lunes, 24 de junio de 2019

La anciana del bosque nos lo dijo claramente,
he conocido a muchos como tú antes
y todos han acabado mal,
lo sé, asentimos,
porque ella leía nuestra mente,
no nos engañaba,
todos sabíamos que era verdad,
el estado de deformidad era avanzado,
Ella se nos había mostrado ya,
como tantas otras cosas,
no nos equivocamos, todo salió mal.

¿Te acuerdas del viejo?

Él nos avisó,
no te acerques a la chica,
es peligrosa...

Y nosotros se lo dimos,
el pincho,
y la provocamos,
casi nos mata...

Había que hacerlo,
lo sabes,
como otras tantas cosas,
las hicimos para demostrar que éramos dioses,
que aún con una camisa de fuerza
y encerrados en la celda acolchada,
podíamos salir de ahí cuando quisiéramos...

Nos quitamos sus ataduras,
abrimos sus puertas,
ante su negativa de dejarnos salir
nos tragamos la cuchilla de afeitar
y salimos,
por la puerta grande,
ahí todos nos reímos de los dos payasos
que intentaban escapar en pijama,
era puto invierno,
todo estaba cubierto de nieve,
nadie iba a ir muy lejos,
menos en pijama,
pero escupimos la cuchilla ensangrentada a sus pies,
dimos las gracias,
respiramos la jodida y helada libertad,
luego nos querían trasladar
a un lugar donde nosotros "estuviéramos mejor",
cabrones...

Ahora todos sabemos que ése era nuestro lugar,
teníamos que hablar con Él,
y aunque nos guste pensar que lo dejamos ahí,
encerrado en la celda acolchada,
los dos sabemos que no es verdad,
si nosotros pudimos salir...

Él también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario