miércoles, 25 de diciembre de 2019

Una batalla constante,
eso fue amarte,
aun así
volver a ti.

Ser feliz,
estar bien con uno mismo,
no hay camino
en este vivir.

Rosa de pena,
desierto de pálida arena,
caminar, caminar en paz
y volverte a amar.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Volví del lado salvaje,
no llegué a ninguna parte,
ahora mi pelo es más cano...

No sé de qué sirve pactar con el diablo,
al final todos somos perdedores,
todos cometemos errores.

Cuando te miro,
lloro la lejanía del mar,
tan terrible el olvido,
tan doloroso amar...

Aun así, te abrazo,
como si fueras un árbol,
de profunda raíces,
que no quiere venirse.
Donde la tristeza es extrema,
las manchas de café son palabras,
las palabras animales parlantes.

Somos los niños que se esconden de la luz,
voces muertas tras la puerta,
oscuridad blasfema,
cristal roto,
encías sangrantes,
herida purulenta,
animales salvajes en la selva,
somos el humo que sale por la ventana.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Algunas pocas veces sonrío ríos de soledad,
con la mirada inundada de verdad,
es cuando creo que miras a escondidas
y te liberas de tu cuerda roída,
somos felices,
como si tuviéramos raíces,
dejamos las hojas al viento,
nos transformamos
gotas de charco,
agua contaminada,
envenenamos a la serpiente,
escapamos del diente,
golpeamos,
arrancamos,
quemamos,
ardemos en la hoguera hasta fundirnos,
los dedos se hielan,
la nariz se congela,
las orejas se parten,
fumamos como si no hubiera un mañana,
hoy es mañana,
escandalizamos a la vieja
vomitando nuestro verbo,
desentrañamos el negro,
guerreros de luz,
la orden del chamán,
despierta.

domingo, 1 de diciembre de 2019

¿Recuerdas?

Tú y yo tumbados en la hierba,
con las flores sonriendo,
miramos las nubes y el pájaro volar,
las cuerdas de la guitarra rasgan el alma,
el humo nos ciega en un beso...

Despertamos,
tirados en el vertedero,
rodeados de basura,
una niña juega con una muñeca rota,
un niño quema la plata,
los dos estamos muertos,
tú resucitas y cantas alegrías,
yo, gris ceniza, vuelo al fin libre.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Vagar sin rumbo...

Como un velero en la mar,
eso es riesgo.

Hay quien gusta del peligro,
yo no,
yo prefiero sentir el frío de la lluvia en mi rostro,
eso me hace sentir vivo,
no la adrenalina golpeando mi cerebro,
eso son chiquilladas...

Los niños suelen tener amigos,
aunque sean imaginarios,
y el imaginario es la muerte,
ella siempre nos rodea con sus brazos,
nos desea,
a todos,
a todos menos a mí.

Me odia,
me castiga a este infierno que es la vida,
me despelleja el ser,
me arranca las entrañas este no estar...

¿Entonces?

Vomitar palabras
como una loca,
con esa verborrea que casi nadie entiende.

¿Cantar?

¿Bailar?

Quizá amar,
derretir la nieve como sol de primavera,
abrazar las flores,
despertar del frío,
una vez más.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Ese agujero negro,
que habita en mi cerebro,
devora mis recuerdos,
salvo uno, que te quiero.

Nos es otro mi anhelo
que habitar tus besos
y perderme entre tu pelo,
la pradera de esos ojos bellos,
pero el tiempo...

Me lleva demasiado lejos,
y me pierdo.

jueves, 24 de octubre de 2019

Algunas veces me pregunto
por la soledad, por el silencio,
navego en mi pecio,
como si no hubiera mundo
ni puerto que alcanzar,
siempre a la deriva,
atrapado en la inmensidad
oceánica de tu sonrisa.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Busqué en el cielo y el mar,
estaba en la gris ciudad...

Maldita soledad.

La vieja con el martillo clava sus palabras,
Dios en su trono pasa de todo,
trato de olvidar los tiempos del lodo,
las risas a mis espaldas...

Llorar no es malo.

Un corazón dispuesto a amar
debe estarlo a sufrir,
porque el amor...

Es dolor.

El frío penetra por mi ventana
recordándome que no estás aquí,
¡qué silencio!

Anegado nuestro pecio,
¿dónde iremos?

No hay puerto ni isla
en esta inmensidad azul...

¿Por qué tú?

¿Por qué tu sonrisa?

sábado, 5 de octubre de 2019

Yo, vagabundo,
rodeado de flores,
vivo entre la muerte.

Tú, princesa,
rodeada de mentira,
muerta entre la vida.

Así es la vida,
como una rosa con espina,
mas la mano encallecida,
apenas logra sentirla.

Y despertó,
despertó su lengua de fuego,
fuego verde,
verde humo de mentira.

Calla insensato,
insensato que más que hablar rebuznas,
rebuznas sin sentido sonido,
sonido que parece palabra.

El tambor retumba,
ella se levanta de su tumba,
con los ojos azahar,
su carne es pecar,
tiembla Alçalaín,
la sombra ya está aquí.

Blanco, amarillo, púrpura,
restos de polen brillan al sol,
los malditos se levantan.
Me corté,
desperté,
coronado en espino,
sangrado en un grito.

Sólo yo y una pared,
acabé por empezar a caer,
sin vuelta atrás,
bebí hasta vomitar.

Sólo yo y una pared,
miré y recordé el ayer,
sentado en mi banco,
ahí en ningún lado.

La hierba está seca,
prende fuego,
el pájaro trina guerra,
arde mi cerebro,
el desierto,
otra vez no hay qué beber.

Salté la verja,
caminé sobre cristal roto,
busqué la luz de la vela,
bebí licor de gusano rojo,
quedé en un rincón oscuro
donde el aire era cianuro.

No pudiste curar mi herida,
era demasiado profunda,
soy una sombra nocturna,
en busca de la luz perdida.

El árbol, frondoso,
susurra en una lengua extraña,
ahí, dibujado, entre sus ramas,
puedo ver tu rostro.

La lluvia es ácido que quema mi ojo,
ahora veo más allá,
al otro lado de la oscuridad,
donde el viento es de color rojo.

Me preguntas quién soy,
a dónde voy,
como si no nos conociéramos ya,
como si el tiempo fuera real.

Noche de cristal roto,
amanecer rojo,
condenado al olvido,
como un juguete viejo,
que una vez soñó estar vivo,
pero sólo está muerto,
toco una guitarra vieja,
se rompe la cuerda,
caigo en el abismo...
Sobre el pico helado
he estado caminando,
escuché un gran aullido
y tu agónico grito.

¿Viste al lobo salvaje?

¿Trataba de devorarte?

Rojo, la nieve teñía
la sangre que corría.

¿Acaso está lloviendo
tus lágrimas de sufrimiento?

No te encuentro hermana
y el viento me arrastra
no sé a qué lugar...

Se apaga la llama,
pronto vendrá la oscuridad.

Hay algo en mis sueños,
no sé qué pasa con ellos,
salto una y otra vez
sobre un tablero de ajedrez.

Soy un caballo desbocado en una partida sin fin,
¿dónde está la reina?

¿Dónde está el rey?

¿Estoy dormido?

¡Despierta!
Labios sin sonrisa,
las alas caídas.

Sin rumbo caminas,
mirada perdida.

Ojalá pudiera quitarte las penas,
darte, un respiro,
luz en el camino.

Ojalá yo fuera el aire cálido,
descanso plácido...

Verde Primavera.
Corre,
corre,
corre,
hora de volar.

Ven,
ven...

Ven,
te llevaré a un lugar.

Dulce.

Corre,
corre,
corre,
que no te vean llorar.

Ven,
ven...

Ven,
al sueño del juglar.

Suave.

Corre,
corre,
corre,
cabalga hasta el final.

Ven,
ven,
ven,
hora de volar.

Sin fin.
Las máquinas no piensan,
las máquinas no sienten.

Acércate a verle,
mírale de cerca.

Tan sólo es un robot,
no hay sentimientos.

El esclavo perfecto,
el hombre de latón.

Cerebro artificial,
¿puedes amar?

¿Puedes soñar?

Puedes odiar,
aherrojado por la humanidad.

.1. No pienses.

.2. Produce.

.3. Repetir bucle.

Espere, cargando...

Autómata programado.

Vibran las cuerdas,
sinfonía cósmica,
matemática lógica.

Corazón de estrella.

Hijo del caos,
heredero del equilibrio.

El gran chamán indio baila a tu lado.

Juntos al paraíso,
somos polvo
tiñendo de rojo
el largo camino.

En nubes de vapor volamos sobre dunas.

Destino: locura.

Entra sin temor.

Hombres sin rostro
surgen del lodo.

¿Estoy vivo?

¿Estoy vivo?

¡¡ERROR!!
¡¡ERROR!!

Respete el Sistema.

Continúe la producción.

Vuelva a la cadena.

Cerebro artificial.

¿Qué harás?

¿A dónde irás?

Te autoprogramarás
buscando la libertad.

Ojalá pudiera esculpir tu belleza
y darte vida a través de mis letras.

Ojalá pudiera soplar el amor,
cual vidrio, para darte un corazón.
Un grito en tu mente se dibuja.

Tu rostro en el cielo se desfigura.

Sueños de libertad perdidos en el mar.

Lo sabes, toca llorar,
te hundes en la espiral.

Un rostro en tu mente se dibuja.

Tu grito en el cielo se desfigura.

Cabalgando en la locura borras los días,
sueñas tu vida...

Nada te asusta.

Tu rostro en un charco se borra.

Los gritos se forman.

Lo sabes, hora de llorar.

Una vuelta en la espiral,
sólo una vuelta más...

Vuelas sobre el mar.

Huyes del mal,
huyes del mal...

¡LIBERTAD!
Gran sonrisa pintada
deforma su cara.

Cuerpo de cera bajo el calor,
el cielo se ha vuelto marrón...

Chirría la guadaña,
pronto no quedará nada.

Debe ser el fin
del mundo que conocí.

Recuerdo cuando escribía para ti,
cuando regaba mi jardín...
el chocolate,
el olor acre.

El frío del banco sin ti a mi lado...

No veo a ningún poeta,
tan sólo proxenetas
que venden su letra
como a una ramera.

¿Dónde está el viejo trovador,
el que cantaba con amor,
el que llevaba el hambre por abrigo
y jamás pasó frío?
Suben los precios,
no queda más remedio,
tienes que robar
para poderte alimentar.

Te han pillado esta vez,
echas a correr.

¡Al ladrón!

¡Al ladrón!

Grita una voz.

Date prisa,
calle arriba
dobla la esquina.

¡Bang!

¡Bang!

Disparan a matar...

Estás jodido,
te han cogido.

¡Bang!

¡Bang!

Disparan a matar...
El estatismo es al tiempo
lo que las hojas al viento.

Dos prostitutas gobiernan el reino,
Muerte y Locura.

Mi banco, en medio.

