lunes, 17 de junio de 2019

El maestro ha vuelto,
surca las calles en busca de un banco seco
pasea como si fuese un padrino,
saludando viejos amigos.

Visitó al viejo guitarrista
que saludaba con alegría,
con tal sonido la plaza adornó
que hasta el agua aplaudió.

No sabría decir cuánto tiempo desde la última vez,
aunque nunca olvidé, quizá llegue un momento en el que no recuerde...

Cuando el invierno se vuelve extraño,
las aves guían mi ritmo,
no sé si es bueno o malo
que en estos momentos cambie mi sino.

Ella era una rata,
yo un simple flautista,
rasgar el cielo con mi escala
solo provocó risa.

Me desvanecí con la neblina
cuando la victoria tenía,
me ahogué con el escocés,
solo pude perder.

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