de mis labios,
chisporroteó levemente,
aún humeaba,
aspiré fuertemente,
mientras la lluvia se acrecentaba,
a paso de tortuga,
lenta,
pero constante,
y exhalé el humo...

La realidad se hacía presente,
de forma irremediable,
como siempre,
de entre todos los rostros inertes
que pasaban frente a mí,
uno cobro vida,
era familiar,
muy familiar,
se acercó a mí,
se sentó a mi lado,
con una voz medio gangosa
me dijo,
"eh tío,
¿me das un poco de eso que fumas?"

"Claro, acábatelo,
¿eres puta?"

"Veinte."

Me pregunto
cuánto tiempo estuvimos
observándonos
antes de que se acercara,
me hago demasiado viejo,
demasiado viejo
para esta mierda de vida.

Vacié la botella de whisky,
no fue difícil,
dejé al frío acariciar mi cuerpo,
desperté muerto…

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