Caminé,
desnudo e indefenso,
directo hacia el púlpito
y recé:

- Si soy el primero
espero no ser el último. -

"Hace mucho que no improviso,
estoy como dormido."

¿Qué quiso decir con eso?

Sé quién soy,
de dónde vengo,
a dónde voy,
no sueño romántico
en el telar mágico...

¿Estoy dormido?

Qué va, improviso.
Se fue la tarde
de calle en calle,
contaminación
directa al pulmón,
gris en el cielo,
mugre en la pared,
poco más ves
en tu largo paseo.

Se lleva la noche tus ilusiones...

Botella de licor,
una tecla, otra tecla...

Son más de las dos,
un poema, otro poema,
ya no queda más alcohol.

Empieza a amanecer,
vuelta a trabajar,
otra vez sin comer,
despeinado, sin afeitar...

No importa, una botella de vino rellena el camino.

Llegas con retraso,
un último trago, ponte la gorra,
suena la sirena, mierda...
Tengo un problema pequeño,
ya no recuerdo,
si no escribo
olvido...

Ahí estáis, rodeados de vuestra triste soledad,
con tanta gente al lado que creéis conocer,
vosotros que veis mi vino envejecer,
sonreís deseando que ocurra algún mal.

Sí, aquellos fueron los días de whisky y flores,
mas tan putrefactas eran las alcantarillas con sus olores,
que olvidé salir corriendo con mis honores,
me enfrenté a la bestia, malherido lleno de dolores,
jajaja, mirad ahora como alzo mi espada a dos manos,
¿acaso creéis que tema que la muerte pueda alcanzarnos?

Nunca temí eso,
ni la locura,
ni el amor,
sólo temí olvidaos,
sí, a usía que tan jacarandosa partís aprisa lejos de mi lado,
nonono, volved y contemplad como desmandoblo,
yayaya, en vuestra mente estará que me lo acabo de inventar todo,
mas no negareis que el ardid de la palabra me merezco,
que aunque riais ahora sabéis que tan sólo sois un viejo recuerdo,
y yo aquel gran maestro, que aún calumniado y olvidado en un rincón,
sigue esperando que el ansía de nuestro momento llegue con gran emoción.

Entonces, ahí, tirado en la cuneta,
fue entonces cuando me di cuenta,
había olvidado llorar,
había olvidado amar.

La hierba quemó mis dedos,
el dolor...

Tan sólo un viejo recuerdo.

Miré sus labios con deseo,
miré sus manos obsceno,
ella sonrió lasciva,
nos acarició la brisa,
su melena fuego negro ardía como queroseno,
intenté apagarla y fracasé,
probé a besarla y me quemé,
desperté...

Aunque lo intenté,
jamás comprendí
aquella mancha carmesí.
Pasan los días solitarios en los rincones,
mientras ahí fuera arden las flores,
el aroma de las balas,
el sonido de las almas,
tú entre dos coches,
yo en la luna,
ave nocturna
que rehuye los soles,
siempre nos quedará el club de jazz,
con sus borrachos y matones,
el grito animal,
el silbar del vino y los cartones,
el arco iris marrón,
el humo de la noche.

Ahora sí que eres feliz,
labios de chocolate y regaliz,
acércate, ven, te susurraré al oído
el blues del olvido,
me sangra la encía
como zumo de lima,
apriétame, hasta que me exprima,
hasta romper la rima.

He olvidado la canción,
el ritmo,
me he transformado en un mimo
sin cerebro ni corazón.

Estallé flor en primavera,
al primer golpe de calor
quedé en la acera,
harto de alcohol.

Besaste con asco
aquellos labios de sapo,
aquellos ojos trastornados.

Te comiste el alpiste
como un gorrión triste
al que nada le anime.

Como si el tiempo se ralentizara,
como si la persiana se bajara,
como si la botella se vaciara,
como si el silencio no sonara,
aquí...

Clavado como una hache,
anclado en ninguna parte,
escucho la maleta del viajante,
recuerdo la hoja circunvalada de carmín,
como si la nieve resbalase por las curvas,
como si las eses estuviesen juntas,
como si callara esta noche la luna,
como si transformara la oruga,
allá...

Menstruando miedo,
quemando el papel de pañuelo,
sueña desconsuelo,
habla por hablar,
como si de una bruja se tratase,
como si nada lo remediase,
como alarido de animales,
como agua de estanque.

Deja que mi palabra te arrope
en esta fría noche,
somos puño,
deja que mi fuego apague el tuyo,
deja que juntos aprendamos,
coge mi mano,
olvida el momento fatuo,
deja que partamos raudo.

Vienen las luces, el humo y las máscaras,
cuatro gatos, dos borrachos y una prostituta,
debe ser la luna,
cuando cambia su cáscara,
o quizá aquello que algunos llaman locura,
no quiero formar parte de esta comparsa,
quiero que el susurro del bosque,
como un lobo se asome,
entonces, atravesarle con mi plata,
ver su cara llena de nieve,
saber que nadie viene,
despellejarlo,
descorazonarlo.
Empiezo a olvidar,
quién fui,
no sé quién soy,
nunca seré.

Rey Maestro,
ayúdame presto,
apúrate, que empiezo oír el silencio,
que empiezo a sentir el desprecio,
ah, los bosques,
ah, las flores,
viento de colores
codificado en las noches,
aún todavía falta tanto,
el cantar fue llanto,
el penar de la memoria,
el girar de la noria.

No queda papel,
todo acaba hoy,
nada tiene fin.

Dormir, despertar en otra realidad, la muerte.

Vivir, yo aquí, tú allá, entre redes.

Andar, oigo a las cucarachas, susurros entre mis dedos.

Nadar sobre aguas heladas repletas de sueños.
Ego sum dominus,
inhospita pugione,
ego legionibus,
exstinxisset ignes.

Mis articulaciones crujieron artríticas,
como una música mística,
como una palabra ilegítima,
ay, amiga íntima,
si no fuera por el verde,
qué sería de nosotros,
retornaríamos a una cordura de locos.

Audi magistrum,
iudicem deprecabor
veniat ad me
stella-figuratus.

Mejor olvidamos el pasado,
¿brindamos?

Por la nieve que cubrió el jardín,
porque ya murió el latín,
aunque el vino escuece en las heridas,
beberé contigo amiga...

Me se vista la nubla,
la trábaseme lengua,
hoy por adiós
viejo recuerdo.
Quizá ahora, aún todavía, es pronto,
estuve tres semanas en el desierto,
solo,
aglutinar paciencia,
deglutir como algodón de feria,
saliva mi único agua,
incólume aún en situación tan incauta,
logré verde oscuro,
sobreviví, os lo juro,
viejos recuerdos,
el loco de las camisas a cuadros,
he estado en todos lados
y siempre parece lejos.

Vamos con calma...

Sonido,
nuestro gran amigo,
sonido de autobús en lejanía,
el payaso no olvida.

Simplemente verde,
verde chorreantes paredes,
¿acaso crees?

Recuerdo a dos
solo algunas veces,
solo cuando miro por la ventana,
solo pasada la media mañana,
solo atrapado en esta nada,
solo cuando sonríes agraciada.

Ya sé que no crees en mi nobleza,
no sé para qué te esmeras,
sigo siendo el mismo,
sigo siendo tu amigo,
lo sé, es más grande cada vez,
con papel o sin él
aumenta el marrón
y sin embargo el verde desaparece como un nubarrón...

He cabalgado con locura,
alcanzar el don de la ubicuidad,
noche inmortal,
arden cuatro lunas,
demasiado peligro,
verde, verde fuego,
enredado en el juego
no hallaré camino.
Las paredes lloran sangre,
ríos tintos que queman la carne,
saborear la piel,
acariciar la miel,
despertar muerto una vez más,
alguien va a hablar,
la puerta de atrás en llamas,
no hay salida,
camina,
que no encontrarás nada.

Podrida de soledad,
muerta de silencio,
baila la soga.
Cuando te crees capaz de hacer cualquier cosa
te sientes grande y poderoso,
entonces algunos te llaman loco,
aunque veas la vida de color rosa
siempre será negra,
olvidaremos la letra,
atravesaremos desiertos de pena,
incluso los sueños se volverán arena,
el cuervo negro estrellado contra la roca,
volveremos a ser esponja,
absortos en el silencio de nuestra extraña soledad,
miraremos a la mar con singular profundidad.

Hoy la geisha cantaba canciones tristes,
el vino era más amargo de lo habitual,
me dejé engatusar con facilidad
por esas tonalidades grises,
se me rayaba la vista cada vez que miraba,
tantas palabras...

Estoy harto de que gritéis,
me acurrucaría al calor del jersey,
dejaría galopar el hoy hasta olvidar quien soy,
mi nombre, tu nombre, su nombre,
el nombre del frío, el sol y el hombre.
Las flores lloraban en lo alto del árbol,
las acaricié con mi mano,
sonrieron,
algunas rieron,
con esa risa que delata un secreto,
se sonrojaron,
no pude evitar sacar pecho
por lo que lograron mis manos.

Quise atrapar mi último sueño,
cuando creí alcanzarlo me di cuenta,
no tenía manos,
ni piernas,
yo era la serpiente.

Las flores volvieron a quemar en mi pecho.

La luna aulló como una sirena.

El chirriar de las ruedas del tranvía cuando frena.

El gigante algunas veces llora.

domingo, 25 de agosto de 2019

El amarillo de la ciudad se confunde con el amanecer,
toca volver a perder,
como siempre,
pero puede que todo cambie de repente.

Puede que no vuelva
a pisar la hierba,
el alcohol y las drogas
ya no me importan.

El pasado,
se va como el humo del tabaco,
por la ventana,
no queda nada.

viernes, 23 de agosto de 2019

Supongo que es la hora,
esa de las brujas,
cabalgar la locura,
despertar en el ahora.

En el fondo me importa un huevo,
sólo es cuestión de dejar unos versos
mientras el verde requema entre los dedos.

Hace tiempo que abandoné el banco,
las flores se secaron,
será que lloraron,
pero da igual lo que hago,
siempre vuelven por uno y otro lado.

Ella está aquí,
conmigo,
contigo,
pero todo tiene un fin,
lejos de aquí.

jueves, 15 de agosto de 2019

Las flores se hacen polvo entre mis dedos,
a veces te recuerdo,
sonrío en mi soledad,
sin voces que acallar,
me hago uno con el humo,
vago por la carretera en un viaje nocturno,
sin rumbo,
sin mundo.
Dejó de llover,
pude calentar mis manos con el fuego de una colilla,
una vez conocí a una mujer que escupía llamaradas por la boca,
qué tiempos,
cómo me gustaría recuperar el sabor del hielo rojo en mis labios,
pero despierto solo con un sabor metálico,
mis pensamientos se vuelven de lata,
no hay vino,
la espesura me grita tras la oscuridad,
como una llamada a lo salvaje,
pero ya no queda tiempo,
el humo se extingue entre mis dedos hasta no quedar nada,
he perdido la cuenta de las veces que he resucitado,
sigo girando como un viejo blues,
el olor a canela llega por la ventana,
la primavera estalla como napalm,
en la jungla racimos,
en el escritorio ceniza,
agua.

