jueves, 27 de junio de 2019

Abrázame,
decía el oso de peluche al que le faltaba un ojo,
abrázame,
repetía una y otra vez como un enjaulado loro.

No hay amor,
tampoco odio
o indiferencia,
sólo silencio.

Arrastro mi dolor por la calle,
sin llegar a ninguna parte,
sin querer amarte,
sin importar que no hables.

Ya no hay palabras grandilocuentes,
tan sólo pochedumbre,
me arrimo a la lumbre,
buscando un fuego que queme.

Los versos se pudren en mi mente
tarde o temprano si no los escupo,
mas porque no sean tuyos
los tragaré hasta la muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario