Las botellas de whisky vacías se amontonan en el suelo,
ya no caben más colillas en el cenicero,
se me rompen los huesos de desesperación
aunque creas que no, eso es dolor,
más que el quemar de los dedos amarillentos
que quieras que no, es sólo un momento,
se me ennegrece el alma de pensar en ti,
tanto que a veces creo no poder seguir.
El grillo canta con triste lamento
para recordarme que aún estoy despierto,
el cielo pierde su azul
mientras cargo con mi cruz,
no sé hace cuánto te olisqueo,
como si fuera un perro,
si acaso pudiera volver,
volver y no perder,
si acaso el tiempo,
si acaso el puerto,
atravesar este mar
que es amar...
Camino sin cuerpo,
como si ya estuviera muerto.
Creo que amo tus versos más que mi propio ser, eso me mata,
más que el silencio de las risas rotas.
Los peces se ahogan en el río,
la serpiente amarilla devora cadáveres putrefactos,
se rompen los dedos del frío,
el alma se parte en un orgasmo,
la mugre inunda los pasillos,
gemidos de demencia tras la puerta,
cicatrices de dolor en su vientre,
sangre en la pared,
sangre en la cortina,
sangre en la almohada.
Pronto vendrá el sol
a cegarnos con sus rayos,
pronto vendrá el frío
a quemarnos con su hielo,
pronto el salto al vacío,
a estrellarnos de dolor,
la noche,
el cielo estalla rojo,
la puta con su pierna de madera
recorre la blanca carretera,
ya es de día
y luce amarilla
la ciudad.
ya no caben más colillas en el cenicero,
se me rompen los huesos de desesperación
aunque creas que no, eso es dolor,
más que el quemar de los dedos amarillentos
que quieras que no, es sólo un momento,
se me ennegrece el alma de pensar en ti,
tanto que a veces creo no poder seguir.
El grillo canta con triste lamento
para recordarme que aún estoy despierto,
el cielo pierde su azul
mientras cargo con mi cruz,
no sé hace cuánto te olisqueo,
como si fuera un perro,
si acaso pudiera volver,
volver y no perder,
si acaso el tiempo,
si acaso el puerto,
atravesar este mar
que es amar...
Camino sin cuerpo,
como si ya estuviera muerto.
Creo que amo tus versos más que mi propio ser, eso me mata,
más que el silencio de las risas rotas.
Los peces se ahogan en el río,
la serpiente amarilla devora cadáveres putrefactos,
se rompen los dedos del frío,
el alma se parte en un orgasmo,
la mugre inunda los pasillos,
gemidos de demencia tras la puerta,
cicatrices de dolor en su vientre,
sangre en la pared,
sangre en la cortina,
sangre en la almohada.
Pronto vendrá el sol
a cegarnos con sus rayos,
pronto vendrá el frío
a quemarnos con su hielo,
pronto el salto al vacío,
a estrellarnos de dolor,
la noche,
el cielo estalla rojo,
la puta con su pierna de madera
recorre la blanca carretera,
ya es de día
y luce amarilla
la ciudad.
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