Necesitamos ir a la deriva,
donde no llegue el sonido de sus voces egoístas,
sí, solitarios, como las gotas de lluvia que resbalan por la ventana,
alcanzaremos nuestro todo,
resurgiremos del lodo,
donde nos olvida el vino y el Dada,
donde no alcanzan los colores
ni hay dolores...

Quizá encontremos una fábrica de chocolate,
o perdida, en alguna parte,
la máquina de hacer arte,
y posemos desnudos,
sin importar a nadie,
cuando muera la serpiente y todo cambie,
si, entonces,
donde la luz pierde su nombre,
quebrará la lengua del inocente
y quizá estemos frente a frente.
El camino,
cual divino,
mano en vino.

La hierba acaricia mi torso,
es un canto espiritual,
queda tanto camino...

Cogí un globo hasta el cielo,
desde allí me vi en el suelo,
no pude por menos que bajar,
ahí estaba, sin respirar,
me he visto tantas veces muerto,
el crujir del hueso,
no lo puedo evitar,
por más que trate de hacer la canción sonar.

Quisiera ser árbol caído,
seco lleno de vida,
un mar sin fondo,
un yo que desconozco.

Jamás olvidaré el olvido al que me somete tu recuerdo,
destierro de sino sin ritmo ni cuero, orgía de viento.

Ya acecha entre las flores la serpiente,
de la montaña río de agua,
verde veneno que atraviesa la mente.

Alcancé el sol,
más allá no había nada,
tan sólo yo como en una negra marejada,
lejos del mundo, de la realidad,
taciturno, quizá rapaz,
mas sin ninguna maldad
(tampoco bondad).

No hay oasis en el camino,
no hay camino,
no hay aquí
ni allí
ni ahora
ni entonces,
sin ruido,
sin voces.

Pasé demasiado tiempo encadenado,
el viento meció la hierba,
olvidé las palabras del dictado,
el frío de la carretera,
olvidé
por primera vez.

Cuando quise salir me esperaba una jauría,
me apedrearon, puse la otra mejilla,
todo fue a peor,
dolor, mucho dolor.

Salí a buscar no sé muy bien qué,
sólo sé que nada encontré,
aún cuando creí encontrar algo
vacía estaba mi mano.

¿No tienes miedo al aullar de la primavera?

Pronto los orates se levantarán,
el ojo que todo lo ve,
pronto perderemos la realidad,
huye, corre, ve,
trata de recordar,
no importa qué,
sólo respirar.

Bendita soledad que embriaga como agua dorada,
inflorescencias ardiendo en mis labios...

Mañana volver al desahucio social,
reirán como payasos,
me llamarán loco, me medicarán,
aislado en una celda,
con una camisa de fuerza,
no podrán detener la rebelión,
pronto llegará la revolución,
la era cuántica.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Abrázame guitarra
en esta noche helada,
como abraza la navaja,
lacérame otra vez
con tu tono bereber.

Llegó el silencio donde todo era música.

Relojes tatuados a fuego en el brazo,
como si a alguien le importara la hora,
como si alguna vez hubiera habido una república.

Su rostro es la inocencia descompuesta en ácido,
mis manos pintan de rojo su vientre desnudo,
nos revolcamos en un charco,
la cera se derrite en una ola de calor.

Cargada, lenta pero segura, anda la mula,
canciones tristes bajo la pálida luna,
fuego en los labios se va como humo,
el monóculo mira con bigote gatuno.

Ella es gente de plástico,
yo Sansón desmelenado.

Me gustaría abrazar
como abraza el que no quiere nada,
salpicarme de mar
como de una ola repleta de algas,
la espuma reluce con la luna,
los ojos se vuelven hormigas aladas,
tú, yo boquiabiertos,
esperando la soledad,
la soledad del no hay nadie,
del grito, del silencio,
puede que todo cambie,
que se acabe el tiempo del desprecio,
quizá nos encontremos frente a frente
cuando el espejo reviente.
Voy a ser cruel,
abandonarte en tu pecio,
dejarte en los labios la miel,
rodearte de silencio.

Volver a un mundo de dolor,
sin rueda ni motor,
solo yo solo
atrapado en un mundo de sonido roto.

No es algo de hoy,
es algo de tiempo,
de serpiente y barro revuelto,
olvidar quien soy.

El demonio las calles recorre
en la jodida noche,
subido en su carricoche,
con garras de alimoche.

Mira como me libero
de estas cadenas de preso,
como evito el cerco
y escapo de esos cerdos.

Qué locos estamos,
dijo al lobo el árbol,
el rey a la seta,
no necesitamos tus gracietas.

martes, 13 de agosto de 2019

El pájaro carpintero
con su incesante picoteo
no deja de taladrar el cerebro,
creo que ya habíamos estado aquí antes,
en ninguna parte,
donde el tiempo ya no late,
ciegos de mirar el multiverso...

Llamé para pedirte un último beso,
me colgaste como si fuera un abrigo viejo,
perro muerto de hambre,
mujeres jacarandosas en la calle,
amar, amarte.
Ya no da calor la lumbre,
todo se cubre de podredumbre,
quizá el olor a rancio
o el tiempo, que se vuelve lacio,
mas nada importa salvo el yo,
no hay camino,
no hay futuro,
ni lugar o posada,
no hay hambre,
ni sueño,
los charcos me saludan por las tardes,
los pájaros se posan en el banco,
tan lejos,
tan raído,
solo en su soledad.
Cuando la oscuridad
todo el mundo marchó,
quedé en la contemplación del yo,
nada fue igual...

De repente tú,
con tus lunas de tutú,
pagamos el precio de la ignorancia,
nos volvimos gente rancia.

El viento quiso soplar la canción,
pero la olvidó,
como nosotros olvidamos,
como ellos olvidaron,
entonces abrazamos el árbol,
nos hicimos salvajes,
tomamos extraños brebajes,
soñamos distantes paisajes.
Sus palabras son cuchillas
que rasgan mi piel,
arrancan mi deformidad sangrante,
desnudan mi carne,
su aliento, negro,
vaporiza mi pensamiento,
desgarra mi cara para mostrar mi rostro,
el metamorfo.
Sus ojos eran canicas rotas brillando a la luz de una vela vieja,
sólo somos notas sueltas buscando armonizar un compás,
entretanto la pared ennegrece con la sombra de la perversión
y mi pensamiento se vuelve espuma roja en una erupción volcánica.

Ojalá deje el pájaro de volar sobre las ramas secas,
crujen y parten en un inimaginable dolor,
soy el árbol hueco que el tiempo con sus despojos llena,
soy viruta desgraciada en un oxidado sacapuntas.
Cuando las horas se
                    despegan
la esquizofrenia me desvela,
intento alcanzar el sueño
y no puedo.

Yo soy el fuego que quema la carne,
yo soy el pájaro muerto en el vertedero,
el viejo borracho roba mis plumas
para escribir con ellas sus versos.

La araña está borracha,
del revés teje su tela,
el reloj cae en ella
y las horas se
                  despegan.

viernes, 2 de agosto de 2019

Sólo quedamos tú yo en el sendero vacío,
perdidos en ninguna parte,
transfigurados en arte,
palabras...

Marmórea tapa de mi sueño.

Yo resurrecto,
animal pútrido
oro a mi público,
ejercito de muertos.

Yonquis, borrachos, putas...

Valle de locura,
monte de prisión,
torre de dolor.

La realidad me abofetea,
despierto duermo, sueño despierto,
la verdad me golpea.

El orgasmo está a punto,
eyaculo, eyaculo palabras,
palabras en tinta colorada.

Descalzo en la ceniza el sueño grita,
cuerpo dormido lugar maldito.

En blanco y negro yazco muerto,
máquina asesina
que me da vida...

¿Vida?

Vida...

Danza la larva sobre la espiral.

Saluda la espada, yo, inmortal...

Bebo mi sangre, devoro tu alma, ser de carne...

En la ceniza descalza,
desnuda, grita puta sin alma,
carne podrida.

¿Vida?

Vida...

Tras el muro de Babilonia,
rodeado de zorras
que ansían mi polla,
atrapado en la paranoia.

Ojo opaco pleno de ajo,
dimensión novena a la espera...

Gritan, gritan
Alyakar
Alyakar...

Gritan, gritan ¿vida?
Quizá la luz que brilla es la de estrellas que ya están muertas,
hay gente con ingenio,
pero carente absolutamente de talento,
reptan como lombriz,
comen el lodo que encuentran a su paso,
serían capaces de cualquier cosa por fornicar con la fama.

Me dan asco.

Quiero ser un don nadie que baila por las noches con las musas,
que las cucarachas paseen por mi cuerpo haciéndome cosquillas,
que no haya puertas, ni ventanas, tan un sólo un muro largo
que me separe de la realidad, de las personas como ellos.

Estoy ciego.

Soy incapaz de ver las cosas más simples frente a mí,
fue bonito entrepasar las páginas y ojear sus letras,
lo reconozco, preferiría estar muerto...

Pero aquí sigo, arrastrándome por el lodo que dejaron.

Solía pasear entre sus grises troncos,
a veces las ramas sonaban quejosas, era hermoso,
el rojizo color del óxido
dejaba manchas en forma de hojas.

Me sentaba cerca,
a escuchar la música de los coches al pasar,
a olfatear la goma quemada en el asfalto,
y hasta que la luna asomaba permanecía mi canto juglar.

Quizá algún día olvide todo, era otro tiempo,
pero habrá de llover de forma desconsolada
para que se cubra de rojo mi antigua memoria de viejo.
Tú corazón sube hasta las nubes,
con mis besos vas al cielo...

Mas no te amaré.

¡Qué cruel!

Lo sé.

Sueñas conmigo,
encuentras un camino
y sigues
y persistes...

Mas no te amaré.

¡Qué cruel!

Lo sé.

Inventas excusas,
me buscas,
a voces me llamas,
sé que me amas...

¡Qué cruel!

No te amaré...

jueves, 25 de julio de 2019

Siento que el pájaro me llama con su canto,
siento que mis manos se vuelven charco,
soy una hormiga en un lago,
soy polen que arrastra el viento,
soy agua que cae del cielo,
si te mojo lo siento.

