jueves, 6 de junio de 2019

No sé si es el verde,
o el tiempo,
quizá el whisky,
sólo me quedan unos pocos viejos recuerdos.

Y para que recordar el sin vivir,
si el fin es vivir,
y para que atormentarse
con algunos vividos males,
si al fin por fin el fin
nos cazará a ti y a mí.

No quisiera recaer en el teatro del psiquiátrico,
no es nada práctico,
improvisar el pasado,
reinventar el futuro,
camino ya andado
sin pasajes oscuros.

Solo trotamundos,
solo vagabundo,
sangrantes encías,
botellas vacías,
colilla entre los dedos
lejos de la realidad,
lejos,
lejos de la humanidad,
sin peinar o afeitar
galopas hacia el mar.

Quizá aún quede un otro camino,
donde el silencio del maullido,
donde el destierro del rey,
un lugar sin ley,
surrealista,
cercano a la novena dimensión,
sin nación
sin lista,
la trompeta en Jericó.

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