lunes, 24 de junio de 2019

El lobo ya no tiene diente,
la carne se pudre igual que mi mente,
el alcohol me sube, el alcohol me baja,
con esa tristeza rara
(el reloj marca las cuatro)
el último tren pasó hace rato.

La hoja seca prende fuego,
lo contemplo...

Cojo una rama seca, lo alimento,
calor que quema la piel,
me despierto otra vez
(el reloj marca las tres)
el humo me hace llorar,
el barco se hunde con el capitán,
ya no hay vuelta atrás.

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