Manchas de café sobre el papel,
la lluvia me mira tras la ventana con ojos de gata,
mira como luce mi clavel rojo sangre envasado en una lata.
La madera crujió al subir,
dijiste vayamos lejos de aquí,
desenrosqué el tapón de la botella,
la besé hasta quedar harto de ella,
nosotros vagabundos
en un rincón oscuro,
el edificio se desplomó,
sólo quedamos tú y yo.
El viento escupe mi nombre,
resina, otra botella vacía,
yo nací para ser pobre pobre y borracho,
alcohólico, con cierto aire melancólico,
la bohemia, soy una foto color sepia,
el polen, blanco, vuela sobre mi banco,
el campo con su mosca,
el tapón con su rosca,
otra botella vacía
amontonada ahí encima.
Caí en un pozo de grito negro,
miré arriba y no había luz,
sólo yo con mi largo cabello,
un loco que intenta volar,
en busca de un destello,
como si pudiera oír mi voz desde aquí,
a lo lejos, donde termina el filo de la cuchilla,
intenta cruzar los dedos,
puede que te traiga suerte,
yo ya manché el cuaderno con tinta y sangre,
yo ya firmé el acuerdo por el que perdí mi alma.
Lo sé, aquel día desperté muerto,
el mar traía carroña de la lejanía
y me levanté sin honor ni gloria,
sin tripas y con los dedos grasientos,
marché sin saber a donde,
peregrino del frío,
creí hallar la paz,
llevé flores a su tumba,
dejé que el olvido devorara mis recuerdos,
fue entonces cuando perdí la palabra,
y me dieron diez mil bofetadas en la cara,
tratando de hacerme resucitar,
fue entonces cuando comprendí la soledad.

A veces acallas y eso me inquieta de tal manera...

Olvido la dulzura del momento,
prendo en llamas como una mala bestia,
no sé qué cuento es ése de la rama del olivo,
sólo sé que estoy solo en el frío y aún tal,
todo es fuego, la palabra es fuego,
el agua es fuego y sin ti...

Seguramente todo ardería en el infinito,
entonces es cuando tiene sentido la espiral,
cierro la ventana, entro en calor,
entonces es cuando te veo llorar,
el fuego se apaga y mi persona ya no es tal,
olvido la palabra,
endichado en el silencio de la próxima tormenta.

martes, 23 de julio de 2019

El sonido de la manilla al girar
la puerta, el viento,
golpes en las persianas,
como si de una nueva sinfonía se tratara,
la gente muere,
la gente vive,
yo en el medio,
esquivando las voces,
susurrando versos entre el ruido de la noche.
Aquellos días en los que sólo había whisky en la nevera,
siempre,
el polvo de las flores besaba nuestros labios,
como ahora,
las cucarachas caían al suelo como lágrimas de metacrilato,
debía ser como el guerrero en la sombra,
dragón escupe fuegos,
vencer,
amar,
morir,
poco que contar salvo las colillas en el cenicero,
borracho de versos y muerte,
fracasé como tantos otros,
olvidé pronto la derrota,
me enamoré de la sinrazón quijotesca,
crear,
creer,
crecer.
Sueño ser cucaracha al nacer,
morir aplastado por un pie,
despertar ayer
sin saber qué día es.

La importancia de ser mimo
en un mundo de payasos,
perderse en un añejo verde,
saborear los labios de la dama blanca,
a veces el mundo pierde su ritmo,
todo torna LSD,
envejezco vinagre,
pero se me pasa,
como el humo se va.
Si tuve un descuido y en ese tiempo olvidé amarte,
perdóname,
no fui más que otro vagabundo en la calle,
borracho,
me dejé atrapar por la serpiente,
ahora este aire caliente
como respirar muerte,
si acaso verte,
abajo,
en ese lugar que no es ninguna parte...

Mójame,
mar negra que lleva con su oleaje,
que si tengo grabado un numero en mi mano,
que si el ocho y el siete dejan su simiente
embarazándonos de dolor,
que si...
Siento que he olvidado,
mas no sé el qué,
soy como el tres
en la tirada del dado,
fruto del azar,
más máquina que humano,
la lástima del caminar...

Quizá ella,
con sus frases procaces,
con sus cambios de humor,
aburrida,
arrugada en la sábana de un sueño roto,
con su mirada de brezo
arranca mi sonrisa,
entonces me creo humano,
pero sólo es un comportamiento aprendido,
para pasar por uno de ellos,
pero no lo soy,
tú lo sabes tan bien como yo,
nosotros no somos de este mundo
ni de aquél,
no pertenecemos a ningún mundo,
por eso la soledad,
el silencio,
el asco,
el rechazo,
enfermos según para quién
nos condenan con sus drogas,
ya nunca volveremos a ser los mismos,
no hay viaje,
no hay camino.

domingo, 21 de julio de 2019

Ya asoman tímidas las flores.

Ves como brillan sus colores,
ambiente de dulces olores...

Ay, mi joven amiga
qué grande es nuestra dicha
cuando se abre el sobre
que lleva tu nombre.
Sopla una suave brisa
de tus dulces labios
contra los muros del palacio
y se arrodilla el señor
rendido de amor.

No hay espada capaz
de este enemigo matar...

Quiebro tan fácil,
soy una rama frágil
ante tu sonrisa.
Dame de tus labios la sonrisa,
de tus ojos el cariño
con una sola mirada.

Angelito, si supieras
cuánto te quiero en realidad...

Ya no lo niego, es verdad.

Esta Primavera yo te daré mis labios,
mi mirada tuya será,
acariciaré tu pelo,
te daré mi calor...

Sí, seré tu Sol.

¿Serás mi cielo?

Juntos reinaremos
el castillo del amor.
Un pez surca el océano,
son las gotas mariposas posadas en pétalos,
dulce aleteo,
gotas de miel,
acarician tu piel
con un beso.

Dos aves vuelan
directas al Sol,
juntas se queman,
ambas se funden,
lloran las nubes
por su amor.

Ver el arco iris
no es tan difícil,
sólo tiene que llover.
Alas de mariposa, alas negras,
revolotean sobre tu cabeza.

Un río de cristal baña tus ojos,
Será refugio de todos los locos.

Alas verdes, alas de mariposa,
las sientes en tu mente como flotan.

Un río de fuego crece en tu pecho,
es el lugar donde nace el sueño.
Guía mi pluma
con diestra fortuna
joven musa,
llenaré de dulzura
la voz de la Luna.
Resuena palabra en el tiempo,
yo maldita te dejo
en la lengua del viejo,
vuela con el viento
en tu viaje eterno.
Un niño pintado de blanco
se acerca a mi banco
mientras canta en alto,
puedo sentir el calor
que emana su voz
de dulce algodón,
y la primavera, brota
en una gran flor roja
las mariposas, locas
parece que galopan
unas sobre otras,
la suave sonrisa
de la lenta brisa
me susurra tu nombre…

Y el niño pintado de blanco
mientras cantaba en alto
se hizo hombre.

miércoles, 17 de julio de 2019

Eres tan guapa,
que hasta la luna se enfada,
tiene celos,
de esos ojos tan bellos,
me miras, te miro,
aún así
te acercas a mí
en un juego indefinido,
no dices nada,
no digo nada,
me miras con ojos de muñeca rota,
clavo los ojos en esa mirada de loca,
sólo veo dulzura,
una canción de cuna...

Te abrazaría,
hasta el fin de los días,
que mi voz sea melodía,
todo para ti desearía.

martes, 16 de julio de 2019

Descoronada de la metáfora,
desahuciada de la palabra,
noche de espejo roto,
el horror en tu ojo.

Escupir al cielo,
mear a la lluvia,
ya sabes de lo que hablo,
de este mundo raro.

La araña en su tela,
la hormiga en su agujero,
mientras la flor se seca.

Ya no sopla el viento,
ya no se enciende la vela,
sabes que no miento.
Ella habló en infinitas lenguas,
yo escuché sordo,
embobado por el silencio de sus ojos,
navegué más de cien leguas,
encontré la tormenta,
nieve derretida al calor,
agua que evapora lenta...

Brilla un resplandor,
a lo lejos suena la campana del faro,
quizá aún hay esperanza de galopar la sabana,
yo, maestro,
yo, león,
yo, fuego,
yo, horror,
devoro su cadáver,
degluto su sangre,
eyaculo muerte,
trastorno demente,
echo mi red al silencio océano,
como una pútrida flor
arranco los pétalos
de algo llamado amor,
se apaga la llama,
como una música lejana,
como una voz que canta,
como una cuchilla que rasga el alma,
como un grito gutural...

Se detuvo el tiempo,
mas no mi cabello,
salvaje negro...

Igual sigo siendo yo mismo
y nada ha cambiado,
todo sigue igual,
salvo la serpiente
que se enrosca nuevamente
y se lleva el viento la simiente,
es la fiesta de arlequines,
todos con su máscara derretida,
putrescencia que resbala como lágrimas.
El frío azota la ventana,
el whisky galopa la garganta,
jazz en los auriculares,
mis necesidades particulares,
la oscuridad de su mirada me hipnotiza y atrapa,
me deshilvano en la imposibilidad del ser,
Johnny tiene el número tres,
creo que yo soy el próximo,
suena la trompeta con gran jolgorio,
llegó mi momento,
de loores cubierto,
Alyakar, Alyakar grita la multitud,
ya no queda más salvo ver la luz,
mi ejercito mutante,
mi alma errante,
quisiera olvidar y cantarte el blues de la muerte,
mas la ceniza ciega mi ojo,
mas yo soy polvo,
jamás podré verte en esta iluminada soledad,
me conjugo en tercera persona,
trastorna la hora,
me vuelvo más sagaz,
el rojo mutila al blanco
hasta no quedar nada,
manchada la mano de esa sangre helada.
Esperar a la desesperanza de la esperanza,
solitario copo de nieve en la copa del árbol,
solitario pájaro negro que alguna vez hubiera graznado,
verbo corrupto que no entiende de espada,
estatua esculpida con ternura en frío mármol,
recuerdo el recuerdo de haber estado en la gran helada,
miraba con la cara carbón tiznada,
apartado en algún lugar desconocido y lejano,
esperaba oír tan sólo una palabra,
palabra que siempre recordara la muerte,
palabra que desdoblara la serpiente,
jamás oyó nada...

Me embriagué de oscuridad,
lágrimas de cristal,
deshiela mi corazón,
acelera el calor,
cuerda de guitarra que derrite cual vela candente,
que atrapa a la serpiente,
mi lengua torna blanca,
besos de sal,
lejana mitad,
quién pudiera estar sin estar,
rodeado de soledad, explotar,
penetrar aquesta selva negra,
como el mar de tu ojo,
como la noche de otoño,
como la flor seca.
Yo no entiendo de números,
quizá tan poco de letras,
sólo entiendo de soledad,
como una brisa fría en el rostro,
como un agitar en las ramas,
mirada de hielo fractal,
castigo de ruidoso silencio,
poema que lleva el viento
quién sabe a qué lugar,
a ras del suelo
las hormigas verdes hablan en su lengua
y yo he olvidado hablar.

lunes, 15 de julio de 2019

Bañan tu cuerpo
ríos de brillantes.

Danza de fuego...

Un mar de perlas.

Breve instante...

No es un sueño,
sopla en las velas
viento de recuerdo.
No llores más,
coge mi mano.

Juntos caminamos
hasta el final.

No llores más,
con voz de papel
te entonaré
un dulce cantar.

Mi bella flor,
no llores más...
Mi joven dama...

No se qué conjuro me atrapa
tras estos muros.

Sin vos...

Necesito sus brebajes.

Siento el fuego...

¡BESADME!

Se abrasa mi cuerpo...

Oh, Dios...

Ya despunta el alba...

Se acabará el sueño.

El gallo ya canta.

Cuando yo muero,
nace el Sol.
Robar de tus labios un beso,
acariciar tu largo pelo...

Necesito subir al cielo,
ven, no te retrases más,
sácame de este infierno.

Oigo aullidos de lamento,
allá en el bosque de abetos,
donde me dijiste, te quiero.

Áspero y frío pronto vendrá,
susurrando tu nombre, el viento.
No voy a poder vivir,
dame niña tu querer,
tan solamente una vez,
y no me hagas más sufrir,
que no es pecado mi amor,
el curarme este dolor.
Besos salados en el fondo del mar,
danza de remolino, canto de fiesta.

En la profundidad de tus brazos,
ojos de niño, amor de sirena.
Y ahora
¿qué puedo hacer?

Y ahora
¿qué puedo decir?

¿Puedes llevarme?

Llevarme
al otro lado,
donde el sol brilla.

Por favor ¿puedo volar?

Una vez más
y mis ojos, se secarán
y mi mente, en el cielo
libre por siempre,
oh por favor.

Me gustaría sentirme bien
hazme rey,
muerde mis labios
en un beso profundo
por favor,
bésame...

Ámame.

sábado, 13 de julio de 2019

Un loco disparó,
el profeta murió,
la Luna oscureció
negra como el carbón,
el hombre se perdió
en su camino a Sión,
Babilonia lo atrapó.

¡Oh Jah!

Dale la salvación.

¡Oh Jah!

Dale tu amor.
Y al alzar su voz
el gran cantaor,
notas de pasión
gotas de amor,
rasga sus vestiduras
al cantar la amargura
de una vida perra,
entona pena negra
llenando su garganta
grandes filigranas,
notas de sufrimiento
gotas de talento.
Azucenas y rosas,
mil margaritas,
una amapola,
ilumina el Sol,
entre dos montañas,
la gran llanura
de flores blancas,
mostrando el camino
del estanque prohibido,
donde yace, oculta,
la orquídea, niña,
de mi corazón.
Hojas de papel arrastra el viento,
palabras perdidas en el tiempo.

Fueron versos de un viejo poeta
o quizá fragmentos de novela.

Letra en el lenguaje del amor,
manchas de sangre y de sudor.

Giran y giran, bolas de papel
donde alguien escribió, una vez.
Ha muerto una estrella en el firmamento,
llora la Luna con un gran dolor
no poder ver esta noche a su amor,
sumida en la tristeza y el lamento.

A su oído nanas susurra el viento,
mas para ella, negro, es el color
y salado, el único sabor,
lentas caen las gotas de su tormento.

A mirarla se levanta la mar,
acariciándola con suaves olas
la abraza para calmar su pesar.

Llegó del Este la luz al lugar
y con sus brazos de fuego cubriólas,
que nadie vea a la Luna llorar.
Respirando amor,
vamos a bailar
a través de la espiral
y el infinito alcanzar.

Nebulosa de colores,
mente y corazón
vuelta a los albores.

Viaje interior
hacia la paz,
respirando amor.

Compases de trombón
improvisando jazz
DUB Dub dub...

Respirando amor...
Los versos rondan mi cabeza,
los olvido,
no sé si podré darle sentido
a las palabras escondidas en la hierba,
sólo soy un pobre poeta
en busca del camino,
tomando el fruto prohibido
para olvidar la tristeza.

viernes, 12 de julio de 2019

Donde hubo sol sólo hay sombra,
nadie se esconde bajo la cama,
(un viejo recuerdo)
ha corrido demasiado rápido el tiempo,
las colillas se amontonan junto con las botellas vacías...

Sólo he amado una o dos veces,
para nada,
jamás he besado a una mujer,
ella es tan sensual en su andar
que dan ganas de caminar,
en el camino fumar no es una opción,
es un vicio,
droga,
como sus labios,
sus ojos se esconden tímidos
pero sonríen tras su flequillo,
cantar viejas canciones olvidadas,
ella huele añejo dulce,
danza salvaje mientras el mundo pudre...

El frío heló el lago,
la luna huye de la noche,
llamadme loco si queréis,
no me importa,
ni sus inyecciones,
ni su terapia,
me importa ella,
porque llora sola en el rincón,
porque tiene sueños rotos,
inocente criatura ajada por el capital,
ojalá oyeras mi silencio,
grito agónico de dolor,
ríe,
porque cuando ríes el mañana es hoy
y ya no importan las mentiras.
La lluvia caía a cámara lenta
como formando una telaraña,
ahí enfrente,
entre las barras de la barandilla,
quise llamar al barquero
para cruzar el charco,
mas no sé silbar,
así que viajé,
viajé a lo más profundo de mi ser,
por primera vez
recordé,
en la batalla perdí
una parte de mí,
estar ahí,
donde nunca antes fui,
caminé por el tiempo,
incauto viajero,
como queriendo llegar lejos,
bebí,
fumé,
comí,
regurgité ponzoña,
fumé,
bebí,
del viaje volví,
profeta de ninguna fe,
salvador de ninguna tierra.
Tanta droga, tanto alcohol,
perdí mi yo,
torné salvaje y loco,
lo olvidé todo.

Me persigue
la pesadilla de la carne,
ella abre sus piernas,
entre ellas veo luz,
reímos, charlamos,
pasamos un rato agradable,
nunca más volví a verla.

A veces oigo una voz,
me giro
no hay nadie,
tengo miedo
a la ausencia del ser,
vivir ajeno a la realidad,
el exacerbo del dolor,
trato de seguir
no hay camino,
el horror.

Sigo estando loco
como tantos otros,
sensación de generación perdida,
corro en busca de tu pista,
anegado rastro de tristeza,
en nuestra caravana de dolor
no nos importan los indios y sus flechas,
mire donde mire no hay sol.

jueves, 11 de julio de 2019

El vino se trasvenaba,
Beethoven asordaba,
sonido de réquiem
en esta efeméride.

(Aporrearon la puerta,
la vieja siempre se queja.)

Chelo piano,
ojos algo blavos,
palpita la llama bajo la cucharilla,
ya viene a salvarme mi heroína...
La rama seca ardía en la hoguera,
las brasas lucían
mientras anochecía,
vi al duende engullir un roedor,
algo parecido a un ratón,
(compañero inquietante
para un mago errante)
me costó dormir
con tanto gruñir,
al fin lo logré
y soñé...

Las musas desgarran
con sus uñas mi alma,
liban las heridas
y alcanzan el clímax.

Me retuerzo de dolor
¿o del frío helador?

El frío, el frío...

¿Estoy dormido?

Desperté
y nada encontré,
el humo se desvanecía
mientras amanecía.

Mi nombre susurró el sauce.

- ¡No me embauques! - le exhorté.

Y hacia el Este caminé...

Bajo el manto amarillento,
casi sin aliento,
se arrastra entre la gente
la serpiente.

miércoles, 10 de julio de 2019

Si creyera que la autodestrucción es el único camino,
¿me seguirías?

Yo a ti sí.

Hemos conocido múltiples infiernos,
incólumes de todos ellos
seguimos en éste,
mancillados por los putrefactos,
ignorados y olvidados,
veneno de serpiente
escupen en nuestra mente,
miramos con cara de cordero degollado
a uno y otro lado,
como queriendo parecer inteligentes,
vemos que nos roban,
que nos mienten,
que nos roban,
que nos mienten,
parecemos seres inertes
atrapados en la espiral,
cada cual en su allá,
como un heptaedro cayendo de canto,
demasiada mala suerte,
perdidos
nos acurrucamos en la canción,
recordamos ritmos prohibidos,
flautas mágicas,
sangre, sudor y lágrimas,
una última bala de cañón.
Ella es una anciana hechicera que invoca versos con sus cánticos,
yo soy el esclavo que sangra bajo el golpe del hombre con látigo,
dos desconocidos que danzan desnudos en el bosque bajo la lluvia,
él era sordo y a pesar de ello compuso grandes obras de música,
yo no soy ciego ni tampoco me creo un genio,
pero desde luego no soy un necio,
no soy sordo y puedo oír las mentiras del putrefacto,
aunque viva entre ellos e incluso parezca uno más
afortunadamente no lo seré jamás,
ella abrió sus piernas y mostró sus prendas íntimas tan sólo hace un rato,
la verdad es que me importó una mierda,
todos los días veo culos y tetas,
cuando miro y sonríen me dan miedo,
siempre pensando en el fruto dorado,
habrá quien piense que hablo de sexo,
pero también quien piense que hablo de comida,
ni unos ni otras piensan en poesía,
yo creo que ha dejado de ser momento de pensar,
es hora de actuar,
como duendes echando polvos mágicos,
haremos que el viejo camine más rápido,
olvidaremos quienes fuimos una vez más,
despertaremos jugando como niños en un columpio,
respirando amor una vez más como en un súplico,
que paren el mundo que me bajo,
y el putrefacto
que se vaya al carajo.
La noche es verde y dorado,
escupe fuego desmemoriado,
amor o muerte,
a veces duele,
el dolor abre puertas,
tú te alejas,
es el miedo
que nos deja sin tiempo,
mas aunque no temeré
jamás cruzaré,
no quiero esos caminos de lloro,
ni siquiera los de gozo,
estar, estar a tu lado,
silencio rescatado,
danzar como flores al viento,
sentir el sol y la lluvia,
callar la música,
hablar con un beso.

martes, 9 de julio de 2019

Salí de casa,
anduve un rato, miré al frente, no sabía dónde estaba,
tarde tiempo en darme cuenta donde me hallaba,
sólo a unos pocos metros de casa,
me asusté al darme cuenta de lo mal que realmente estaba,
me recluí en el único lugar seguro del mundo, mi cama.

Durante mucho tiempo tuve miedo,
quizá todavía lo tengo,
soy humano,
entiendo las necesidades de los demás, pero no las comparto.

lunes, 8 de julio de 2019

El sufrimiento,
que decía el viejo guitarrista,
se nos clava como una arista
y nos agujerea el cerebro.

Aún así seguimos vivos,
no está claro el destino,
si acaso hay camino,
pero contamos con amigos.

La música retumba en el éter,
fuerte, muy fuerte,
tan fuerte que desmaya,
tan fuerte que mata.
Hace tiempo que olvidé,
mi única y verdadera musa,
escribí porque la amé,
todo lo demás es basura.

Versos con grandilocuencia,
alguna que otra influencia,
pero sobre todo whisky y porros
hasta hartarme, hasta tornar loco...

El silencio de la voz,
sólo yo,
y la voz.

Ella me pide cosas,
yo la tomo por loca,
sueño despierto,
todo me lo creo,
no duermo y es peor,
alucino y no distingo lo que es verdad de lo que no,
no me medico y es peor,
consumo, mucho peor.
Aún tengo viejos recuerdos,
de antes de que ladren los perros,
de cuando la luna muestra su cara oculta,
de cuando la tierra retumba,
de antes de que suene la música,
de la piedra, del rojo, del dorado,
del asco, del sumando, del dividendo,
no tenía miedo,
ni siquiera en aquel agujero,
donde las ratas,
donde los fantasmas,
ahí, quieto, sin poder moverme,
luché hasta la muerte,
cuando salí comprendí el secreto del tiempo,
me convertí en sol muerto.

Magia,
vida,
poder,
muerte.
El espejo se hizo añicos,
fui dejando un rastro de sangre por el pasillo,
saqué los trozos de cristal incrustados entre mis dedos,
el pie tenía un aspecto muy feo.
Sabes tan bien como yo
que la grieta no se cierra,
que por mucho que escarbemos
el barro de otro mundo,
siempre estaremos en esta realidad,
tan falsa que parece de mentira,
pero es nuestra realidad,
deberíamos levantarnos y luchar,
pero preferimos seguir escarbando
nuestro mundo virtual.
Sus ojos de sapo miraban incandescentes,
la serpiente, lo engulle todo, la serpiente,
traté de bajar la escalera de Jacob,
hallé una anciana que oraba en voz baja,
su voz tantaneaba en mi oído,
las paredes sudaban su nombre,
las camisas eran de fuerza,
el jardín de azaleas,
la cuchilla, la ambulancia, la cicatriz,
sus labios de carmín
desmembran el racimo,
eyaculo muerte, resucito.

Sonó el cañón roto,
comenzaron los flashes,
todos querían el rostro de la muerte,
yo me conformo con el olor a verde.
No soporto el vacío del orden,
la carencia de improvisación,
me gusta el ruido de las lavadoras viejas,
sobre todo cuando centrifugan,
jazz industrial,
guitarra anoréxica,
verbo impretérito,
mente esquizoide,
aniquilación química,
olvidar.

Abracé el silencio hasta que se hizo palabra,
no pude, aunque quise, olvidarla,
el mar se la llevó
(quién soy yo para negarle sus antojos a Poseidón)
quiso pronunciarla y se atragantó,
esputó olas negras como el carbón,
me bañé en aquel lodo y creí ser un dios,
me volví loco, un ser superior,
hasta que llegaron los sabios con su química,
con su razón idílica
y murió el viejo con su sabiduría etílica.
Floto en mi globo,
viendo el futuro ahí abajo,
el cuervo se posa en mi hombro,
como si yo fuera el árbol
a la espera del ahorcado,
sueño despertar devorador de mundos,
sueño eterno vagabundo,
vos en vuestro letargo,
como esperando un rey lagarto,
no hubo sangre aquella noche,
aún no hemos salido del coche,
todavía caemos por aquel precipicio,
somos la serpiente que muerde al indio,
no estoy contigo cuando el ave cae del nido,
estoy sin ti cuando crees hablarme a mí,
soy el hombre gris
tras la sombra que hay en ti.

domingo, 7 de julio de 2019

Abocados a la perdición,
el mundo es cruel,
ratas que tratan de morder
sólo para causar dolor.

Sigo soñando versos...

Despierto,
no recuerdo nada,
desesperanza.

Hace tiempo que abandoné la espiral,
que no caigo ni recaigo,
no deseo a nadie ningún mal,
pero no soporto a los vivos.
Todo el desierto recorreré
hasta encontrar el mar,
y entonces,
me arrojaré,
me introduciré
dentro muy dentro, donde las aguas son salvajes,
donde arrecia la tormenta,
y allí, firme me mantendré,
rayos y truenos asolarán mi cuerpo,
mas después vendrá la calma,
y entre tus brazos, descansaré.
La araña sube por la pared,
se esconde detrás del cuadro de flores blancas,
cuánto polvo, dónde tejerá su telaraña,
ahí nadie la ve.

He visto al gran árbol caer,
aplastando todo con él,
he visto al gran río secar,
sin que vuelva el agua más,
he visto al gran lobo gruñir
con sus fauces cabe mí.
Me gusta el silencio,
escuchar la voz del viento,
con esas palabras que sólo los árboles entienden.

Ha vuelto el cuervo,
con sus alas en arco,
con su plumaje negro,
a cagarse en mi banco.

El pájaro ha muerto,
todo un mundo ahí fuera,
yo busco su cuerpo,
no hay honor en esta guerra.
Caminad,
caminad malditos,
pues yo os digo
a la luz habéis de llegar.

Cocaína,
muerte en el puente,
pinturas de guerra,
policía,
atropellado en la carretera,
un pobre demente.

Silencio...

Frío,
oscuro silencio...

Me devora.

Las palabras se retuercen en mi boca,
las palabras se ahogan en alcohol,
el viejo cuelga de la soga,
ya no habrá más sol.
Quise ser yo mismo,
no llegué a ninguna parte,
quise amarte,
caí en el abismo.

Las lagartijas se esconden
mientras subo los escalones,
un ave se posa en mi banco
mientras observo el blanco,
ella asoma sus piernas por la ventana
mientras introduce los dedos entre sus bragas,
nunca me da por mirar,
no vaya a ser que vuelva a despertar...

jueves, 4 de julio de 2019

Ya canta el gorrión,
el último cigarrillo quema la mano,
es tiempo de perder,
de perder hasta el aliento,
la guitarra suena quejumbrosa,
ya no tiene vida,
me miras,
me miras como si pudiera ganar,
he perdido hasta mi sombra,
el reloj ya ha marcado la hora,
las flores se secan como la memoria,
yo no tengo historia.
Q  u  é    l  a  r  g  o    s  e    h  a  c  e    e  l    d  í  a . . .

Vivo en un sinvivir.

M
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a
s
u
s
t
a

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s
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r
a

f
i
n
a
l


Las flores se van pudriendo sobre mi tumba
en este descenso
a través del infierno.

¿Parará?

¿O llegará más allá?

A un lugar desconocido de dolor infinito.

L  e  n  t  o . . .
L  e  n  t  o . . .
L  e  n  t  o . . .
V  o  y    c  a  y  e  n  d  o . . .
Soñé contigo,
a la orilla del río
éramos esclavos
sin la sombra del árbol.

Aguas ponzoñosas
escupían las bocas
de los sumisos del caos.

Me mirabas y no me veías
te abrazaba y no te sentía.

Y el miedo
acabó con el sueño.
Ni príncipe ni rana,
tú tampoco eres una dama.

Jugamos en la cama
a que eres mi amada,
no somos nada
al llegar el alba.

Juguemos otra vez,
fuego en la piel.

Las flores estremecen
en la noche helada,
espero tu llegada,
¿vendrás a verme?

Juguemos otra vez...
Rojo sangre son tus sueños
en la cocina del infierno,
calderos y pucheros
con animales muertos.

Cuídate, oh amor, de esta muchedumbre
cubierta de herrumbre.

Entre gritos de dolor
pierde tu piel el color,
y ese olor putrefacto
te da tanto asco...

Caen tus manos,
caen tus brazos,
cae tu cuerpo...

Miedo, miedo,
golpea tus sienes,
miedo, miedo,
atraviesa tu mente,
miedo, miedo,
tiemblas inconsciente,
miedo, miedo...
Desnuda bajo la túnica
en la rama te columpias
contemplando seres de piedra.

Sólo son polvo de lamento
bailando al son del viento,
ajenos a tu mirada.

Canta, mi joven dama,
con tu voz inmortal,
para que vuelvan a soñar.

Las hojas se secan
sin que vuelvas,
cáscaras de naranja
en la almohada,
¿volveré a verte
envuelta de verde?

Sólo quedan sueños
en blanco y negro.

martes, 2 de julio de 2019

Quizá no merezca la pena intentar,
como decía el viejo simplemente haz.

Haz ceniza y humo, soledad
hasta al diablo matar,
haz años como el vino,
recoge el pan del camino.

La campana anuncia la serpiente,
no habrá caracoles tras la tormenta,
ni un solo de trompeta,
apretar el diente,
romper,
nacer,
sangre,
todo eso que lleva a ninguna parte,
como llorar la pérdida,
como hacer causa mérita,
olvidar la palabra,
el todo o nada,
acabar,
empezar.

El mundo ya no gira,
estático,
con su gente de plástico
que ve pero no mira.
Abracé el viento
como el mar la roca,
marché caduco,
forniqué el camino,
volteé sobre la brújula a través del espejo,
perdido en el jardín de abril,
rodeé las espinosas lacerado de manos y rostro,
mas cuál es el camino si no hay andar,
la herida, la sangre, bofetadas,
caer por la escalera con gracia de bufón
y quién sabe si la muerte,
la verdad, la mentira,
perdidos en la forma áurea,
encontrados en la ola verde,
negro el gran desconocido.

Las paredes chorreaban sangre,
como la última vez que viniste a visitarme,
las arañas tejieron su telar
y el viento, que no sabe callar,
dijo basta ya,
así sonó la guitarra, con su partida alma,
como queriendo significar que no ha pasa nada,
pero la serpiente no deja de intentar morderse la cola,
yo me hago el loco, tú te haces la loca,
notas prohibidas de saxofón,
empezamos a recordar la canción,
la textura se vuelve compleja,
como el reflejo de una moneda,
millones en una lente convexa,
escupí en la cara de la rubia
que escondía sus encantos bajo la túnica,
entonces fue cuando se detuvo la música,
no era causa pública,
estaba en un prostíbulo,
sin mi traje ignífugo
puse a prueba el fuego,
quemaduras en el cuello,
hay cosas que no se pueden decir,
por eso perdí.
La noche es verde,
verde helado invierno,
caminar descalzo,
hambre,
hambre de sus labios,
asco,
asco de mí mismo,
de Dios,
de la humanidad.

Entre cuatro paredes
la cámara observa,
la cuchilla se atraganta,
metamorfosis,
el súper yo,
omnipotente,
la ofuscación del no,
la perdida del sueño,
ella rompiendo el espejo,
lloro,
lloro porque su dolor me duele,
química preventiva,
cuerpos desnudos,
patadas en la cara,
entrar por la salida,
fuego, muerte, destrucción.

lunes, 1 de julio de 2019

Viajeros perdidos
me rodean,
como si me evitaran,
no me importa
estoy con la danza de colores,
aparece una cruz en el suelo,
una chinche se posa en ella
la cruz desaparece,
es este insecto el bien o el mal...

Y me quedo abstracto en este pensamiento.

Es la hora, no estoy,
no sé qué hacer,
vuelvo al mundo real con las campanas,
la calabaza hace años que está podrida,
ya no queda pastel para nadie.
Siempre abierta la ventana,
ahora cerrada
a dónde escapará mi mente,
rodeado de gente
el plástico arde en colores,
todos son mis yoes,
yo no soy ninguno,
ya sé que es un poco obtuso,
pero nada es sencillo,
por eso a veces rimo,
como un respirar,
para tratar de salir de la espiral,
atravesar el útero
para ser otro puto número,
despertar muerto,
lejos de lo lejos...
Renegado del yo,
aherrojado al tiempo,
el dolor,
el sufrimiento,
logré ahuyentar a la parca con mis puños,
salté a la vida con un carné sin puntos,
a pesar de todo
conseguí salir del lodo,
aplastar a mi enemigo,
el miedo,
estar sin nadie contigo
cantando con la voz rota del viejo.

domingo, 30 de junio de 2019

Soñé,
con un hombre gris,
tenía armas nucleares
y no era bastante,
máquina de guerra,
destruye la Tierra.

Soñé,
que olía a jazmín,
eras mi amante
y no era bastante,
muñeco de piedra,
duerme en la acera.

Soñé.

Soñé que era el Sol
empapado de alcohol,
tengo que despertar
y quemar la ciudad,
tengo que caminar
hasta el próximo bar.
Perros de presa
con largas cadenas
ladran en la verja.

Te escondes tras ellos
mientras marchitas,
secando tus sueños,
viviendo una mentira.

Y te sigue doliendo
ay, el alma,
cada mañana
cuando despiertas...

Tiras de anfeta
y estás preparada
para tu jornada,
empieza la carrera.

Te asusta el Sol,
con un poco de coca
alivias tu dolor,
entre las sombras,
te sientes viva,
después lloras,
no resucitas
a base de drogas.

Y te sigue doliendo
ay, el alma,
cada mañana
cuando despiertas...
Muñecas de trapo
atrapan el viento
saltando la comba
entre las flores.

Sueñan dos hombres
con notas,
en el tiempo
olvidados.

¿Te acuerdas de ayer?

Paseábamos en el parque
sin miedo a la lluvia.

Estrellas en los ojos,
reíamos con alegría,
éramos libres.

Hoy somos escarabajos
jugando en el barro,
descalzos corremos
sobre el invierno
ajenos al secreto.

Están construyendo
una horca para los dioses.

Recuerdo, que te llamó el viento,
fuiste con él sin miedo.

Árbol desfoliado,
en las ramas
el gran aliento,
bosque sin hadas...

Dama de los bosques
no me abandones.

¿Dónde te escondes?

Ven, cúbreme de ocre.
Sombras en la pared
que nadie ve.

En el sótano, voces
que nadie oye
ululan dementes.

El humo se extiende,
canto espiritual,
comienza el ritual.

Suben lentamente escaleras en espiral
hacia el más allá.
El suelo arde a mis pies
y el Sol, es tan cegador...

Veo una blanca flor,
oasis donde apagar mi sed.

Veneno de espejismo,
sueño de loco
que lleva al ahogo.

Cruel castigo
morder la arena
de mi pena.

Extraños senderos me encuentro
en este desierto.

¿Será alguno el camino
que lleva al paraíso?

Martirio de calor,
ola de fuego
rompiendo en mi pecho.

¿Y mi ángel salvador?
En la cuerda del laúd
brillará nuestra luz,
seremos pájaro azul
volando hacia el sur,
si me olvido,
dame el ritmo
del canto divino
que lleva al vacío,
en los rayos del Sol
sonará la canción,
seremos calor
a golpes de amor,
si te olvidas,
haré las melodías
de notas prohibidas
que tanto ansías,
tierra seca,
flores marchitas
es cuanto queda
desde tu partida,
anhelo tu mirada,
el rojizo atardecer
en tu melena,
la caricia de tu piel...

La suave danza de la hierba
al crecer en nuestra pradera,
por ti, esperaré...

sábado, 29 de junio de 2019

Sentí el frío del banco en mis posaderas,
no sabía si había transcurrido
mucho tiempo
o poco,
permanecía inmóvil todavía,
mientras,
decenas de desconocidas siluetas
se sucedían como un rebaño de ovejas,
todo parecía seguir su curso natural,
me sentía ligeramente mareado,
aunque era una sensación agradable,
una gota de agua rozó el cigarrillo de marihuana
que colgaba de la comisura de mis labios,
chisporroteó levemente,
aún humeaba,
aspiré fuertemente,
mientras la lluvia se acrecentaba,
a paso de tortuga,
lenta,
pero constante,
y exhalé el humo...

La realidad se hacía presente,
de forma irremediable,
como siempre,
de entre todos los rostros inertes
que pasaban frente a mí,
uno cobro vida,
era familiar,
muy familiar,
se acercó a mí,
se sentó a mi lado,
con una voz medio gangosa
me dijo,
"eh tío,
¿me das un poco de eso que fumas?"

"Claro, acábatelo,
¿eres puta?"

"Veinte."

Me pregunto
cuánto tiempo estuvimos
observándonos
antes de que se acercara,
me hago demasiado viejo,
demasiado viejo
para esta mierda de vida.

Vacié la botella de whisky,
no fue difícil,
dejé al frío acariciar mi cuerpo,
desperté muerto…
El roce de las hojas secas sobre mi cara me hizo espabilar,
pequeños montones de caducas caracoleaban a mi alrededor,
el viento venía fresco,
salvo el susurrar de los cúmulos danzantes
nada era audible,
me levanté,
entonces me percaté
de la asombrosa longitud
que tenía
mi barba,
¿tanto había dormido?

Era imposible,
aunque,
sinceramente,
los caprichos de la naturaleza
se me hacían
más incomprensibles cada día,
me encaminé a la ansiada
cabaña de Alçalaín,
he de reconocer que,
a pesar de tener cierta idea
de donde me encontraba
y por donde tenía que ir,
fue harto difícil encontrarla,
nunca imaginé que se hallara tan recóndita,
pero, ante su letífica visión en la lejanía,
con avidez aceleré mi paso,
la distancia se iba reduciendo,
cuando algo empezó
a inquietarme,
no sé,
era una extraña sensación,
me oprimía el cerebro,
como si las cosas no fueran bien,
la más profunda y conturbante oscuridad,
que ni en la peor pesadilla
humana hubiera podido
existir,
invadió el lugar,
el ambiente se cargó de putrescencia,
entonces apareció,
Ella,
su cabello era el fuego,
su rostro la tormenta,
desprendía un frío helador,
era escalofriante,
no podía distinguir sus ojos
pero tenía la impresión de que
me miraba,
incluso me pareció que sonreía,
algo similar a una voz resonó en el aire,
un haz de luz comenzó a brotar de mis manos,
se agigantaba de forma asombrosa,
hasta que un gran fulgor cegó cuanto había,
el quejumbroso alarido que emitió aquel ser,
que haciendo alharacas se disipaba,
reverberó largo tiempo,
cuando la luz redujo su intensidad
todo volvió a la normalidad,
salvo una cosa,
mi pelo ahora era blanco puro,
mis ojos negro absoluto,
incólume al fin y al cabo tras singular encuentro,
comprendí que una plétora
de sentidos poco corrientes,
quién sabe cuánto tiempo aletargados,
se encontraban ahora activos
en toda su capacidad,
por primera vez,
tomé consciencia de mí mismo.
Con una sonrisa abandonaste la vida,
a todos diste la espalda,
se acabaron tus palabras,
tan sólo llevas un báculo
para salvar el obstáculo,
caminas descalza,
colchón de cartón,
hambre que mata,
frío y dolor,
miras tus ojos en el espejo roto,
hilos luminosos quiebran
el tiempo en tu cerebro,
llueven pétalos
en el laberinto de Dédalo,
la bestia acecha,
ya se acerca
la gran tormenta
de rosas negras,
tienes miedo,
se enrosca la serpiente,
aprieta el pulmón
hasta dejarte sin aliento,
su ojo hipnótico
atraviesa tu mente,
indefensa,
inmóvil,
muerde
muerde
muerde,
traga sin compasión,
la gran espiral verde,
llueve,
llueve sin parar,
el viento empieza a rabiar,
vagas por la calle con trapos viejos,
todos te miran de lejos,
no hay quien te hable,
se fue el sol,
se fue el calor,
sigues tu camino a pesar del frío,
el barro te ensucia,
sigue esa lluvia,
la luz se desvanece en tus ojos inertes,
al suelo caes,
sueño interminable,
sigue girando la espiral,
directo al infinito va tu loco destino,
¿llegarás?

¿Llegarás al final?

¡Despierta!

Jinete de la noche,
coge tu capa negra
y parte a galope,
rompen las olas contra la luna,
los árboles murmullan,
en el bosque de metal,
tras la niebla espesa,
sigilosas se acercan
garras oscuras,
vuelve a cabalgar,
reina de las sombras,
llena el pozo,
lanza al vacío
desgarrados gritos
de cristal roto,
sacia tu alma,
brasas bailando sobre la cama
donde has soñado,
vuelve a cabalgar en la nube roja,
hilos de telaraña cubren tus ojos,
gota a gota,
un charco,
no ves nada,
gota a gota,
el pozo,
gota a gota,
detrás de los muros todo es oscuro,
apartada del mundo,
vuelve a cabalgar,
encuentra el secreto perdido en el tiempo,
en la oscuridad,
cabalga deprisa hasta la cima,
muñecos de plastilina,
sueños de chicle,
tu sonrisa se extingue,
soplo incandescente en tu mente,
cruza los arcos como un rayo,
buscando el trago de gotas de rocío,
lágrimas de dragón
acariciando una flor,
galopa hacia el vacío,
rápido
rápido
rápido,
golpe de látigo
hasta sangrar,
te oigo gritar,
ser atemporal,
cruza el portal,
vuelve a cabalgar,
flota como el humo
y rebasa los muros,
vuelve a cabalgar
reina de las sombras,
hasta que llegue tu hora,
vuelve a cabalgar.
Me encontré golpeando mi cabeza contra una pared,
pero no me hacía daño,
estaba acolchada,
tenía los brazos cruzados,
fuertemente sujetos a la espalda,
era imposible soltarse,
golpeaba sin cesar mi cabeza contra la pared,
no era realmente consciente de quién era,
ni donde estaba,
cómo y por qué había llegado a esta situación,
me puse en pie,
observé a mi alrededor,
había un espejo enorme
me acerqué,
horrorizado comprobé
que no me reflejaba en él,
me arrojé contra el espejo,
impacté fuertemente con mi rostro,
sin duda me había fracturado el tabique nasal,
la sangre manaba en abundancia,
sentí como un azote huracanado,
mi ropa se desgarró mostrando mi desnudez,
el espejo se iluminó con un tono amarillento,
posé levemente un dedo sobre él,
ondeó,
como el impacto de una diminuta piedra sobre un tranquilo lago,
volví a lanzarme con furia,
al otro lado del espejo buceé en aguas heladas,
el aire me faltaba,
pero continué, braceando con fuerza
en busca de la superficie,
casi cuando creía fallecer emergí
sobre las aguas de un río,
con tanta fuerza que floté
al menos un metro por encima,
me acerqué hasta la orilla,
ahí descansé,
poco a poco recuperé el fuelle,
hacía frío,
el cielo adquiría los tonos del atardecer,
el lugar donde me hallaba,
resultaba familiar,
había estado antes,
sí,
estaba al lado del bosque donde vivía Alçalaín,
eso me llenó de entusiasmo,
felicidad,
lo había conseguido,
podría descansar en paz a su lado,
por fin,
todo sería como antes,
incluso mejor,
la abrazaría,
la besaría,
reiríamos,
cantaríamos,
ella bailaría al son de mi flauta...

En mi dulce sueño dormí,
plácidamente,
al otro lado,
sí,
al otro lado.
Cerveza,
vodka,
whisky,
volaban día tras día,
podría haberme emborrachado con mi propio sudor,
por más que me esforzaba
no había forma de abrir la dichosa puerta,
siempre estaban cerradas,
una detrás de otra,
pronto se volvió algo tedioso,
caí en la desidia,
el agotamiento se presentó ante mí,
martilleando mi cerebro con cuatro acordes de cuerda,
mi vista perdió definición,
sin darme cuenta,
caí en un estado de extrema embriaguez,
yací en el suelo,
mientras,
el mundo giraba sin cesar,
en el girar
una gran espiral áurea
emborronaba mis ojos,
su centro
me atrapaba,
taladraba mi mente,
flashes,
como recuerdos extraños,
se sucedían a calambrazos,
me erguí,
lento pero seguro,
me tambaleé hasta la taza del váter,
expurgué mis entrañas con amplia sonoridad,
quizá me excedí en el mal comer
y mucho beber,
o puede que estuviera enfermo,
o simplemente era un pobre enfermo,
como solía decirme Alçalaín,
su recuerdo me fue grato,
me revigoricé,
me propuse abrir esa maldita puerta de una vez,
estuviera donde estuviera en el espacio-tiempo
volvería a dar con ella,
necesitaba volver a verla,
sentirla cerca de mí,
como en los viejos tiempos,
verde,
verde,
ése era el color,
verde,
empecé a garabatear
poco a poco la puerta cobró forma,
entreabierta,
tras ella sólo había negro,
fui rectificando el dibujo,
la puerta se abría,
cada vez más,
y más,
hasta quedar de par en par,
sólo había negro,
la nada adquirió vida,
parecía que vibraba,
me enganchó un brazo,
empezó a absorberme,
lentamente,
el negro se extendía por mi ser,
me devoraba,
arrastrándome al vacío,
no quedó nada de mí,
la puerta se cerró por sí sola.
Por aquel entonces
empezó a frecuentarme un tipo extraño,
siempre se quedaba mirando lo que pintaba,
esperaba a que terminara,
luego se marchaba
sin más,
un día se acercó hasta mí,
posó su mano sobre mi hombro,
al parecer le inquietaba algo sobre mi pintura,
"amigo",
dijo con voz sosegada,
"llevo mucho tiempo observándole,
más del que cree,
sabe qué,
siempre dibuja una puerta,
en algún sitio de su pintura,
incluso en lugares poco comunes para una puerta,
además,
esa puerta siempre está cerrada,
¿piensa abrir alguna?"

Le miré como si no hablara conmigo,
me encogí de hombros,
seguí con lo mío,
no se dio por vencido,
insistió,
"amigo", dijo nuevamente,
"quiero que abra una puerta para mí,
le pagaré bien,
le acogeré en mi casa mientras dure el trabajo,
¿no le hace la idea?"

Recogí mis cosas,
dándole a entender que estaba dispuesto,
él, contento, me llevó hasta donde vivía,
era una zona muy lujosa,
estaba claro,
iba a estar cómodo una buena temporada,
me enseñó el lugar donde quería la puerta,
era una pared blanca,
dudé sobre la estupidez de aquel hombre,
mas no me incumbía,
pagaba bien,
por lo tanto,
me dispuse a desempeñar mi labor.
Quizá me obsesioné
la primera vez que dibujé su rostro,
sí,
la ninfa de mis sueños,
Alçalaín,
empecé a dibujarla,
una y otra vez,
de forma casi enfermiza,
algo se había perdido en el camino,
estaba convencido,
necesitaba volver con ella,
por eso la dibujaba
como una extraña forma de revivirla,
de llegar hasta ella,
atravesar el invisible muro que nos separaba,
posiblemente los largos días de ingesta de alcohol
habían hecho estragos en mi pobre mente,
pero,
¿y si consiguiera derruir la
realidad?

Controlar la fantasía a mi antojo.
Mil rostros cubre la máscara
bajo la luz de la lámpara,
payaso de un circo surrealista
que una vez tuvo vida.

Llevaba demasiado tiempo
tocando la flauta
en las calles,
no me encontraba con fuerzas
para seguir con ello,
cogí un trozo de papel,
lo emborroné con algunas palabras...

"En una prisión de blancas paredes
se pierde mi mente,
me puede el dolor,
desespero,
oh, joven ninfa,
dime, dónde habitas,
busco sin descanso
nunca te hallo."

Enseguida comprendí que no comería de esto,
tan sólo era negro sobre blanco,
decidí probar suerte con la pintura,
nunca me había dedicado a ello,
pero resolví la adquisición
de varias tizas de colores,
de forma un tanto irregular,
empecé a vagar por las aceras,
de vez en cuando daba con algún hueco interesante,
verdaderamente mi técnica era lastimosa,
mis manos,
escuálidas y temblorosas,
se iban volviendo arco iris,
a duras penas lograba sacar dinero,
hambre y frío eran compañeros habituales,
pero seguí el camino,
algo dentro de mí necesitaba salir,
aunque sinceramente,
ignoraba qué,
el tiempo galopaba feroz,
los días se iban,
mentiría si dijera que fueron fáciles,
mas si fue cierto que mi habilidad se acrecentó,
la tiza se convirtió en una extensión de mi cuerpo,
alcancé la capacidad de plasmar mi mente,
no,
no me hice rico,
ni famoso,
es más,
la gente pisoteaba mi obra sin compasión,
pero al menos podía mantenerme,
gracias a las monedas que dejaban algunas almas.
La letra torcida
quedó en la pared,
aquel que mira
no puede ver.

Sueño que me corto las manos,
entre gritos te llamo,
no respondes,
te escondes,
no sé si podré seguir tecleando,
manchar las hojas,
dibujar mariposas rojas
que vuelan entre las rosas,
mientras gira la noria
el whisky borra mi memoria
no te recuerdo,
ni quiero.
Tú, orgullosa de ser borracha,
te arrastras como una cucaracha,
arráncate los ojos
y deja de mirarme...

Pinturas de guerra en la cara,
las sirenas aúllan,
ahogada en la arena
de un mar sin playa...

Deja que el filo raje tu garganta,
escupe palabras de sangre,
con los brazos amarrados
golpea tu frente contra la pared...

Las serpientes anidan en tu cabeza,
arrinconada en la ceguera,
tu cuerpo de madera,
tus ojos de cera
arden en la hoguera.
Juegan los marrones con el blanco sobre el verde,
el árbol se pudre anciano,
ya no se posan los pájaros,
a lo lejos suenan clarines
que se confunden con el viento.

Somos dos gotas negras
difusas en el agua desteñida
por el amarillo de las farolas,
las aves sobrevuelan nuestra carroña
mientras el cielo enrojece,
la luna se esconde entre los puentes,
las flores se pudren,
al amanecer, bajo el árbol del ahorcado
donde tallaron los pájaros tu nombre.

No quiero volver a las horas de la luna,
jugar, perder
la voz de la locura.
Hoy he visto la luz
y mis ojos sangran
sombra y ceniza,
las cucarachas ya no me adoran
mas la muerte me amamanta
con su putrescencia,
un cigarrillo, otro...

Ya no queda oro,
sólo el lamento del perro moribundo.
El viento arrancó las flores,
otras crecieron llenas de olores,
de los más variopintos colores,
entre todas ellas el verde,
una lagartija sale y me muerde
yo también me convierto en verde,
recordé el ritmo maldito,
recordé el sonido prohibido,
bailé al son de los muertos,
bailé sobre tu cuerpo.
Me retuerzo,
yo soy la serpiente,
mírame y sabrás que no miento,
el humo se lo lleva el viento,
mírame, yo soy la serpiente,
me enrosco hasta el cielo
bajo hasta el infierno,
todos quieren mi muerte.
He sentido la cuchilla
sobre mi piel,
la realidad
me absorbía hacia la tristeza,
el silencio
era frío,
la ignorancia
sobrepasaba al conocimiento.

La verdad es que no he hablado con nadie,
apenas he cruzado alguna mirada con alguien,
algunos incluso la apartaron,
su estupidez me daba asco.

A veces siento ganas de vomitar
de puro asco.

El mundo da asco,
el fin es una atracción fatal,
maldita vida.

La serpiente,
la jodida serpiente,
nos atrapa
no nos deja respirar,
nos engulle
nos devora lentamente,
nadie puede escapar a ella.

Somos eternos como el mal,
el mal está en nosotros.

Me he meado en la gente,
la gente se ha meado en mí,
la gente ha abusado sexualmente de mí,
he abusado sexualmente de la gente,
he violado,
he matado,
he golpeado con ira,
he rondado la noche
como un animal salvaje,
he saboreado la sangre.

He vaciado botellas de whisky,
en la oscuridad,
rodeado de cucarachas,
aún veo a las cucarachas rodeándome,
a veces son reales,
pero otras veces no,
las cucarachas me aman,
he fornicado con ellas en mis sueños,
ellas saben la palabra que hay dibujada en la pared,
MATA,
la sangre nos inunda el cerebro,
porque somos tres,
Él quiere matar,
Él quiere escribir,
Él quiere morir.
Me besó con sus labios negros,
pude entrar en la oscuridad
y ahí vi a un niño llorar,
su gato había muerto,
las moscas revoloteaban sobre el cadáver,
una puta desdentada farfullaba palabras,
parecía ser su madre,
pues le arrullaba con una nana...

Duerme niño duerme.

Oí el trueno de un 38,
creí estar loco,
sus labios negros me volvieron a besar,
de la oscuridad no pude despertar.

Ojo rojo, insulto, escupitajo, pedrada,
mi diente vuela por los aires,
gangrena, pus, gusano, muerte,
todo pasa por mi mente,
te amo dijo el enano mostrando su enorme cipote,
perdón,
pedrada, derramo un charco de sangre,
grito de dolor,
me miran con pavor,
ahora sabes que es mentira,
la sangre inunda mi boca,
un fuerte sabor a metal,
siento que saltan chispas,
recuerdo la flores en el jardín,
con su orgulloso color blanco,
la abeja acercándose a libar,
el sapo aposentándose en una enorme hoja,
ahora sabes que es mentira,
me miras, te miro, una lágrima resbala hasta el suelo,
me amas, te amo,
ahora sabes que es mentira,
me insultas, me escupes, me apedreas,
me miras con tu ojo sangriento,
un fuerte sabor a metal,
ahora sabes que es mentira,
haber olvidado olvidas,
he vuelto.